Foto portada Miguel Ángel Forniés | Una entrevista de Javier Balmaseda

Damos comienzo a una nueva temporada en JGBasket con la visita de Eric Struelens, con el que repasaremos su trayectoria como jugador de baloncesto, con especial atención a sus años en el Real Madrid.

Eric Struelens (Bruselas, Bélgica, 55 años) era un pívot de 2,08 m que jugó durante 7 temporadas en la ACB a finales de los 90 y comienzos de los 2000. Aunque comenzó muy tarde a jugar al baloncesto en su país, progresó muy rápido a base de trabajo y fichó por el París en 1996. De ahí, cuatro temporadas en el Real Madrid, donde jugó su mejor baloncesto y se convirtió en un pilar básico del juego interior del equipo que, bajo las órdenes de Sergio Scariolo, conquistó la liga 99/00 en el quinto partido en Barcelona, aquel en el que Djordjevic se vengó de su exequipo. No obstante y pese a que era su deseo, no pudo alargar su etapa en el conjunto blanco. En el 2002 fichó por tres temporadas por el Girona, sin embargo no pudo finalizar su contrato allí y tuvo que salir al comenzar el tercer año; atentos a cómo se produjo su salida. En la 2007/2008 se retiraría de las canchas, después de haber puesto rumbo a Grecia y Bélgica. Ahora se encuentra en Valencia y ha atendido nuestra llamada.

¿Qué tal estás? ¿Dónde vives? ¿A qué te dedicas en la actualidad?

Ahora estoy viviendo en Valencia.

Sí, eso tengo entendido. Ha habido gente que te ha visto en Valencia.

Sí, tengo la tienda de baloncesto Bouncewear. Estamos enfrente del nuevo pabellón que están construyendo, está muy bien.

Antes estuviste entrenando.

Sí, estuve 2 años entrenando en Francia, también a jóvenes en Bélgica, y trabajando con colegios de Estados Unidos para enviar chicos allí.

¿Cuánto tiempo llevas en la tienda?

Abrimos a principios de octubre del 2023.

¿Cómo empezaste a jugar al baloncesto? ¿Habías practicado otros deportes o el baloncesto fue el primero?

Sí, antes había hecho natación y fútbol. Después, como era un poquito grande para el fútbol, un profesor me dijo: «¿Por qué no pruebas a jugar al baloncesto?». Y mi respuesta fue: «Sí, pero en el baloncesto no gano tanto dinero como en el fútbol». (risas).

Y a partir de ahí comienzas a jugar al baloncesto.

Sí, comienzo a jugar con 14 o 15 años.

Muy tarde, ¿no?

Sí, muy tarde.

¿Eras muy alto ya por entonces?

Sí, con 16 o 17 años tenía ya mi talla de ahora.

¿Cómo fueron tus inicios en el baloncesto en Bélgica, un país con más tradición futbolera? ¿Era más complicado hacerte un hueco en el baloncesto que en el fútbol?

No, creo que es un deporte que hasta el 85 tenía más clubes que ahora en la liga de 1ª división, pero no tenía clubes profesionales. Cuando yo firmé por Malinas fuimos el primer equipo profesional en Bélgica.

Con 18 años te vas a Estados Unidos a perfeccionar la técnica.

Cuando firmé con Malinas me fui un mes a Estados Unidos, a la Universidad de Fresno State, en California. El equipo me quería, pero como había firmado un contrato con Malinas no podía irme allí.

Han pasado años desde que te retiraste y muchos nos seguimos acordando de ti. Pero, ¿cómo explicarías a los jóvenes que no te vieron jugar qué tipo de jugador eras?

Cuando empecé a jugar al baloncesto solo podía correr y saltar, no sabía hacer una lay up (entrada a canasta) o un tiro, lo aprendí poquito a poquito. Yo creo que tengo un carácter muy fuerte, cuando quiero tener cosas voy a trabajar para tener estas cosas.

¿Fueron difíciles tus inicios por el hecho de haber empezado a jugar tan tarde?

Complicado no, pero difícil sí porque cuando uno no está acostumbrado a entrenar dos veces al día… pero cada día fue un poquito mejor. Después de un año no tuve problemas para estar con el equipo porque tenía ganas de llegar hasta el máximo nivel. Y ya está, trabajar, trabajar, trabajar (risas).

