Wayne Robinson. Real Madrid. Foto Raúl Cancio

Foto Raúl Cancio. Entrevista por Javier Balmaseda

¿A qué decisión tomada durante su etapa en el Real Madrid se refiere Wayne Robinson, considerado como uno de los mejores pívots que han pasado por la ACB?

Wayne Robinson era un pívot estadounidense de 2,05 m que dejó un gran recuerdo en España. Más allá de sus números, más de 16 puntos y casi 8 rebotes por partido a lo largo de sus seis temporadas en la ACB, era un jugador que enganchaba con su baloncesto, de los que han dejado huella en nuestro país, y que formó, junto a
Brian Jackson, una de las mejores parejas de extranjeros que han pasado por nuestra liga durante aquellos años ochenta. Después de tres temporadas en la capital de España donde lo ganó casi todo (solo faltó la Copa de Europa), abandonó el Real Madrid, no de muy buenas maneras, como rememorará a lo largo de la entrevista. Su próximo destino sería el Cacaolat Granollers, donde permaneció dos temporadas jugando todavía a un buen nivel. A pesar de haber anunciado su retirada debido a unos problemas detectados en su corazón, regresó a nuestro país para jugar unos pocos partidos con el TDK Manresa a comienzos de los noventa. Finalmente, se retiraría en el Juventud Alcalá de la Primera División en la temporada (92/93).

Hola Wayne, ¿qué tal? Sé que ha estado tiempo trabajando en un gran proyecto para el Estado de Carolina del Norte. Cuéntenos en qué ha consistido y a qué se dedica en la actualidad.

Hola Javier. Tengo varias oportunidades de carrera. Sirvo como pastor en una iglesia muy progresista. Sirvo como Director Cristiano de un Ministerio Evangelístico llamado Comunidad de Atletas Cristianos; y soy dueño de un negocio de consultoría.

¿Tiene algún tipo de relación con el baloncesto en la actualidad?

No tengo ninguna relación con el baloncesto. Soy un fan del juego.

¿Cuál fue la última vez que estuvo en España?

La última vez que estuve en España fue hace unos 30 años.

Fue elegido en el Draft del 80 por Los Ángeles Lakers, pero sus derechos fueron traspasados a Detroit Pistons, donde jugó casi 20 minutos por partido durante la temporada 80/81, pero finalmente la temporada siguiente se fue a Italia. ¿Tan difícil era a comienzos de los años ochenta
hacerse un hueco en la NBA?

La razón por la que fue difícil tener una carrera larga fue porque los jugadores no tenían una unión fuerte para proteger sus derechos. Muy pocos jugadores tenían contratos garantizados. Estoy agradecido de que haya ligas fuertes de baloncesto en Europa donde los estadounidenses puedan jugar y tener carreras más largas.

Después de dos años en Italia ficharía por el Real Madrid, donde jugaría durante tres temporadas. Su primer año allí no fue el mejor. ¿Qué es lo que más le costó al llegar?

Me estaba recuperando de una operación menor en el pie cuando llegué al Real Madrid. Eso me hizo comenzar lentamente. Una vez que mi pie estaba completamente curado, podía jugar mejor.

¿Qué destaca de sus tres años en el Real Madrid?

El Real Madrid es uno de los equipos más destacados de Europa. Tienen una gran tradición y cuenta con los mejores jugadores, entrenadores y administración. 1985 fue el mejor año. Ganamos muchos partidos. Perdimos solo 4 ó 5 durante toda la temporada y jugamos en la final de la Copa de Europa frente a Cibona.

Ahora que nombra a la Cibona, ¿qué faltó para haber ganado aquella Copa de Europa?

Estuvimos muy cerca de ganarla, pero los yugoslavos tenían un gran jugador, Petrovic. Fue un gran partido.

¿Era novedoso para un norteamericano como usted, todo el trabajo físico que realizaba Paco López en el Real Madrid?

El entrenamiento bajo Paco López fue muy difícil, pero necesario para poder competir durante toda la temporada. Admiré mucho el condicionamiento físico de los jugadores europeos, tenían una resistencia tremenda.

