Decíamos en el anterior artículo que durante la década de los 90, el baloncesto había sido un filón para la industria del cine. Películas con argumentos muy dispares, pero que, en su mayoría, aprovechan el tirón de las estrellas de la NBA para contar con ellas en el papel protagonista o haciendo algún cameo.

En 1995, se estrenó The basketball diaries Diario de un rebelde–, protagonizada por un joven Leonardo DiCaprio que un par de años más tarde se convertiría en todo un icono mundial gracias a Titanic. La película es la adaptación del libro autobiográfico escrito por el músico y poeta estadounidense Jim Carroll, en la que se relata su etapa adolescente y cómo pasó de ser un prometedor jugador de baloncesto, con muchas opciones de llegar a ser profesional, a hundirse debido a la espiral de drogas y delincuencia en la que entró.

Ese mismo año, un árbitro, sí un árbitro de la NBA, se convirtió en el protagonista de Olvídate de París. Una comedia romántica en la que se ve el baloncesto desde otro punto de vista y se muestra la dificultad de compaginar la vida laboral y personal debido al vertiginoso ritmo y las exigencias de la competición. Durante los partidos que le tocan arbitrar, aparecen jugadores de la talla de Charles Barkley, Reggie Miller, Kareem Abdul-Jabbar o Isiah Thomas, entre otros.

Hay películas cuyos argumentos son atemporales. Eso sucede en Eddie (1996), en la que se refleja la mala racha por la que atraviesan los New York Knicks, algo que se podría trasladar hasta nuestros días, ya que se trata de la franquicia con peor balance deportivo de las últimas décadas a pesar de ser, contradictoriamente, la de mayor valor de mercado. Para reflotar la situación del equipo, se organiza un concurso entre los aficionados cuyo ganador dirigirá un partido del equipo. La agraciada es Eddie, conductora de limusinas, que se hace tan popular que se acaba quedando con el puesto de entrenadora de una plantilla compuesta por John Salley, Mark Jackson, Malik Sealy –fallecido en accidente de coche–, Rick Fox y Greg Ostertag… que se miden a estrellas como Dennis Rodman o Vlade Divac.

En nuestra particular lista, hay títulos menos conocidos por el gran público, pero que, a buen seguro, si les dan una oportunidad, supondrían un gran descubrimiento. Es el caso de Rebound: The legend of Earl «The Goat» Manigault (1996), que cuenta la vida de Earl, uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, el único incluido en el Salón de la Fama a pesar de no haber sido nunca profesional, pero que hacía vibrar a todos los que le vieron jugar en Rucker Park mientras hacía sufrir a todos sus rivales, incluidos estrellas de la NBA como Kareem, que reconocía que había sido el rival más duro al que se había enfrentado. Durante la película, protagonizada por Don Cheadle y en la que intervienen, entre otros, James Earl Jones y Forest Whitaker, se repasa su vida, sus adicciones y su paso por la cárcel.

Si hay una película que viene a la mente de muchos cuando en la misma frase se habla de cine y baloncesto, esa es Space Jam (1996). Un clásico de la animación que ha ido pasando de generación en generación y que aprovechó el regreso de Michael Jordan a la NBA, tras su paso por el beisbol, para ponerle a capitanear un equipo formado por los principales personajes de los Looney Tunes, que se miden a un grupo de extraterrestres que, previamente, se habían apoderado de las habilidades baloncestísticas de Pat Ewing, Charles Barkley, Shawn Bradley, Muggsy Bogues y Larry Johnson. Después de muchos intentos por hacer una secuela, por fin se ha concretado y, en verano de 2021, se estrenará la segunda parte, protagonizada por LeBron James.

Ese mismo año se estrenó también Sunset Park, conocida en España como Lecciones para ganar. Una comedia en la que un prometedor equipo de instituto de un barrio afroamericano ve como sus opciones de pelear con los mejores pueden escaparse por su falta de disciplina. Para tratar de reconducirles, el centro decide apostar por una profesora (Rhea Perlman) que no tiene ni idea de baloncesto y que genera muchas dudas entre los jugadores, pero que, poco a poco, se irá ganando su confianza y les hará crecer como equipo.

En 1996 se estrenó en Estados Unidos, Celtic Pride, una comedia en la que, para asegurarse la victoria de su equipo en las finales de la NBA ante Utah Jazz, dos aficionados de Boston son capaces de cualquier cosa para que ganen los suyos, incluso de secuestrar a la estrella rival. En una película sobre los Celtics no podía faltar la presencia del jugador más emblemático de la franquicia, Larry Bird, que hace un cameo, eso sí, fuera de las canchas.

Hay directores de cine que sienten una gran pasión por el baloncesto y en algún momento de su carrera han querido rendirle tributo. Spike Lee, reconocido seguidor de los Knicks, realizó en 1998 una de sus mejores películas, He got gameUna mala jugada–, protagonizada por un espectacular Denzel Washington y un joven jugador recién llegado a la NBA y futura estrella, Ray Allen, que interpreta al mejor jugador de instituto del país, por el que se pelean las universidades más importantes, pero que no lo tendrá fácil a la hora de elegir por las dificultades surgidas de la problemática relación que mantiene con su padre.

En Love & Basketball (2000), el baloncesto será el nexo de unión de dos adolescentes, Mónica y Quincy, que se siente muy sorprendido  al ver cómo su nueva vecina juega al baloncesto mejor que los chicos que conoce, lo que hace que compartan muchas horas con un balón y la rivalidad entre ellos vaya en aumento, aunque tanto tiempo juntos también sirve para forjar una gran amistad, que acaba yendo un paso más allá, convirtiéndose en pareja. Una relación entre ambos que, con el paso por el instituto y, posteriormente, por la universidad, va viviendo diferentes etapas que les hacen acabar tomando caminos separados.

Por último, vamos a cerrar este artículo con una película muy interesante en la que se da una visión del deportista diferente a la que se suele dar y que no cae en los típicos tópicos. Nos referimos a Descubriendo a Forrester (2000), en la que joven con aptitudes para la escritura es presionado por su entorno para que le dé prioridad a su carrera baloncestística, pero ante las dudas que tiene, busca consejo en William Forrester (Sean Connery), un escritor veterano, ganador del premio Pulitzer, aislado de la sociedad, que encontrará en su discípulo un aliciente para reordenar su vida.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

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Publicado el: 15 Abr 2020 a las 16:38

 

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