El entrenamiento es el momento en el que el entrenador pone en práctica sus conocimientos y trata de transmitírselos a su equipo. Es un examen continuo en el que los jugadores, a medida que van creciendo, van poniendo a prueba a su técnico, exigiéndole ejercicios acordes con su aprendizaje, que sean, no solo útiles sino también con ritmo.

Los que hemos jugado sabemos que no hay nada más aburrido que las largas filas en las que se pasa más tiempo esperando que dentro de la cancha. Por eso, es esencial cuando preparamos una sesión de entrenamientos, saber con el material que contamos, sobre todo, los , porque no es lo mismo tener 12 jugadores y contar con 5 que con 10. Es conveniente recordar, como ya expusimos en el artículo un entrenamiento preparado con sentido y criterio, que la sesión tiene que llevarse pensada de casa, evitando llegar a la pista e improvisar lo que se hace, porque, al final, se acaba notando y no es productivo para el equipo.

Centrándonos en el entrenamiento, lo importante es que nuestros jugadores sepan cuáles son sus obligaciones. La primera y más obvia es acudir a las sesiones, parece un poco absurdo, pero algunos jugadores buscan cualquier excusa para no ir a entrenar. No lo podemos pasar por alto y dar por bueno que no vengan, tienen que saber que las ausencias tienen sus consecuencias. Eso es importante que esté hablado con los jugadores, los padres y consensuado con el club, porque es el que tiene que marcar las pautas, ya que cada equipo no se puede considerar como un ente independiente y tomar decisiones al libre albedrío, sobre todo porque no estaría bien visto que en unos equipos las faltas de asistencia tuviese una serie de consecuencias y, en otros, pasasen inadvertidas.

Lo mejor para evitar problemas es llevar un control de las faltas de asistencia e informar a las familias cuando se produzcan, ya que pueden estar ausentándose sin que lo sepan en su casa y eso nos puede ocasionar un problema mayor. Además, al final de cada trimestre, es bueno hacer un recuento y hablarlo con el club y los jugadores para tratar de subsanarlo y contar con el mayor número de efectivos posibles en los entrenamientos.

Otro aspecto relacionado, con el que todos los entrenadores estamos habituados es el de esos jugadores que empezada la temporada causan baja, temporal o definitiva, por el bajo rendimiento académico. Es un problema difícil de hacer ver a las familias, que creen que con quitarles el baloncesto van a estudiar más, perjudicando al equipo y rompiendo ese compromiso que habían adquirido sus hijos al principio de temporada, dando, en mi opinión, un mal ejemplo. ¿Qué opináis y cómo actuáis en estos casos?

La puntualidad es otro tema peliagudo. Sobre todo en los equipos de de los colegios, ya que se supone que empiezan a entrenar, por ejemplo, a las 17.00 horas, que es la misma hora a la que acaban las clases, por lo que hay que insistirles para que no se entretengan si se van a cambiar a los vestuarios, ya que todo el tiempo que pierdan allí es tiempo de entrenamiento que no se recupera. Cuando son mayores y van ya por su cuenta, es importante hacerles ver que tienen la obligación de ser puntuales para no perjudicar al resto de compañeros que se esfuerzan por llegar a la hora.

Por último, ahora que llegan las vacaciones de Navidad, hay muchos equipos que paran cuando terminan las clases y no vuelven a entrenar hasta después de Reyes. Más de dos semanas en las que, a mitad de temporada, se corta el ritmo y genera un parón nada positivo para los jugadores. Sobre todo, teniendo en cuenta que, casi todas las categorías, retoman la competición el primer fin de semana después de las fiestas.

Por eso, es recomendable entrenar algún día en vacaciones, si no se cuentan con todos los jugadores por el motivo que sea, se puede entrenar con los que estén o, si son muy pocos, juntar, por ejemplo en minibasket, a los equipos del club de la misma categoría, tanto masculinos como femeninos, y trabajar aspectos de técnica individual; o si ya son más mayores, hacer entrenamientos específicos de tecnificación, que, a lo largo de la temporada, son más difíciles de hacer. Cualquier es mejor que no entrenar y dar descanso todas las vacaciones.

 

Por
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Publicada el: 19 Dic de 2017