Viendo el comienzo del partido nadie podía imaginar que el Real Madrid pudiese endosar al Barcelona la mayor diferencia de puntos en un partido de Final Four. Los de Xavi Pascual salieron a la pista concienciados de hacer su trabajo a la perfección, el control del ritmo del partido durante los primeros cinco minutos atisbaba una semifinal de color blaugrana. Con los jugadores exteriores del Real Madrid maniatados en el juego estático, el dominio del Barcelona en la pintura favoreció las primeras ventajas en el marcador. El Real Madrid era incapaz de controlar el juego de pick and roll tan bien ejecutado por Huertas. Pero el sueño azulgrana no duró demasiado, en concreto hasta la irrupción en pista de Sergio Rodríguez, nombrado recientemente MVP de esta edición de la Euroliga.

Pablo Laso tuvo que adelantar la rotación del base canario que dio un aire nuevo al equipo, la velocidad del partido aumentó, y la reacción del conjunto blanco no se hizo esperar, revirtiendo la situación del marcador. Otro factor fue el ajuste mental que tuvo que hacer el Real Madrid ante el arbitraje, en el primer cuarto daba la sensación de cierta obsesión ante la ausencia de faltas por el nivel defensivo alto del Barcelona, sin embargo los blancos decidieron olvidarse de las pequeñas batallas personales con los colegiados e igualar el nivel de intensidad de su oponente. Poco a poco fueron apareciendo en el partido los detalles de jugadores como Rudy Fernández, Llull, o Nikola Mirotic. Por el contrario, en los de Xavi Pascual ninguna de las grandes figuras, excepto Tomic, tuvieron una aporinal Four, el acierto del conjunto blanco vino dado por el estado de ánimo en el que se encontraban sus jugadores, desatados por la cancha desplegando el juego que tanta admiración ha causado esta temporada. El festival ofensivo, comandado por Sergio Rodríguez, se cimentó desde la defensa y el control del rebote. Al festival se unieron todos y cada uno de los miembros de la plantilla del Real Madrid que saltaron al parquet. Quizás alguno de ellos tenía en mente lo sucedido pocos días atrás en la competición doméstica.

Sin embargo el trabajo no se ha completado, el domingo a priori vuelven a tener el papel de favoritos ante del Maccabi, pero hay que recordad que el equipo israelí apeó de la gran final al favorito CSKA de Moscú, el todopoderoso equipo dirigido por Ettore Messina vio como se le escapó el partido en un final en el que la convicción de los jugadores de David Blatt terminó por doblegar en el último instante la férrea estructura creada por los rusos. Sin duda será una final apasionante entre dos equipos que disfrutan haciendo un baloncesto vistoso de cara al aficionado, dos estilos similares que tratarán de alcanzar la gloria, y elevar al cielo de Milán la prestigiosa Euroliga.tación decisiva en el partido, ni tan siquiera el gran capitán Juan Carlos Navarro, cuyo estado físico limitó su participación en el juego de su equipo.

El parcial de la segunda parte, 55-25, constata la gran superioridad del equipo de Laso, que barrió literalmente al Barcelona de la pista, hundiéndolo en un estado de depresión que hizo que por momentos pareciese interminable la agonía que estaban sufriendo. El Real Madrid se quedó a un triple de igualar el mayor número de triples obtenido en un partido de Final Four, el acierto del conjunto blanco vino dado por el estado de ánimo en el que se encontraban sus jugadores, desatados por la cancha desplegando el juego que tanta admiración ha causado esta temporada. El festival ofensivo, comandado por Sergio Rodríguez, se cimentó desde la defensa y el control del rebote. Al festival se unieron todos y cada uno de los miembros de la plantilla del Real Madrid que saltaron al parquet. Quizás alguno de ellos tenía en mente lo sucedido pocos días atrás en la competición doméstica.
Sin embargo el trabajo no se ha completado, el domingo a priori vuelven a tener el papel de favoritos ante del Maccabi, pero hay que recordad que el equipo israelí apeó de la gran final al favorito CSKA de Moscú, el todopoderoso equipo dirigido por Ettore Messina vio como se le escapó el partido en un final en el que la convicción de los jugadores de David Blatt terminó por doblegar en el último instante la férrea estructura creada por los rusos. Sin duda será una final apasionante entre dos equipos que disfrutan haciendo un baloncesto vistoso de cara al aficionado, dos estilos similares que tratarán de alcanzar la gloria, y elevar al cielo de Milán la prestigiosa Euroliga.

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Por Alex Senra del Cerro
Entrenador superior baloncesto
Analista Euroliga para JGBasket

Publicada el: 17 mayo 2014 12:21 pm

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