Así es como te recordamos, como un trabajador, un currante del baloncesto.

Sí.

Estuviste 7 temporadas en el Racing Malinas.

Sí, empecé en el 88, cuando tenía 18 años.

Supongo que la gran mayoría de tus compañeros serían más mayores que tú.

Sí, yo era el joven del equipo.

¿Cómo llevabas convivir con gente más adulta?

Bien, estábamos en el mismo equipo, éramos colegas, sabíamos lo que necesitábamos hacer para ganar títulos, ya está, como cada trabajo de equipo.

¿Qué se te ha quedado grabado de aquellos primeros entrenamientos? Jugadores de tu época no olvidan los entrenamientos físicos de entonces.

Sí, sí, sí.

Por ejemplo, recuerdo que Djordjevic me contaba que todas las mañanas subían los escalones de una estación de esquí con chalecos que pesaban entre 6 y 12 kilos.

No tanto, pero sí. Nosotros, en nuestros primeros años en el Malinas, entrenábamos de las 10 a las 12, y de las 3 a las 5, como una persona que está en la oficina (risas). Después poquito a poquito, pero cuando veo los entrenamientos ahora, que son una vez al día, y nosotros entrenábamos siempre dos veces al día, o una vez antes del partido… pero sí, totalmente diferente. Ahora, también el baloncesto es más físico y la pretemporada es muy importante.

Antes se corría más, ¿no? Se hacía más carrera, más trabajo de resistencia…

Si, más de condición física. Ahora, creo que en pretemporada se hace más carrera, pero cuando la temporada empieza la carrera es más en la cancha.

Has dicho que eras un jugador con carácter.

Sí, sí.

¿Recuerdas si en tus inicios, ese joven de 18 años le plantó cara a los más veteranos del equipo? ¿Recuerdas alguna anécdota en algún entrenamiento o partido?

No… no recuerdo… en los entrenamientos no tanto, en los partidos sí porque la cancha era mi casa y aquí no vas a meter una canasta, siempre tenía esta mentalidad. Cuando jugaba con otras personas que conocía, que son amigos, mis amigos lo saben: «En la cancha no estoy aquí para… no tengo amistad, estoy aquí para ganar partidos y ganar títulos».

¿Cómo era jugar en la liga belga? ¿Había mucha diferencia con la liga francesa y la española?

Sí, porque los años que jugamos la Euroliga con Malinas, jugamos contra el Madrid, contra el Barça, contra el equipo francés… sí, el físico era muy importante. Sabemos que la liga en España es siempre la mejor de Europa. Sí, el cambio fue muy grande, cuando salí de Malinas pesaba 100 kg y cuando llegué al Madrid pesaba 114 kg, 14 kg más de músculo.

¿Te machacaste mucho en el gimnasio?

Sí (risas). Es normal.

Eras un jugador muy fuete, un auténtico toro, como decimos aquí en España.

Ahora menos (risas).

En el 97, estando ya en París, te enfrentas en el Open McDonald’s a los Bulls de Michael Jordan. ¿Impresionaba tanto Jordan de cerca? Supongo que sería un sueño jugar contra él. ¿Cómo viviste aquello?

Sí, fue un sueño. Estuvimos trabajando hasta ahí para jugar contra este equipo. En la cancha no recuerdo mucho con él porque nosotros en la cancha estábamos para ganar este partido. Pero sí, Jordan es Jordan, para mí es el mejor que jugó en la NBA porque sabía hacer de todo, defensa, ataque… y cuando le necesitaban cogía la pelota para anotar. Además, él sabía cómo motivar a sus compañeros de equipo. Fue un muy buen recuerdo.

Estuvisteis a punto de ganar. Y tú hiciste un gran partido, cogiste muchos rebotes, más de 20, creo.

22 rebotes y 11 puntos.

Vaya números. ¿Tuvisteis algún contacto con los Bulls fuera de la cancha, en algún evento o algo similar del torneo?

No, durante el torneo fuimos todos al mismo hotel, hablamos en el hotel, pero cuando caímos eliminados yo tenía mi casa en París, y cada jugador fue a su casa, así que no estuvimos en la fiesta del último día porque teníamos partido 3 días después.

