Como apuntábamos en un artículo anterior, los niños de 1º y 2º de Primaria que empiezan a jugar al baloncesto, lo que quieren es botar el balón y tirar a canasta, pero no todo vale. Lógicamente a esas edades hay niños más coordinados que otros y los hay también que ya saben lo que es el baloncesto porque han jugado alguna vez.

No importa, como entrenadores lo que tenemos que conseguir es que todos evolucionen dentro de su nivel y, por supuesto, a su ritmo, sin exigirles mucho, porque pueden llegar a desesperarse. Si proponemos un ejercicio de bote con la mano derecha, es probable que haya niños que no den más de dos botes seguidos, mientras que puede que otros lo hagan del tirón.

Lo que tenemos que hacer es ir corrigiendo a cada uno para que mejore dentro de sus posibilidades. Por ejemplo, al que no da más de dos botes seguidos, ver cómo ejecuta el bote y corregirle la posición de la mano, que use las yemas de los dedos, que no bote delante del cuerpo… Mientras que en el caso del que ya sabe botar del tirón, podemos hacer que vaya más rápido, que flexione más el cuerpo, que no mire el balón… pequeños detalles que les van a servir para mejorar.

Lo mismo sucede cuanto tiran a canasta, los hay que tienen más fuerza y la llegan, incluso pueden meter alguna, pero eso no quiere decir que tiren bien. Hay que acostumbrar a todos a que hagan una buena mecánica de tiro, esto supone mucho tiempo para los entrenadores, pero es importante que cuanto antes realicen una mecánica correcta, mejor, sobre todo, para no tener que corregir vicios adquiridos posteriormente, mucho más difíciles de quitar.

Es fundamental que, como entrenadores, analicemos la evolución del jugador cada, aproximadamente, tres meses. Ver si ha mejorado a la hora de botar, tirar o pasar. En definitiva, si ha mejorado en aquellos aspectos del juego que hemos entrenado, en el caso de que haya jugadores que sigan igual, tenemos que plantearnos que o no hemos conseguido llegar a ellos y explicarles bien lo que tienen que hacer o que pueden tener algún problema de aprendizaje.

Bien es cierto que no todos los jugadores progresan al mismo ritmo, sobre todo a estas edades, porque, como señalábamos al principio, los hay más coordinados o que ya hayan hecho deporte. Por eso, el análisis que tenemos que realizar es comparar al jugador consigo mismo, no con el resto de compañeros y conseguir que, a lo largo de los meses, haya crecido como jugador, porque lo fundamental es que haya una evolución continua.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

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