«Los padres también juegan, y tienen que hacer bien su papel». Con esa idea como lema, Chema Buceta protagonizó el sábado 26 de septiembre el encuentro «Café con padres… porque los padres también juegan» en el salón de actos del Colegio El Valle Sanchinarro, en Madrid.
El acto lo organizó el Club Deportivo Elemental El Valle junto a la Fundación Emilio Hurtado. Estaba dirigido a padres y madres de todas las secciones deportivas del club y a sus entrenadores, en una tarde para tomar un café, compartir experiencias y reflexionar sobre el papel de los adultos en el deporte de los hijos.
Buceta es uno de los grandes referentes de la psicología del deporte en España. Ha sido psicólogo del Real Madrid, seleccionador nacional de baloncesto femenino y seleccionador de Bulgaria y Gran Bretaña. Según la presentación del club, hoy trabaja con la Selección Femenina de Fútbol de México, después de haberlo hecho también con la masculina.
Al terminar, Juan José Hernández Liras le entrevistó para JGBasket. Estas son sus ideas principales.
El deporte educa, si se sabe aplicar bien
Buceta se presenta con modestia: un psicólogo del deporte con muchos años de experiencia, «por suerte o por desgracia». Su trabajo, explica, consiste en ayudar a las personas a mejorar su rendimiento y su funcionamiento para que puedan conseguir sus objetivos.
A la pregunta de si el deporte educa, responde que sí, pero con una condición: es una herramienta educativa si se sabe aplicar bien. El deporte obliga a marcarse objetivos realistas, a asumir los malos momentos, a fortalecerse mentalmente ante las dificultades y a convivir con los demás.
Bien orientado, resume, es una gran oportunidad para desarrollar valores, comportamientos y hábitos que dan salud y felicidad.
Un consejo para cada protagonista
Juanjo le pidió un consejo rápido para cada uno de los tres actores del deporte formativo. Buceta los resumió así.
Para los padres. Retoma el lema del encuentro: los padres también juegan, y por eso tienen que hacer bien su papel. Para ello necesitan formación, conocer bien el deporte y saber cuál es su rol en el proceso educativo de sus hijos a través del deporte.
Para los deportistas. Aprender a tolerar la frustración, porque en el deporte se gana y se pierde. Cuando las cosas salen bien, todo es fácil. Es cuando el viento sopla en contra cuando hay que demostrar que se es capaz de seguir adelante.
Para los entrenadores. Entender que el protagonista es el jugador, el niño, y no ellos. Como los demás adultos, están ahí para ayudar a desarrollar las habilidades, virtudes y valores que el deporte puede ofrecer.
«No es bueno que el entrenador crea que es el protagonista y al final utilice a los niños como si fuera un videojuego, donde mueves las fichas y al final el protagonista eres tú».
Eso no le resta importancia a su figura. El entrenador no es el protagonista, matiza Buceta, pero tiene un papel fundamental para ayudar a los chicos a los que entrena.
Aprender, respetar y saber esperar el momento
¿Qué hace falta para ser de verdad un experto, cuando en cualquier campo de fútbol todo el mundo sabe más que Simeone? Para Buceta, es un proceso de toda la vida: poco a poco uno se da cuenta de lo que le falta, y cuanto más sabe, más respeta a los demás.
El respeto es, a su juicio, la clave. Hay que respetar a las personas con las que trabajas y convives, sabiendo que pueden aportar cosas que tú no puedes aportar. Y distingue entre el experto profesional, que sigue un camino de aprendizaje, y el «experto» de la grada, aunque concede con ironía que a veces este último tiene razón.
Su mejor consejo de un adulto a un joven es que siga aprendiendo. De adulto, explica, es cuando más te das cuenta de las oportunidades de aprender que has perdido, y te gustaría volver atrás para cubrir esas lagunas. Pero ya no puedes.
Añade un matiz valioso para padres y educadores: un consejo solo funciona cuando quien lo recibe está receptivo. A veces, aunque el adulto vea la solución clara, no es el momento de decirla.
«Cuando encuentras ese momento, algo que ayude a aprender, que ayude a empoderar a la persona. El protagonista es el otro».
Fútbol y baloncesto: la importancia de jugar
Buceta ha trabajado en muchos deportes, pero sobre todo en los dos más mediáticos. Los ve muy parecidos: ambos son muy conocidos y ofrecen a los niños modelos a los que parecerse. Muchos chicos se enganchan porque ven partidos y conocen a los jugadores. El fútbol mueve más dinero y es más popular, pero el baloncesto también es un deporte muy profesional.
Hay, sin embargo, una diferencia que, «aunque parezca algo menor, no lo es». En baloncesto hay más oportunidades de jugar: son doce jugadores en la plantilla y se puede cambiar continuamente. En fútbol hay chicos que pueden pasar varios partidos sin jugar.
«Para un chico joven, lo que le gusta es jugar. No le gusta estar en el banquillo, no le gusta estar en la grada».
Eso es una gran ventaja para el baloncesto y un problema para el entrenador de fútbol, que cada semana hace la convocatoria. Llega un momento en que los jugadores que participan poco tienden a desconectarse de la dinámica del equipo.
Una pregunta de actualidad: Julián Álvarez
Juanjo le planteó qué habría hecho él en el caso de Julián Álvarez. Buceta fue prudente: no sabe qué habría hecho, porque es difícil opinar desde fuera de un club y de la mentalidad de los jugadores.
Sí cree que el jugador «ha estado mal aconsejado». Seguramente pensó que ganaría fuerza diciendo que se quería ir, y le salió mal. Pero, para Buceta, la cuestión ya no es qué se hizo mal, sino qué hay que hacer a partir de ahora.
Mientras esté en el club, hay que integrarlo. Y cree que Simeone está acertando al hacerlo de forma progresiva: le dio la titularidad en un partido de Champions como visitante y le está sacando desde el banquillo. Así la afición le irá perdonando, que es lo que el jugador necesita ahora. Lo que pase en el mercado de diciembre está por ver, pero el camino, concluye, es naturalizar la situación lo más posible.
La vuelta de los cafés con padres
Para cerrar, Juanjo le pidió que respondiera a una pregunta que no le hubiera hecho. Buceta eligió «qué hago aquí». Y la respuesta conecta con la historia del baloncesto colegial madrileño.
Le encantó retomar una actividad que Juanjo organizó muchas veces con la Asociación de Baloncesto Colegial, recorriendo colegios para compartirla con padres. Para él es fundamental poder hablar a los padres de deportistas, y por eso agradeció la invitación a Juanjo y al colegio.
El encuentro de El Valle no fue algo aislado. Es la vuelta de un formato con mucha historia, que pone a los padres en el centro de la formación deportiva de sus hijos. Porque, como dice el título del acto, los padres también juegan.
Acto: Café con padres… porque los padres también juegan
Ponente: Chema Buceta, psicólogo del deporte
Fecha: sábado 26 de septiembre de 2026, de 17:00 a 19:00
Lugar: salón de actos del Colegio El Valle Sanchinarro, Madrid
Organiza: Club Deportivo Elemental El Valle y Fundación Emilio Hurtado
Entrevista: Juan José Hernández Liras para JGBasket



