En su cuarta temporada en la , todas ellas en el equipo que obtuvo sus derechos en el draft de 2009, Golden State Warriors, Stephen Curry está dejando maravillados a todos los aficionados del mundo con actuaciones memorables, propias de una superestrella de la mejor liga. Aunque ya desde su primera temporada los números cosechados por este son para tener en cuenta, no ha tenido el reconocimiento que se merecía, por ejemplo con su polémica no inclusión en el All Star de esta misma temporada. Sin embargo, su rol dentro de los Warriors ha ido en aumento, erigiéndose como el principal eje ofensivo de su equipo.

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Actuaciones en plazas míticas como el Madison Square Garden (54 puntos, y 11 triples), o en el mismo Staples Center han catapultado la popularidad de Curry, quién además ha guiado a su joven equipo a obtener un balance de victorias/derrotas que muy poca gente esperaba a principio de temporada. Y es que el equipo, dirigido por Mark Jackson, ha ido trabajando, y consolidándose desde el anonimato público, lo cual le convierte en una seria amenaza para cualquier rival, y si no que se lo pregunten a los , que fueron incapaces, con factor cancha incluido, de derrotarles en la primera ronda de playoff. La sociedad formada por Curry, y Klay Thomson auguran años brillantes a la franquicia que se mudará en próximas fechas a San Francisco.

Formado en la Davidson College, ya desde su etapa de Universidad dejó bien claro que en su ADN estaba escrito su futuro, y es que también ayuda que tu padre sea Dell “muñequita linda” Curry, un excelso tirador en la década de los 90, nombrado mejor sexto hombre de la NBA en 1994. Con ese bagaje genético no es de extrañar la capacidad de anotación tan demoledora que posee Stephen Curry, y es que este jugador aúna las mejores cualidades de gente como Vinnie Johnson, y su increíble forma de anotar compulsivamente en fases concretas de los partidos (su actuación ante Denver lo dice todo, o la letal mano exterior de gente como Reggie Miller, o Ray Allen, al que por cierto, ha arrebatado el record histórico de mayor número de triples anotados en una temporada, dejando la nueva marca en 272.

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Su juego se ve completado por su asombrosa capacidad para desequilibrar en el 1×1, y de armar el tiro tras bote, convirtiéndole en una amenaza desde cualquier posición del campo. Al focalizar más la atención de toda la defensa sobre su figura, se ha visto en la obligación de dar un paso hacia delante a la hora de leer el juego, y ser capaz de distribuir el balón con mayor fluidez, su media de asistencias por partido se sitúa en cerca de 7, lo cual nos advierte de su inteligencia a la hora de facilitar el juego a sus compañeros, encontrando una fluidez en la circulación de balón que su equipo agradece. A lo largo de sus cuatro temporadas en la NBA sus porcentajes han mantenido una regularidad asombrosa, especialmente por lo elevado de sus cifras, cerca del 90% en tiros libres, y un 44,6% desde la línea de tres puntos.

Sus números en playoff se han disparado hasta unos increíbles 27,1 puntos, y 9,6 asistencias por partido, aumentando sus porcentajes de tiro desde todas las distancias. Su ratio de asistencias, y pérdidas de balón es el mejor de todos los jugadores en playoff, a pesar de su aparente fragilidad física (1,91, y 85 kilos), posee unas manos rápidas, y su inteligencia y agilidad le permiten estar bien colocado en la estructura defensiva de los Warriors. No cabe duda que estamos ante un jugador especial, no se dejen engañar por su cara de niño bueno, porque su juego se parece más al de un asesino, que por fin ha dejado de lado su “timidez” para convertirse en un serio aspirante a colarse en el núcleo reducido que conforman los Lebron, Durant, o Kobe Bryant. Sólo el tiempo, y actuaciones como las de esta temporada marcarán que lo consiga o no, de momento, disfrutemos de esta joya de jugador.

 

Por
Entrenador superior baloncesto
Analista NBA para JGBasket

 

Publicada el: 7 mayo 2013 11:19 am