Cuando queremos sorprender al rival o cambiar el ritmo de partido, una muy buena opción es realizar un 2c1 al jugador con balón. Este tipo de situación defensiva, aunque tiene que ser entrenada, parte principalmente de la iniciativa de nuestros jugadores, ya que tienen que estar muy convencidos de hacerla para que sea eficaz.

Realizar un 2c1 implica involucrar a los cinco jugadores y los defensivos a utilizar por los tres defensores que no participan en la acción son muy similares a los que tendrían que emplear en una en , siendo conscientes de que están en inferioridad y uno siempre tiene que cerrar el aro, dejando libre al jugador más alejado del balón.

A la hora de explicar a nuestro cómo realizar un 2c1, tenemos que dejarle claro una serie de pautas. En primer lugar, el defensor que salta a realizarlo tiene que estar a una distancia relativamente corta (máximo, unos dos metros) para llegar con rapidez y sorprender al rival sin que le dé tiempo a soltar el balón antes de verle venir, porque si el jugador que va a hacer el 2c1 viene de lejos, al atacante con balón le verá y podrá soltar el balón antes de que llegue, generando una superioridad ofensiva clara.

Además, tienen que ser conscientes de que han de estar bien juntos, encajonando al atacante como si estuviese dentro de un cubo, no dejando hueco para que pase, usando las manos para obstaculizar el pase, no para intentar robarlo, porque es muy probable que acaben cometiendo falta. Tienen que saber que el objetivo es que el atacante dé el peor pase posible para tratar de robarlo por un compañero cuando vaya por el aire.

Algunas de las mejores situaciones para realizarlos, además de aquellas en las que el atacante se encuentra cerca de las líneas de banda, fondo, mediocampo o en las esquinas, puede ser tras una situación de o con un balón interior al . En este último caso, el 2c1 ha de venir del lado contrario, ya que si viene del defensor del pasador, este quedaría totalmente solo para un posible si el consigue sacar el balón.

Por último, es importante que tengan también en cuenta los defensores del 2c1 que no han de romperlo hasta que el atacante haya soltado el balón y vaya por el aire, así como saber leer la posición del jugador con balón, adelantándose a sus intenciones, y no permitir que el atacante que está encerrado pueda dar un pase que penetre en la zona. Por otro lado, el resto de defensores, además de estar atentos a los posibles para interceptarlos y ajustar para cerrar el aro, tienen que evitar que los atacantes del lado débil corten hacia el balón para ofrecer un pase fácil, rompiendo el 2c1.

 

Por
Periodista deportivo y entrenador superior de
Gabinete JGBasket