¿Qué motivaciones puede tener alguien que lo ha ganado todo en el baloncesto? Zeljko Obradovic lo tiene muy claro: seguir ganando. Con ocho Copas de Europa es el entrenador más laureado y, tras trece temporadas en el Panathinaikos, ha decidido dejar el equipo griego para afrontar nuevos retos. Después de pasar por Belgrado, Badalona, Madrid, Treviso y Atenas tendrá un par de meses para decidir cuál será su próximo destino.

Su carácter le ha hecho ganarse el cariño de las aficiones de todos los equipos en los que ha estado. Sin ir más lejos, en la temporada 2009-10, Panathinaikos contaba con el mayor presupuesto de Europa para intentar revalidar el título de Euroliga. Tras ser eliminados en el Top 16, Obradovic decidió presentar su dimisión, pero cientos de aficionados del conjunto heleno esperaron al entrenador serbio a la salida del pabellón para pedirle que se quedase y reconsiderase su situación. Zeljko aceptó y correspondió al apoyo mostrado, dando a los aficionados la alegría de poder volver a ver a su equipo levantar la Copa de Europa al año siguiente.

Da vértigo repasar su currículum como entrenador. Ha conseguido llevar a todos los clubes que ha entrenado a la Final Four de la Euroliga y con cuatro de ellos ha conseguido el título (Partizán, Joventut, Real Madrid y Panathinaikos). Como seleccionador yugoslavo sus éxitos no se quedan atrás, ya que logró el oro Mundial en Grecia 98, la plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta y el Campeonato de Europa, celebrado en España en 1997. A esto hay que sumar un bronce en el Europeo de Francia dos años más tarde.

A sus 52 años, Obradovic, amante de la disciplina y el trabajo, también dejó su huella en España. En la temporada 93-94 fichó por el 7up Joventut, quizá remordido por la conciencia de dejar a los verdinegros sin la Copa de Europa dos temporadas antes. Llegó con el objetivo de llevar a los de Badalona a la cima del baloncesto europeo y lo consiguió. Basó su éxito en una gran defensa, que fue clave para derrotar al Olympiakos en la final por 59-57.

Su cotización se había disparado en Europa y el Real Madrid sería el siguiente en llamar a su puerta. Después de quince años de sequía, el conjunto madridista quería recuperar su trono en Europa. El estilo Obradovic no tardó ni un año en hacer efecto y de la mano de un gran Sabonis, el equipo blanco lograba hacerse con su octavo título de Campeón de Europa al derrotar en la final al Olympiakos por 73-61. Después de tres temporadas en el Madrid, donde consiguió también ganar una Eurocopa, decidió poner rumbo a Treviso.

Considerado un gran base en su etapa como jugador del Partizán, no pudo lograr hacerse con la Copa de Europa, aunque estuvo a punto en la temporada 1987-88, en la primera Final Four que se celebraba. La veteranía de Obradovic, unida al talento de Divac y Paspalj, permitió a los yugoslavos acceder a la última fase y poder presentar sus credenciales en Gante, pero Maccabi les derrotó en la semifinal (87-82) y se tuvieron que conformar con el tercer puesto, tras imponerse al Aris por 105-93. La temporada siguiente conseguirían alzarse con la Copa Korac. En su etapa como jugador vistiendo la camiseta de la selección yugoslava, Zeljko logró la plata olímpica en Seúl y el Campeonato del Mundo de Argentina 90.

 

Por Victor Escandón Prada
Periodista
Gabinete comunicación JGBasket