Como ya hemos dicho en otras ocasiones, lo primero que hace un niño cuando empieza a jugar al baloncesto y le das un balón es botarlo. Eso es lo fácil, pero ahora hay que conseguir que cuando deje de botar, respete el reglamento y no cometa pasos cuando pare ni vuelva a salir botando.

Por eso, uno de los aspectos del juego que deberían aprender desde el principio son las paradas. Es importante explicarles qué son y cómo realizarlas, porque tienen que saber que no siempre van a poder dar los pasos para entrar a canasta y que las paradas les van a servir para realizar un tiro o pasar a un compañero.

Podríamos entrar a debatir si es mejor que empiecen parando en uno o dos tiempos, pero lo mejor es que aprendan ambas y que sean los propios jugadores los que decidan cuál realizar. Aunque parezca que lo mejor para ellos, de inicio, es que paren en dos tiempos porque se pueden equilibrar mejor, puede resultarles más complicado, ya que al dar dos pasos, pueden continuar con la inercia y dar un tercero.

Además, si van a tirar, tienen que asimilar que el segundo paso se ha de colocar a la altura del primero, porque si no, estarán desequilibrados y no podrán realizar una buena mecánica. De ahí que en benjamines, lo que más se vea es a los jugadores dar un saltito para parar en un tiempo y tirar. Es un gesto que adquieren con mayor soltura y les resulta más fácil ejecutar.

Llega el momento de entrenarlo, ¿cómo lo hacemos? Pues intentando introducirlo continuamente en nuestros ejercicios, no solo cuando realicemos finalizaciones, sino también en los ejercicios de pase. Podemos obligar a los jugadores a que antes de dar el pase al compañero, paren en uno o dos tiempos y suelten el balón.

Si lo queremos trabajar directamente, podemos hacerlo para calentar, repartiendo aros por toda la pista, con los jugadores botando por el campo hasta que a la señal del entrenador, busquen un aro en el que, sin dejar de botar, paren en uno o dos tiempos, sumando un punto todos aquellos que consigan hacer bien la parada dentro del aro.

Estrechamente vinculadas a las paradas, están los pivotes. Hay ocasiones en que los jugadores están totalmente solos y podrían lanzar a canasta, pero no son conscientes porque han parado de botar de espaldas al aro y no tienen asimilado girarse. De ahí que a la vez que se enseñan las paradas es aconsejable que se enseñen los pivotes.

Un buen ejercicio para trabajar ambas cosas, es poner dos filas, una en línea de fondo con balón y otra a la altura del triple, el jugador con balón pasa a su compañero y sube a recibir a la prolongación del tiro libre, parando en uno o dos tiempos, y luego pivotando hacia la canasta para con un par de botes, lanzar, pudiendo meter otra parada más en la finalización. 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

29 de Ene, 2019 22:17

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