Es fundamental, desde pequeños, que sepan adoptar una buena posición corporal para jugar al baloncesto. Para ello, hay que enseñarles a conocer su cuerpo y que sean los propios jugadores los que se den cuenta de los errores que pueden estar cometiendo mientras se desplazan, frenan o están en estático.

Antes de empezar con unos ejercicios sencillos, es importante explicarles y que entiendan lo que implica tener un buen equilibrio. En parado, podemos decirles que adopten una posición en la que crean que estén bien equilibrados y, a partir de aquí, ir corrigiéndoles. Veremos que algunos jugadores pueden estar totalmente rígidos, otros con las piernas juntas o con los hombros hacia delante.

Ahí es cuando tenernos que analizar a cada jugador e ir modificando su postura, con las piernas un poco flexionadas y abiertas a la altura de los hombros, ya que si están pegadas, es como si tuviesen un solo apoyo y no tendrían equilibrio, lo mismo sucedería si están muy abiertas. Para demostrárselo, podemos darles un pequeño empujón y verán cómo se desequilibran fácilmente. Es importante que mantengan los hombros rectos y la cabeza mirando al frente, ya que les permitirá tener un mayor equilibrio. Podemos hacer que lo comprueben poniéndoles a la pata coja y que traten de mantener los hombros y la cabeza rectos, si queremos complicarlo más, les ponemos en la misma posición, pero con los ojos cerrados.

Muchas veces nos olvidamos de la importancia del tren superior del cuerpo en el trabajo de equilibrio. No es raro ver cómo un jugador que va botando el balón, al frenarse acaba yéndose hacia delante porque no consigue mantener sus hombros rectos. Tenemos que conseguir, por tanto, que adquieran una correcta posición corporal tanto cuando se desplazan como al parar.

Os vamos a proponer un par de ejercicios para que podáis trabajar con vuestros jugadores. En primer lugar, para conseguir que cuando boten lleven la cabeza recta y no vayan mirando al suelo ni al balón, les damos una seta para que pongan en la cabeza y avancen botando sin que les caiga. El objetivo principal es que sean capaces de mantener el cono y que, poco a poco, cuando lo consigan vayan incrementando la velocidad del ejercicio.

En segundo lugar, podemos usar las líneas del campo para conseguir que los jugadores arranquen y frenen. Cada jugador con balón tiene que esprintar para frenar antes de llegar a la siguiente línea sin pisarla ni sobrepasarla con el cuerpo y sin dejar de botar. Es importante que insistamos en los cambios de ritmo para que no vayan siempre a la misma velocidad y sean más efectivas las pausas. Podemos ir introduciendo también cambios de mano en cada línea.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

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