En la temporada 98/99 fichas por el Real Madrid después de dos temporadas muy buenas en París. ¿Cómo se produjo tu fichaje? ¿Tenías otras ofertas? ¿Cómo te llegó esa oferta del Madrid?

Yo tenía un año más de contrato con París, pero cuando mi agente me dijo que el Madrid me quería, mi agente me dijo: «Vamos a buscar una solución para sacarte de aquí». Creo que la gente de Madrid trabajó mucho para que me sacaran de París, Clifford me quería… Para mí jugar en el Madrid, siendo de un país pequeño, como era Bélgica, estaba muy bien.

¿Era un sueño jugar en el Madrid? ¿Soñabas con algo así cuando empezaste a jugar al baloncesto?

Sí, yo cuando estaba en París le dije a mi familia que un día iba a jugar en España, pero dónde, no sabía dónde. Ya está.

Tenías el sueño de jugar en España.

Si, sí.

¿Tuviste ofertas de otros equipos?

Cuando tu agente recibe la oferta del Real Madrid, no creo que tuviéramos que mirar otros equipos (risas). Sí, es posible que tuviera otras ofertas, pero cuando la oferta viene del Madrid o Barcelona, no vamos a pensar en los otros equipos, no, directamente es… sí, vamos a firmar, ya está.

Tu primera temporada en el Real Madrid es con Clifford Luyk de entrenador ¿Cómo fue la adaptación al equipo? Había jugadores muy importantes, como Ismael Santos, José Lasa, Alberto Herreros o Alberto Angulo.

Mira, muy bien. Jugué en este equipo muchos años, la gente muy bien. Es un equipo en el que sabes que si estás bien fuera de casa, con la familia, vas a estar bien en la cancha. Todo el mundo, el entrenador, el presidente, el mánager o los jugadores, con todos perfecto. Al llegar hablé con Alberto Angulo porque él jugaba con el número 5, y yo le pregunté: «Mira, yo siempre he jugado con el 5, ¿es un problema para ti cambiar?». Y él me dijo: «No, tú me pagas un restaurante y ya está».

Y problema resuelto.

Sí, y así se arregló. Muy bien.

Tu adaptación al equipo fue buena y la vida en Madrid con tu familia también muy bien, ¿no?

Sí, sí, sí.

¿Quién era el líder del equipo a tu llegada? Si no recuerdo mal, Ismael Santos era el capitán, pero también había gente con mucho peso en el equipo, como Albertos Herreros.

Sí, Isma era el capitán en este momento, también estaban Herreros, Ángulo, el hijo de Clifford, Sergio, que falleció muy joven. De americanos tenían a Bobby Martin y Tanoka Beard, creo que jugadores como Antonio Bueno, Lucas Victoriano… Hicimos buena temporada, perdimos creo que en la semifinal contra el Sevilla. El año después, con Sergio (Scariolo), fue totalmente diferente porque fuimos campeones en Barcelona.

Sí, pero antes de llegar a ese año con Sergio Scariolo de entrenador, ¿apreciaste algo diferente en esos inicios en el Real Madrid a lo que habías vivido hasta entonces? El decir, por ejemplo: «Esto es totalmente diferente a lo que yo he vivido en Bélgica o Francia».

Sí, me acuerdo del primer día que fui al entrenamiento, yo fui ahí con mi bolsa, mi ropa para entrenar y todo, y cuando llego al vestuario todo está preparado, excepto mis zapatillas porque era la primera vez que estaba. Yo, encantado, porque al entrar tenía mi ropa preparada y cuando terminaba ponía la ropa allí y tenía a Óscar que siempre estaba, cuidaba la ropa, la limpiaba… todo era muy profesional. También los viajes, en el avión… sí, el viaje con traje también, en Francia o en Bélgica no era así. Pero esto también creo que es una reputación del Madrid de viajar en traje cuando lo haces en avión, es normal.

Óscar era el utillero del equipo.

Sí, el que siempre está. Cuando necesitábamos algo le preguntabas… en los partidos, en los entrenamientos, para viajar. Si necesitas estas zapatillas…

¿Qué recuerdas del día a día de los entrenamientos? ¿Cómo era la intensidad de los jugadores, la calidad? ¿Dedicaban tiempo extra antes o después de los entrenamientos? ¿Te llamó la atención algo de esto?

