La final de la Liga Endesa ha sido un claro ejemplo de la importancia del juego exterior-interior, siendo capaces tanto Madrid como Barcelona de equilibrar su anotación con canastas cercanas al aro y tiros de media-larga distancia. Todo ello gracias a un trabajo colectivo del que fueron participes todos los jugadores para obtener la situación más ventajosa.

Como ya comentaba en el artículo lecturas del juego sin balón para generar ventajas y dificultar ayudas defensivas resulta fundamental establecer una serie de normas y criterios en el juego sin balón para saber hacia dónde moverse, en función de los desequilibrios generados por el jugador con balón, comenzando con situaciones de 2×0 y 2×1. Vamos a dar un paso más allá y generar situaciones de 2×2 y 3×3, en las que haya un jugador interior.

En este caso, nos centramos en situaciones de juego exterior-interior. En formación es muy importante no encasillar a los jugadores y evitar que sean siempre los mismos los que ocupan unas posiciones u otras. Hay que fomentar que todos puedan anotar desde cualquier situación, ampliando así su abanico de opciones ofensivas y convirtiéndoles en jugadores imprevisibles y difíciles de defender.

Partiendo de una situación de 2×2, con un jugador exterior y otro interior, es importante delimitar los espacios. Hay que insistir tanto a uno como a otro del lugar más idóneo que tienen que ocupar en el campo. El jugador exterior tiene que ser consciente de que debe recibir detrás de la línea de tres puntos, ahora situada a 6,25 metros y, a partir del próximo año, a 6,75 metros, lo que facilitará que haya aún más espacios para jugar, ya que cuanto más cerca estén, restará posibilidades de jugar el 1×1 y facilitará el trabajo defensivo.

Por su parte, el jugador interior debe intentar recibir con un pie dentro de la zona, flexionando sus piernas para tener un mayor equilibrio y poder contener a su defensor. Como la intención es que todos los jugadores trabajen para recibir en el poste, es básico hacer hincapié en el lugar exacto en el que tienen que recibir para que no acaben saliendo a la esquina a recibir el pase.

Ahora ya es el momento de poder empezar a jugar el 2×2. En muchas ocasiones, la ventaja que pueda tener el interior se pierde por un mal ángulo de pase. Es tarea del jugador con balón generar una buena línea de pase, una vez que su compañero ya tiene fijado a su defensor. Con el balón en las inmediaciones de la canasta, el pasador debe esperar a ver la reacción de su compañero o de su defensor para actuar en consecuencia, según los criterios que le habíamos dado en las situaciones ya trabajadas de 2×0 y teniendo en cuenta la importancia de respetar los espacios.

En situaciones de 3×3, podemos partir de una situación inicial de tres jugadores exteriores, ocupando la posición de base y los aleros. A partir de un pase a uno de los dos lados, el jugador del lado contrario corta y trabaja para recibir al poste bajo. La situación es similar a la anterior en el lado del balón, pero ahora contamos con un tercer jugador cuya función es básica para generar ventajas. Por inercia, los jugadores, sobre todo en formación, tienden a acercarse al balón. Por ello, hay que hacerles ver la necesidad de que en estas situaciones abran el campo para evitar las ayudas de su defensor al jugador interior. Además, debe insistírseles en la ocupación de las esquinas, ya que resulta básico en la idea de jugar con espacios, siendo situaciones difíciles de defender, que suelen generar casi siempre opciones de anotar o bien ventajas para el juego interior.

 

Por Victor Escandón Prada
Entrenador superior baloncesto
Gabinete técnico JGBasket