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Poco a poco, Aíto iba ganándose un nombre dentro del español y el Cotonificio, después de dejar al Real Madrid sin el título en la temporada 1977-78 para dárselo al Joventut, su gran rival; se consolidaba entre los mejores equipos nacionales. Todo un reto para un modesto que veía como sus estrellas e incluso en el propio técnico no pasaban desapercibidas para los grandes clubes.

El principal problema del Cotonificio era que no contaba con un pabellón propio, una de las promesas incumplidas del Ayuntamiento, pero, a pesar de ello, Aíto logró un bloque joven y sólido que en la temporada 1981-82 asombró a todos sus rivales y acabó proclamándose de invierno. El equipo, liderado por Joaquín Costa, Andrés Jiménez y Brian Jackson, no pudo aguantar el tirón y acabó flojeando en la segunda vuelta, acabando la en tercera posición, su mejor resultado histórico.

Sin el prometido pabellón y con la marcha de Costa y Jackson, la última temporada del técnico madrileño fue más que irregular. No consiguieron alcanzar los objetivos de temporadas anteriores, terminando octavos en la Liga. A pesar de ello, se clasificaron para las de la Copa, pero no consiguieron asegurarse un puesto en competición europea para la temporada siguiente, lo que restó ingresos y generó una crisis económica que abrió la puerta de salida a Aíto y a su gran apuesta, Andrés Jiménez. Era el inicio de la ACB y el Cotonificio no podría disputarla, sus problemas económicos le obligaron a vender la plaza al Licor 43, dirigido por Manel Comas. Quien sí estaría en la primera campaña de la ACB sería el técnico madrileño, que había decidido aceptar la oferta del Joventut.

Bien es cierto que García Reneses siempre ha sido un apasionado del baloncesto y un adelantado a su tiempo. Además de ser el primero en apostar por un 3 alto con Andrés Jiménez, aplicó los conocimientos adquiridos en sus viajes a Estados Unidos, poniendo en práctica la de saltar y cambiar, dotando al juego de un ritmo muy elevado basado en la . Se puede considerar también un pionero en el tema de las estadísticas y de las rotaciones, ya que lo habitual era que todos los minutos se los repartiesen entre seis o siete jugadores. Lo que muchos no saben es que Aíto comenzó a estudiar para ingeniero de Telecomunicaciones y esos conocimientos electrónicos le sirvieron, en sus inicios como , para sacarse un sobresueldo fabricando marcadores electrónicos y relojes de posesión.

Su fichaje por el Joventut era un gran paso en su carrera, ya que era de los pocos equipos capaces de plantarle cara al todopoderoso Real Madrid. Se cruzaban así los caminos de una de las mejores canteras de Europa y de un gran forjador de talentos. Con él, se llevó a Andrés Jiménez, sumándose a una joven plantilla compuesta por Montero, Jofresa y Villacampa y liderada por el veterano Margall. El Real Madrid volvió a ser su verdugo y les eliminó en semifinales. Otra temporada más en Badalona y llegó la oportunidad de dirigir al FC Barcelona.

Cuando Aíto llegó a la sección de baloncesto, los azulgranas no se encontraban entre los favoritos, pero su mentalidad ganadora y su juego alegre y con ritmo cambió la tendencia y convirtió a los de la Ciudad Condal en favoritos a todo. No tardó ni un año en levantar su primer título como entrenador, la Recopa de Europa. Al final de esa temporada, Aíto logró su segundo gran éxito: convencer y fichar a Andrés Jiménez. La llegada del ala-pívot andaluz era la guinda a un plantel en el que ya destacaban Solozábal, o Sibilio, consiguiendo un triplete en la temporada 1986-87 (ACB, Copa del Rey, Copa Korac). El fichaje de Audie Norris confirmó la superioridad barcelonesa, logrando tres ligas consecutivas más, incluida la que los azulgranas ganaron al Madrid de Petrovic, en la que sorprendió a todos con una defensa en caja y uno sobre la estrella croata.

La gran asignatura pendiente era la Copa de Europa. En la cuarta campaña de Aíto, los culés llegaban como claros favoritos a la Final Four de Múnich, pero en semifinales fueron sorprendidos por, hasta entonces, una desconocida Jugoplastika de Split con Perasovic, Ivanovic, Kukoc, Radja… Ese rival desconocido se acabaría convirtiendo en la bestia negra azulgrana. Al año siguiente, los croatas volvieron a ser los verdugos del Barça, está vez en la final celebrada en Zaragoza. Los culés necesitaban un revulsivo y García Reneses decidió alejarse de los banquillos para pasar a ser el Mánager General del Barcelona. Su primera decisión fue fichar como entrenador a Bozidar Maljkovic, el técnico que le había ganado la partida con la Jugoplastika en las dos últimas Final Four, pero la no cambió.

 

Por Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete comunicación

Foto: ACB Photo

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Un entrenador de leyenda (II). El baloncesto triunfa en Barcelona, 5.0 out of 5 based on 1 rating