Sí, los entrenamientos, en la cancha cuando jugábamos 5 x 5, eran muy rápidos, entrenábamos como si estuviéramos jugando. Cada día, enfrente, siempre tenías a un buen jugador, y eso te hacía ser mejor cada día. Cuando entrenas, yo siempre iba al 100% para entrenar, y ya está. En la cancha, durante los entrenamientos, no estaba con el mismo carácter que durante los partidos porque no iba a machacar o a lesionar a un compañero de equipo, pero sí, entrenaba muy fuerte. Por la mañana pesas, por la tarde entrenamiento 5 x 5, en equipo, después de las pesas hacíamos tiro, y cuando teníamos el día libre podías ir a la pista a tirar.

O sea, dentro de esa dureza, no eras el mismo en los entrenamientos que en los partidos, donde ibas a muerte y no conocías a nadie. Te cambiaba un poco la mentalidad, ¿es así?

Sí, a muerte, a muerte. Mi mentalidad era: «Esta es mi cancha, yo quiero ganar este partido y voy a hacer todo lo que pueda para ganar. Puedes ser mi mejor amigo, pero en la cancha no». (Risas).

¿Qué tal los entrenamientos con Tanoka Beard? Tengo entendido que era un jugador muy duro en los entrenamientos.

Sí, era un jugador muy duro, pero yo también soy duro, y cuando jugábamos 1 x 1 sabíamos qué podíamos hacer. A él le encantaba entrenar conmigo y a mí me encantaba entrenar con él. Es así como puedes hacerte mejor jugador, cuando entrenas con gente así te haces mejor jugador.

La temporada siguiente, la 99/00, se incorpora Sergio Scariolo al Real Madrid. ¿Qué significó su llegada al equipo? ¿En qué cambió el equipo con respecto al año anterior? Cambiaron muchos jugadores, el juego interior casi por completo, llegaron Andrew Betts y Brent Scott, y regresó Mikhailov.

Sí, creo que solo estábamos del año anterior Iker Iturbe y yo. Llegaron Mikhailov, Brent Scott, Andrew Betts. Sí, Sergio es un entrenador totalmente diferente que Clifford. Sergio me gustaba mucho porque siempre estaba buscando todos los detalles que nos podían hacer mejorar. Además, en cuestión de táctica es impresionante, cuando estábamos en el día de vídeo para estudiar al equipo rival, estudiaba los puntos fuertes y los puntos débiles de los jugadores contrarios… Muy bien con él.

Aquella temporada también llegó Djordjevic al Real Madrid. ¿Cómo era en el día a día? ¿Era tan ganador en los entrenamientos como le veíamos luego en los partidos?

No, en los entrenamientos era un poquito más relajado, pero era un ganador, él quería ganar títulos, en la cancha estaba para ganar, y ya está.

¿Se notaba mucho su presencia en el equipo por su liderazgo o veteranía?

Sí, Djordjevic, Angulo, Herreros son jugadores que cuando estaban en la cancha sabíamos que teníamos un punto fuerte para meter puntos. Brent Scott y yo también podíamos meterlos, pero nuestro trabajo era más en la sombra, en los rebotes, tapones, evitando los puntos de rival. No teníamos miedo de hacer este tipo de trabajo, estábamos trabajando por el equipo porque sabíamos que necesitaban jugadores así, como nosotros, que se sacrificaran por el equipo, y no pensar solo en ellos mismos.

Esto es muy importante, y no todos los jugadores saben cambiar ese rol, pasar de ser un jugador importante en anotación a sacrificarse más por el equipo. Yo creo que el trabajo en la sombra que hicisteis tanto Brent Scott como tú fue clave para ganar la liga ACB.

Sí, creo que es así, teníamos jugadores que miraban por el equipo. También sabíamos que un jugador como Sasha o como los dos Albertos, estaban ahí para meter puntos y necesitábamos estos jugadores, y ellos sabían que funcionábamos así. Por ejemplo, los Chicago Bulls tenían a Scottie Pippen o Michael Jordan, el resto de jugadores jugaban por el equipo.

Foto interior 3. Eric Struelens. Autor Miguel Ángel Fornies

Eric Struelens. Autor Miguel Ángel Fornies

¿Cómo vivisteis este año? No erais los favoritos para ganar la liga. ¿Pensabais que podíais ganarla o lo veíais como algo muy lejano?

