La ciudad de Houston ha tenido el privilegio de organizar este evento, cuyo seguimiento a nivel global cada año es mayor.

Una cita marcada en rojo en el calendario de los aficionados que esperan ver la mejor versión de todas las estrellas de la liga. Como viene siendo tradicional, el esquema, y orden de los eventos no ha sufrido variación respecto a otros años, lo que la NBA ha introducido como novedad es la competición existente a lo largo del fin de semana entre las conferencias Este, y Oeste, con el objetivo de sumar el mayor número de puntos posibles, y obtener los 350.000 dólares de premio, que irían directamente a la organización de caridad correspondiente a su conferencia.

La representación española corría a cargo de Ricky Rubio, quién tuvo la ocasión de jugar su segundo encuentro del Rising Star Challenge. Un partido que cada año va perdiendo más interés, en parte por la falta de competitividad de las jóvenes estrellas de la liga, más pendientes de su propio lucimiento personal. Isaiah Thomas, o Kyrie Irving ponían las gotas de calidad a un encuentro en el que las defensas brillan por su ausencia. La anotación lo dice todo, 163-135 para el equipo de Charles Barkley, que tuvo en Kenneth Faried, de los Denver Nuggets, al MVP del encuentro con 40 puntos, y 10 rebotes. Sería interesante que la NBA reflexionase para encontrar alguna fórmula que permitiese mayor espectáculo de cara al aficionado, la selección de los jugadores a través de un draft fue una gran novedad, pero deberían darse algunos pasos para mejorar el evento de los viernes.

El sábado prometía emociones muy fuertes, y más después del fiasco que supusieron los concursos del año anterior, el plantel hacía presagiar un gran espectáculo en todos los concursos. El Shooting Stars fue a parar al equipo formado por Chris Bosh, Dominique Wilkins, y Swin Cash.

Uno de los concursos más atractivos es el de habilidades, que tuvo en Damian Lillard a su ganador, premio merecido, también como recompensa a la gran temporada que está realizando el futuro Rookie del año de la NBA.

Para el final del día los dos platos fuertes, el concurso de triples, en el que la nómina de grandes tiradores era bastante amplia, nos dejó un gran sabor de boca, salvo por la discreta actuación de Paul George, el resto de participantes estuvieron a la altura de las expectativas, siendo Kyrie Irving quién se proclamase campeón con una espectacular serie en la final, llegando a los 23 puntos.

Y nivel, mucho nivel prometía el concurso de mates, los grandes especialistas de la liga prometían dar espectáculo, y en líneas generales el concurso fue de lo mejor de los últimos 3-4 años, la originalidad, y la plasticidad nos dejó grandes mates. El ganador fue el jugador de Toronto Raptors, Terrence Ross. El gran problema de este concurso radica en la falta de dinamismo, lo cual no ayuda a que el espectador termine de engancharse como en el pasado, las continuas repeticiones de mates por fallos dilapidan las ilusiones de los fans, la NBA terminará por tomar medidas que permitan volver a disfrutar de este concurso como antaño.

Y el colofón final fue el partido de las estrellas, en la que el espectáculo cobra una nueva dimensión, ya desde la presentación previa de los equipos, actuación de Ne-Yo incluida, a la ceremonia de los himnos. Con el balón ya en el aire pudimos comprobar que el ambiente festivo, y pasivo del Rising Stars Challenge aquí no se iba a dar. La competitividad de ambos equipos fue mayor, lo que permitió ver un gran partido, con muchos nombres propios en busca de la gloria del MVP. Los mates brutales de Griffin, y Durant, la calidad de Anthony, el duelo de estrellas entre Kobe, y Lebron, que terminó con dos espectaculares tapones de Bryant, quién se encargó de marcar el territorio ante el Rey, sin olvidarnos del mal trago que tuvo que pasar Bosh, quién fue humillado por Parker, y Paul. Un Chris Paul que se coronaría como MVP del evento, gracias a sus 20 puntos, y 15 asistencias. Un gran espectáculo, en el que la NBA volcó todos sus esfuerzos para que todo saliese a la perfección, y otro año más el nivel organizativo estuvo a la altura.

 

Por Alex Senra del Cerro
Analista NBA para JGBasket

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