El Barça se llevó una final en la que hubo de todo y no faltó la intriga, la incertidumbre y, sobre todo, la polémica en los segundos finales. Los de Pesic revalidan el título del año pasado, otra vez, ante el Real Madrid al imponerse por 94-93.

Los madridistas se quejaron de que los árbitros concediesen la última canasta de Tomic después de verla en el Instant Replay, cuando parecía un tapón totalmente legal, pero quizá el problema estuvo en la intensidad con la que Randolph quiso hacerse con el balón, golpeando el tablero con su mano derecha. Una situación más que dudosa que no se hubiese producido si los colegiados hubiesen pitado cinco segundos una clarísima falta del propio Randolph a Singleton, que dejaron pasar y que provocó la remontada de los de Laso con el 2+1 de Carroll. En este caso, como se suele decir, los árbitros intentaron compensar un error con otro y, al final, tuvieron una actuación incomprensible que provocó la indignación de ambos equipos.

Hasta llegar a esa última jugada de Tomic, pasaron muchísimas cosas, después de una primera mitad que acabó en tablas (35-35) y que sirvió de toma de contacto para lo que vendría luego, después de un inicio en el que el Barça salió más acertado, con un pletórico Claver.

El paso por vestuarios sirvió para que Campazzo se activase y con él, todo el equipo, mientras que los jugadores del Barça parecían haberse quedado todavía dentro. Eso provocó que los blancos se escapasen en el marcador (58-41), gracias a unos inspiradísimos Causeur y Randolph. Pesic tenía que darle una vuelta de tuerca al Barça si quería tener alguna opción.

¡Y vaya si la dio! En dos minutos y medio, los azulgranas fueron capaces de remontar, de la mano de un estelar Heurtel –MVP de la final– con 11 puntos, prácticamente, consecutivos. El título estaba en el aire y el Barça, gracias a la intensidad defensiva, había cambiado el signo del choque. Con tres puntos abajo, el Madrid necesitaba un triple para forzar la prórroga y Campazzo se disponía a lanzar cuando Hanga le arrolló. ¡Tres tiros libres! El base argentino erró el último lanzamiento. Claver capturó el rebote y recibió una falta rápida, mandándole al 4.60, donde solo aprovechó el segundo de los tiros. Quedaban poco más de cuatro segundos y eso para Llull es una eternidad. El base de Mahón, lejos de su mejor nivel en esta Copa, se motiva cuando la pelota quema y, una vez más, obró el milagro y forzó la prórroga (77-77).

En el tiempo extra, mucho miedo a perder por parte de ambos equipos, que aprovechaban cualquier relajación defensiva para buscar la falta e irse al tiro libre. Así se llegó hasta el último minuto, donde Tomic sacó a relucir toda esa rabia acumulada desde su marcha al Barça para machacar el aro y Singleton, con dos tiros libres, puso a los suyos con cinco puntos de ventaja a falta de 15 segundos. Tocaba de nuevo buscar el milagro y los madridistas a punto estuvieron de conseguirlo, un triple de Campazzo y un 2+1 de Carroll tras la falta no pitada a Singleton, les pusieron la Copa en bandeja, pero al Barça todavía le quedaba una opción y ahí llegó la polémica canasta de Tomic. Ese no fue el final, ya que Llull lanzó desde su campo a la desesperada y casi anota una de sus canastas imposibles que le han hecho pasar a la historia. No fue así y el Barça revalidó el título.

Cuartos de final

Iberostar Tenerife, 88–Unicaja, 78
Barça Lassa, 86–Valencia Basket, 79
KIROLBET Baskonia, 89–Divina Seguros Joventut, 98
Real Madrid, 94–Movistar Estudiantes, 63

Semifinales

Barça Lassa, 92–Iberostar Tenerife, 86
Real Madrid, 93–Divina Seguros Joventut, 81

Final

Real Madrid, 93–Barça Lassa, 94

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: ACB Photo

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