Creo que hicimos una buena temporada, terminamos la liga regular segundos detrás del Barcelona. Los playoffs, los cuartos de final, ganamos fácilmente, la semifinal creo que fue contra Estudiantes, ganamos, pero no fue fácil. Y llegamos a la final, teníamos el primer partido en Barcelona, en este momento, dijimos: «Podemos hacerlo». Pero después, llegamos al 2-2, y en el último partido fuimos 10 puntos abajo a mitad del partido, y perdíamos de 6 o 7 al final. Pero teníamos carácter, con Galilea que entró haciendo un partido impresionante. También, ese partido, Sasha, cuando se le necesita… porque no habíamos metido ningún triple en la primera mitad, uno o dos máximo, muy pocos. En la segunda mitad todo dentro, Mikhailov cuando entra haciendo su trabajo, Andrew Betts cuando entra por Brent Scott haciendo su trabajo también. Cada persona ha dado su extra para ganar este partido.

Es un partido muy recordado por la afición madridista. ¿Recuerdas alguna instrucción, algún mensaje… algo que dijese Sergio Scariolo que se te haya quedado grabado?

No… Sergio técnicamente era muy fuerte. Siempre tenía las palabras que ponían a los jugadores un poquito más arriba… si estábamos cansados tenía siempre estas palabras…: «Mira, quedan 15 minutos, pero vamos a ganar este partido». Siempre era así.

Siempre tenía esas palabras mágicas para intentar sacar un poquito más de vosotros, para que rindierais aún más.

Si, sí, sí. También lo está haciendo con la selección española.

Tuvisteis que salir corriendo de la pista tras finalizar el partido y celebrar el título en el vestuario. ¿Cómo vivisteis aquello?

Bien, en el vestuario saltando, con el champán, recibimos la copa en el vestuario. Pero cuando llegamos a Madrid teníamos una gran fiesta, mejor de la que pudimos hacer en Barcelona.

O sea, lo celebrasteis bien en Madrid al día siguiente.

Sí, el día después, cuando llegamos a Madrid, teníamos una fiesta, lo había organizado todo el presidente.

¿Recuerdas si Djordjevic dijo algo tras al acabar el encuentro que te llamara la atención?

No, le recuerdo con nosotros haciendo la fiesta.

¿Cómo era enfrentarse a Roberto Dueñas? ¿Era tan grande como parecía?

Sí, era grande, pero muy buen chico. No fue fácil jugar contra él con sus 2,20 m, pero si quieres ganar para estar arriba… Era muy buen chico, no fue fácil, cuando tenía la pelota necesitaba hacer falta, tenía que ser muy duro haciendo la falta, pero tengo buenos recuerdos con él, con todo el mundo. No creo que yo fuera un jugador que tuviera problemas con los rivales. Cuando jugué contra Pau, y también cuando he visto a su hermano, él siempre: «¿Qué tal estás?». Cuando España jugó contra Bélgica fui al hotel con Sergio, y todo el mundo vino a darme un abrazo… creo que he sido un jugador que fuera de la cancha muy bien, en la cancha era diferente, pero fuera de la cancha, cuando el partido está terminado, ya está, hemos ganado o hemos perdido… no voy a cambiar, soy así.

¿Pensabas por entonces que Pau Gasol iba a llegar tan lejos?

Recuerdo el primer año que jugué contra él, cuando él no jugaba mucho, el año que fuimos campeones de liga. Pero el año después su talento pasó de manera impresionante, era un chico que podía tirar, correr de manera impresionante, con los brazos muy largos… Sí, un chico así es necesario en la NBA para hacer su trabajo. Tiene dos anillos con los Lakers, ¿qué puede hacer más? Y su hermano tiene un anillo.

La temporada siguiente eres compañero de Raúl López. ¿Tenía tanta magia?

Sí, sí, era un jugador impresionante. Tenía magia en las manos, era muy rápido, podía tirar… Creo que si no se hubiese lesionado tan grave podría haber jugado en la NBA sin problemas. Pero tuvo problemas con las lesiones, y esto no es fácil porque la NBA es muy difícil, con partidos cada dos días, y si estás lesionado no es fácil.

