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Tocaba desconectar y tras un nuevo año sabático le llegó la oferta del . Un equipo lejos de sus años gloriosos que decidía apostar por Aíto con la clara intención de recuperar su puesto entre los grandes. No iba a ser fácil, ya que la crisis económica por la que atravesaba el club, obligaba al técnico a dar lo mejor de sí, apostando por la cantera y con algunos veteranos como soporte (Paco Vázquez, Tabak…). Villacampa le convenció y él hizo el resto.

En su primera temporada, se vieron claras sus intenciones y dejó salir a Juan Alberto Espil para dejarle sitio en el primer equipo a un Rudy Fernández que no había dispuesto casi de oportunidades el año anterior cuando jugaba en el júnior. Aíto fue puliendo ese diamante en bruto y en la Copa del Rey dio su mejor nivel, logrando el MVP a pesar de caer en la ante el Tau Vitoria y después de barrer en al Barcelona.

El DKV Joventut seguía creciendo y recuperando la ilusión de la década anterior. En la temporada 2005-06, lograba un nuevo título europeo. Esta vez, la FIBA Eurocup tras vencer al Khimki, con Rudy de nuevo estelar, logrando ser elegido como MVP de la competición. Pero esa temporada también será recordada por los aficionados por el debut, con sólo 14 años, de la gran perla de la cantera verdinegra, Ricky Rubio.

Lejos de saciar su hambre de títulos, los de Badalona no tardaron ni dos campañas en hacer una temporada de ensueño, encabezados por la doble R (Ricky y Rudy). El Joventut se llevó la Copa del Rey, vengándose de la derrota sufrida, años atrás, ante el Tau. Eso sí, el protagonista fue el mismo, Rudy, que volvió a ser MVP, anotó 32 puntos en la final. No sería el único título ese año. En un duelo español, los verdinegros se llevaron la ULEB ante el Akasvayu con autoridad, cerrando una gran campaña y consiguiendo el billete automático para la Euroliga.

Su gran temporada no pasó desapercibida para los grandes equipos, pero antes de arrancar una nueva campaña le llegó su gran oportunidad: dirigir a la en los Juegos Olímpicos de Pekín. No era tarea fácil sustituir a después de que se proclamasen campeones del Mundo y subcampeones de Europa, pero asumió el reto, como siempre ha hecho todo en su vida, con trabajo e ilusión. Sobre el papel parecía que no lo tendría fácil, ya que le precedía su fama de entrenador duro y eso en un como el de la selección, muy acostumbrado a la autogestión, parecía un problema, aunque el haber entrenado a casi la mitad del equipo (Ricky, Rudy, Navarro, , Mumbrú…) a la larga le vino bien. Una medalla de plata en una soberbia final ante puso el punto y final a su etapa como seleccionador y tocaba hacer las maletas rumbo a Málaga.

Unicaja fue su siguiente destino. Sorprendente si se tiene en cuenta que una de las causas por las que se prescindió de Pepu como seleccionador fue el supuesto preacuerdo que tenía firmado con el club malagueño. Las expectativas generadas con la llegada de Aíto fueron tan grandes que su paso por Málaga se puede considerar decepcionante, ya que, en dos temporadas y media, sólo consiguió un subcampeonato en la Copa del Rey. Poco premio para un equipo que aspiraba al máximo.

Su destitución en enero, a los 64 años, sonaba al final de una carrera brillante y más cuando la temporada siguiente empezaba y Aíto seguía sin equipo. Le llegaron ofertas del extranjero, pero no quería irse. Fue entonces cuando Cajasol llamó a su puerta para que trabajase con un equipo joven al que sacarle el máximo partido. Los resultados, al principio, no acompañaron al equipo, pero la confianza en el técnico madrileño era máxima y, poco a poco, fue encajando las piezas y exprimiendo el talento de su plantilla. En Sevilla volvían a disfrutar de un baloncesto alegre y dinámico de la mano de Satoransky y Porzingis, pero la venta del club a un fondo de inversión norteamericano precipitó la salida de Aíto.

A diferencia de otras ocasiones, a García Reneses no le dio tiempo a tomarse un año sabático, ya que Joaquín Costa, presidente del Herbalife y ayudante de Aíto en la temporada 1979-80, le propuso un proyecto atractivo en Las Palmas y el madrileño no lo dudó. En su primera campaña ya hizo a los grancanarios subcampeones de la Eurocup. De momento sigue al pie del cañón en el Herbalife y no se le pasa por la cabeza la retirada.

 

Por
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete comunicación

Foto: ACB Photo

Publicada el: 10 Ene de 2016

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Un entrenador de leyenda (y IV). Forjador de talentos, 5.0 out of 5 based on 1 rating