, entrenador ayudante del Real Madrid ACB, es un asiduo al Campus JGBasket. Le hemos visto abordar todos los aspectos del juego, pero en su charla “, superación y formación”, hemos podido ver su faceta más íntima y personal. Esa en la que cuando le crece el ego y “me creo alguien importante” con solo mirar el fondo de pantalla de su ordenador y visualizar la Galaxia de Andrómeda, recuerda que “somos una parte insignificante del universo”.

Su vida cambió el día que “me despidieron de Estudiantes”. Después de más de veinte años en la que era mi casa, decidieron “prescindir de mí, porque no sabía trabajar en equipo”. Eso le dio que pensar, ya que no sabía si se lo habían dicho por decir o porque tenía algo de verdad. Antes creía que “sólo había una realidad, pero hay tantas como personas”. Lo que tiene claro es que lo que “pensamos cuando nos hablamos a nosotros mismos condiciona nuestras actuaciones”.

Después de su paso por Estudiantes, le llegó la oportunidad de dirigir a la selección española cadete en el verano de 2006. No le habían vendido muy bien el equipo, cuyo objetivo era no descender. Antes de empezar el Campeonato les preguntó qué querían conseguir y había una idea común: “la medalla de oro”. Pero sólo con tener un sueño no es suficiente, “hay que ir más allá para tratar de conseguirlo”.

Esfuerzo, trabajo, mentalización… fueron algunos de los aspectos que les hicieron crecer como equipo e ir avanzando en el Europeo hasta el punto de superar a Rusia en la final cuando más complicado estaba. Un triple de Ricky Rubio desde el centro del campo a falta de un segundo forzó la prórroga. Luego vendría otra prórroga y por fin, la victoria.

Un equipo que estaba destinado a pelear por no descender acabó llevándose la victoria. ¿Cuáles fueron las claves? Cuspinera sabe que Ricky fue “determinante”, ya que acabó siendo el mejor jugador del torneo, pero también la mentalidad del equipo que era consciente de que “la magia dura mientras dura el deseo”. Y su deseo se cumplió porque “estábamos destinados a ser oro”. Para ello pasaron cuarenta noches concentrados, en las que al finalizar cada cena, el seleccionador les contaba un cuento relacionado con algún aspecto vivido durante esos días.

El entrenador madridista, por tanto, conoce muy al base español de los Minnesota Timberwolves, del que destaca su “madurez”, ya que en aquel Europeo, con sólo quince años fue capaz de hacer mejores a sus compañeros y demostrar que “no iba de estrella”, ya que abandonaba la sesión de entrenamiento treinta minutos antes del final para irse a correr con el médico y coger la forma. Algo que “no harían muchos jugadores de su nivel”. Por eso, Cuspinera no tenía ninguna duda de que triunfaría en la , porque se trata de un jugador “único”.

La forma de transmitir los mensajes a los jugadores también resulta determinante a la hora de conseguir objetivos. Una comunicación positiva “facilita que el niño tenga menos obstáculos”, mientras que un pensamiento negativo le pone más trabas. En cuanto en una frase aparece la palabra “no”, la mente lo recibe como “algo negativo”. Por eso, hay que “pensar y transmitir siempre en positivo”.

En positivo estará pensando Sergio Rodríguez, que ha conseguido una plaza en la selección española que disputará los Juegos Olímpicos de Londres. Tras cinco años apartado ha conseguido volver, lo que tiene “un valor triple”, porque “nadie tiene dudas de que tiene que estar”. Y eso, “resulta muy complicado cuando se ha estado tanto tiempo fuera” del equipo nacional. Su principal cambio del año pasado a este, tiene que ver con la confianza que ha ido adquiriendo y su rol en el Real Madrid. Chacho está feliz y los jugadores del Campus JGBasket también después de haber conocido el lado más íntimo y personal de Jota Cuspinera.

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Por Prada

Gabinete comunicación Campus JGBasket

Publicada el: 30 junio 2012 9:01 am