¿Cuáles fueron los compañeros del Real Madrid que más te impresionaron? Me refiero al hecho de hacer cosas que no se las has visto hacer a nadie, sobre todo en los entrenamientos. Cuando entrevisté a Óscar Schmidt me comentó los triples que tiraba después de los entrenamientos, que hasta que no metía 20 triples seguidos no paraba, y que si llegaba a 20 seguía y seguía.

Sí, esto también lo hacían Alberto Herreros o Sasha, siempre estaban haciendo concursos de tiro después. Pero un jugador que me impresionó mucho físicamente fue Marko Milic.

Sí, esloveno, jugaba de escolta.

Sí, escolta, era impresionante, tenía un físico impresionante. Nunca estaba cansado, podía correr 10 kilómetros, nosotros estábamos muertos, pero él no. Podía correr 2 kilómetros más que nosotros sin problemas, después del entrenamiento también estaba… Impresionante, tenía un físico impresionante, saltaba mucho también.

¿Pero salíais a correr fuera?

Haciendo la pretemporada corríamos un poquito más, pero cuando la temporada estaba empezada solo corríamos en la cancha, después del partido un poquito en el campo de fútbol para soltar.

¿Qué tal con Alberto Angulo? Coincidiste con él tus cuatro años en el Madrid.

Angulo es un chico muy bueno, que le gusta hacer bromas. Tengo muy buenos recuerdos con él. Era el primero para ir a entrenar, pero también después del entrenamiento, cuando jugábamos fuera y estábamos en el hotel, era el primero en ir a tomar una cerveza con nosotros.

¿Había buen rollo en el equipo?

Sí, yo no tuve problemas con ninguna persona en mis cuatro años. Como he dicho antes, si estamos bien fuera de la cancha estamos bien en la cancha. Bien…

¿Qué te gustaba hacer fuera de la cancha en tus años en Madrid?

Estar con la familia, ir de compras. Cuando tenía cuatro o cinco días libres me iba a Bélgica para ver a la familia, ver a mis padres. Mi hijo estuvo conmigo en Madrid primero, y en Girona después.

¿Por qué se produjo tu salida del Real Madrid? ¿Tenías todavía contrato?

Se me cumplió el contrato a los 4 años, tenía un contrato al principio de 2+2, pero después firmamos directamente por los 4 años. Y después de los 4 años yo estaba muy bien aquí, quería quedarme. Hablaron con mi agente y dijeron: «Vas a quedarte aquí». Pero después hubo problemas, no sé lo que pasó, también se fue Sergio del Madrid… no sé lo que pasó. Cuando recibí la oferta del Girona, dije: «Voy a firmar allí, estoy en España, aunque no es lo mismo que Madrid…». Tenía 3 años allí muy bonitos también.

¿Era muy importante Sergio Scariolo para tu continuidad en el Real Madrid?

Sí, sí, sí…

Al parecer, el Real Madrid quería rejuvenecer la plantilla y se comentó que te echaron por viejo, pero ficharon a Derrick Alston que tenía 30 años.

Sí, yo no sé qué pasó ese año. Sabemos que no fueron buenos años para el Madrid, pero es así, es la vida de un deportista.

¿Cómo explicarías a los aficionados del Real Madrid qué supone para un jugador extranjero formar parte de este club?

Creo que jugar en el Real Madrid es un… ¿cómo puedo decir esto? (se queda pensando unos segundos), no puedes tener más que recibir una oferta del Madrid. Sabemos que es el club con más títulos, cuando entras en la Casa Blanca te sientes orgulloso… no sé si la palabra es orgulloso.

¿Un honor?

Sí, un honor el estar en este equipo. Cuando hablé después con Axel Hervelle, me llamó y me dijo: «Eric, tengo una oferta del Real Madrid, ¿qué hago?». Y yo le dije: «Ve, es el mejor equipo de Europa».

¿Eres madridista?

Sí (risas). El corazón blanco.

¿Qué pasó en Girona? Estuviste dos temporadas y fuiste cortado en la tercera. Hiciste tus números, hiciste tu trabajo. ¿Por qué no cuajó aquello?

Creo que este año el entrenador fue… no recuerdo ya su nombre, también fue entrenador de Lleida.

Edu Torres.

