Hay jugadores que con sus acciones durante un partido te dejan con la boca abierta, pero qué les hace diferente al resto. José Luis Alderete, ex seleccionador de la Federación de Baloncesto de Madrid, que ofrecerá el miércoles 3 de julio una charla en el , lo tiene muy claro: “son valientes”.

Este tipo de jugadores son capaces de “hacer cosas siempre de forma diferente”. El problema viene dado por los entrenadores, que “no aceptan tener una labor secundaria” y tienen que ser conscientes de que el jugador es “un elemento prestado al que hay que enseñar, pero los que tienen que aprender son ellos, no forzándoles y dejándoles que hagan las cosas de una forma valiente”.

La necesidad de conseguir buenos resultados a corto plazo hace que, en muchos casos, se encasillen a los jugadores y no se corran riesgos, pero “la única forma de mejorar es arriesgando”. Las formas de entrenar no han evolucionado, por una razón muy sencilla, “no se permite la creatividad y la imaginación”.

Los procesos de aprendizaje están articulados, por eso se necesitan entrenadores “emprendedores que desarrollen nuevas y se les dejen desarrollarlas”. Porque ahí se diferencia un jugador bueno de uno que no lo es, ya que “los buenos, además de hacer cosas diferentes, son conscientes de que pueden fallar”. Para eso, tienen que contar con la confianza del entrenador, que debe de ser capaz de “crear un ambiente de confianza, en el que se permita y se acepte el riesgo”.

La Selección Española de baloncesto y el Real Madrid de Pablo Laso, son ejemplos claros de este baloncesto “alegre y valiente”. Además, si existe algún nexo de unión entre grandes jugadores como Ricky Rubio o la “Bomba” Navarro, además de la valentía y descaro jugando, es “un entrenador que les haya marcado en el proceso de enseñanza”. La labor del técnico en su primera etapa es fundamental.

 

Por Prada
Gabinete prensa Campus JGBasket