A finales del mes de marzo de 1986, después de un gran partido frente al Maccabi en Tel Aviv, donde logró 42 puntos y 11 rebotes, concedió una entrevista al periodista Sixto Miguel Serrano para la revista Gigantes del Basket y realizó unas declaraciones que no sentaron muy bien dentro del club. Se llegó a decir que usted forzó su salida del Real Madrid con aquellas palabras. ¿Hasta qué punto influyó esta entrevista para su no continuidad en el equipo después de tres excelentes temporadas?

No he pensado en esa entrevista durante mucho tiempo. En retrospectiva, no debería haber hablado de esa manera. Era joven y quería que nuestro equipo fuera el mejor. Fue una gran lección de vida para mí, una lección que les enseñé a muchos jóvenes atletas. La lección es que si tienes preocupaciones habla con el equipo y los entrenadores. Debería haber guardado esos pensamientos y comentarios solo para mí y para el equipo.

¿Cuáles fueron sus mejores amigos mientras estuvo en el Real Madrid?
¿Mantiene el contacto hoy en día con alguno de ellos?

Todos los jugadores en el equipo fueron muy especiales. No he hablado con ninguno de ellos en más de 30 años.

A lo mejor algunos de sus compañeros en el Real Madrid tienen la oportunidad de leer esta entrevista. Si fuese así, ¿le gustaría mandarles algún mensaje?

Agradezco mucho la oportunidad de haber jugado con ellos. Tuvimos muchos momentos grandiosos en la cancha juntos y momentos muy buenos fuera de la cancha también.

En la temporada 86/87 fichó por el Cacaolat Granollers. ¿Por qué se decidió finalmente por este equipo?

Recibí ofertas de muchos equipos en Europa, pero quería quedarme en España porque disfrutaba de la competencia, la gente, la cultura y la buena comida.

¿Qué diferencias había entre la manera de entrenar de Lolo Sainz y Jesús
Codina, su nuevo entrenador en el Cacaolat?

Lolo Sainz fue muy intenso y extremadamente inteligente. Jesús Codina fue muy
inteligente y muy táctico.

Después de dos años en el Cacaloat se retiró momentáneamente de la práctica del baloncesto por problemas en el corazón. Supongo que fue muy duro para usted tomar aquella decisión, cuando apenas tenía 30 años.

Fue muy difícil, pero me recuperé rápidamente y no tuve ningún problema cardíaco.

Pasó unos años de inactividad hasta que finalmente volvió a jugar en nuestro país en equipos como el TDK Manresa y el Juventud Alcalá. ¿Qué es lo que más echó de menos el tiempo que estuvo sin jugar?

Al igual que muchos jugadores, cuando eres mayor quieres ver si aún puedes jugar contra los jugadores jóvenes, pero mis habilidades habían disminuido y era hora de retirarse.

Después de retirarse del baloncesto, fue ordenado pastor del New Millenium Christian Center en enero de 1996. ¿Cómo se produjo aquel gran cambio en su vida?

Después del baloncesto, trabajé como asesor financiero y especialista en impuestos. Mi título universitario es finanzas. Luego, trabajé en un centro para niños y los ayudé a ellos y a sus padres a aprender a tener una vida mejor. Vi a mucha gente luchando y supe que la única respuesta era que tuvieran una relación
con Jesucristo. Fui miembro de una iglesia con más de 2000 personas y trabajé con los jóvenes. Después de eso, supe que Dios quería que yo fuera pastor de una iglesia. Es una gran oportunidad para trabajar con personas en la iglesia.

Finalmente, de entre todos los jugadores con los que ha jugado en Europa, tanto rivales como compañeros de equipo, ¿cuáles serían los mejores según usted en cada posición?

Bases: Juan Corbalán y Mike D’Antoni (Milán)
Alero: Gianni Bertolotti (Trieste) y Alberto Tonut (Trieste)
Pívot: Fernando Martín y Dino Meneghin (Milán)

Muchas gracias Wayne por su tiempo, su amabilidad y por compartir todos estos fantásticos recuerdos con nosotros. Un fuerte abrazo y que le vaya todo muy bien.

Muchas gracias a vosotros y otro abrazo.

 

Por Javier Balmaseda.
Colaborador JGBasket

Foto Raúl Cancio.

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