No se pudo sufrir más. Los de Scariolo lograron el pase a octavos con una victoria in extremis ante una Alemania hasta la que hace bien poco hubiera superado sin problemas y con solvencia. Mal que nos pese, esa selección ha pasado a mejor vida y ahora toca tirar de orgullo y aprovechar los últimos coletazos de para ganar este tipo de . En octavos, tras pasar de segundos, el rival será Polonia. Los hay que ya miran el camino hasta la , pero, visto lo visto, mejor ir partido a partido.

Alemania se jugaba el ser o no ser en su casa, arropado por los suyos y no iba a ponerle las cosas fáciles a España. Con la mirada puesta en Schröder (26 puntos), Scariolo quiso asfixiarle con una a toda pista, pero el base de Atlanta ha dado un paso al frente en este Europeo, demostrando ser una figura emergente, y no se arrugó. Tras un primer cuarto de tanteo, un triple de Benzing cerraba las hostilidades y ponía el 20-18 en el marcador.

Fue entonces cuando apareció, por fin, el mejor Sergio Rodríguez (19 puntos), ese que ha guiado al Madrid al póker de títulos. Su misión no era secar a Schröder sino hacer jugar a la selección y eso lo consiguió con creces. Aun así, su aparición no fue suficiente para romper el duelo antes del descanso y España sólo mandaba por tres puntos (38-41).

Era el momento de la verdad, la hora de los valientes, quedaban veinte minutos para seguir soñando o volver a casa. Ahí apareció una Alemania un poco agotada, con un Nowitzki a años luz de su mejor versión, aquella capaz de anotar un fade away con Garbajosa encima y dejar a España sin la final del 2005. Han pasado diez años y el tiempo no perdona, tampoco para los superclases. La frescura de Llull y Ribas, unida a una gran defensa –Alemania sólo anotó diez puntos en el tercer cuarto–, permitió a los españoles abrir brecha en el electrónico y superar la decena de puntos (48-60).

Si alguien dudaba de que Alemania echaría el resto por remontar es porque se trata de un incrédulo. Cuando todo parecía sentenciado con un triple de Llull (50-63, a falta de siete minutos), la dejó meterse en el partido al alemán, en el que aparecía una estrella inesperada, Maodo Lo. El O2 empezó a vibrar creyendo en la remontada, pero un triple del Chacho enmudeció a los germanos al colocar, a falta de dos minutos, a los de Scariolo siete arriba (66-73). Lejos de amedrentarse, los de Fleming anotaban dos triples y veían como los españoles se cortocircuitaban en ataque.

El partido se iba a resolver en los últimos segundos a cara o cruz. Y por suerte para España, salió cara. Llull anotó los cuatro tiros libres que intentó, mientras que Schröder –el mejor del partido con 26 puntos– falló el último de sus tres lanzamientos, después de una falta de tiro más que rigurosa, y Gasol capturó un rebote que sellaba un duro y trabajado pase a octavos de final.

Alemania, 76 – España, 77

Por Víctor Escandón Prada
Periodista y superior de
Analista Eurobasket 2015

Foto: FIBA Europe