Edu Torres, sí. Un día… a ver, llegué y me dijo: «Eric, mañana no vas a jugar el partido porque ha firmado Jordi Trías (que jugaba en el mismo puesto que yo). Si los periodistas te preguntan por qué no vas a jugar, tú les dices que recibiste un dedo en el ojo y que tu ojo no está bien». Pero yo tengo un carácter tan fuerte que yo no podía mentir. Entonces, los periodistas me preguntaron: «¿Por qué no puedes jugar?». Y yo dije: «Pregúntale al entrenador».

O sea, cuando los periodistas te preguntaron por qué no podías jugar, tu carácter no te permitió mentir.

Claro, yo dije: «Pregúntale al entrenador, ha fichado a otro jugador». Edu se enfadó y dijo: «Eh, ¿qué pasa?». Yo fui a ver al mánager, y le dije: «Yo no quiero trabajar con este hombre, yo no soy una persona que mienta, si yo no le gusto cortamos el contrato y ya está, y me voy». Me fui a Bélgica y una semana después firmé con un equipo griego hasta final de temporada.

Te retiras con 38 años. ¿Dónde fuiste más feliz jugando al baloncesto?

En el Madrid, por todo. Cada año siempre fui feliz… si miramos por el profesionalismo… por todo, Madrid, y también para vivir, España está muy bien para vivir. Cuando mi empresa me preguntó: “Eric, vamos a abrir una tienda en Valencia. ¿Quieres estar de mánager allí?”. Y yo: “Vale, me voy”. (risas). Y me fui.

Foto interior 2. Eric Struelens en la actualidad (archivo Eric Struelens)

Eric Struelens en la actualidad (archivo Eric Struelens)

Ahora mismo, en España solo tenéis tienda en Valencia, ¿no?

Por el momento solo en Valencia, esperamos abrir una en Madrid, me encantaría abrir una Madrid. Pero esto yo no lo decido.

Cuando ves ahora un partido de baloncesto con tanto tiro de 3, ¿qué se te pasa por la cabeza? ¿Ha cambiado mucho este deporte? ¿Era tan salvaje  en tu época como parecía? Antes había mucho más juego interior, más duelos entre los pívots, más contacto…

Sí, sí, ahora también hay mucho contacto, pero es verdad que los grandes tiran más de 3 que antes, pero creo que es la evolución del baloncesto, como hemos visto en la NBA con el francés Wembanyama, tiene 2,23 y puede estar jugando como un base. No creo que vayamos a ver pívots cómo Sabonis, bueno, Sabonis también podía tirar, me refiero a como jugaban antes. Creo que no vamos a tener muchos jugadores como estos, o como Tavares, que juegan más por dentro. Creo que a los grandes les gusta tirar… es la evolución del baloncesto. Dentro de unos años la línea del triple estará más lejos que ahora.

¿Cuál es el rival más duro al que te has enfrentado? Alguien que te lo pusiese realmente difícil por su dureza física.

Uf… Alexander cuando jugó en Vitoria. Cuando era muy joven, Felipe Reyes, me gustaba jugar contra él porque era el mismo tipo de jugador que yo, que puede tirar, que puede jugar de espaldas… me gusta este tipo de jugador. También me gustaba jugar contra Derrick Alston.

Te recordamos haciendo mates. ¿Te gustaba tanto machacar el aro?

Sí, pero ahora no puedo machacar (risas). Mi espalda me ha dicho: “Ya está”, si quieres machacar puedes, pero no como antes, no con tanta fuerza. La puedes meter pero ya está.

¿Recuerdas algo curioso que hicierais en los entrenamientos, algún reto, concurso…?

Sí, con el Madrid poníamos siempre, al final del entrenamiento, 5 euros en la cancha, y el primero que metía desde la mitad del campo se quedaba con todo el dinero. Esto lo hacíamos cuando jugábamos fuera de casa, en la Euroliga, al final del entrenamiento, el día antes del partido. Poníamos el dinero en la pista o en una mesa.

¿Y quién era el que más veces ganaba?

Bueno, un poquito todo el mundo (risas). Creo que todo el mundo ganó al menos una vez.

Foto interior 1. Eric Struelens en la actualidad (archivo Eric Struelens)

Foto interior 1. Eric Struelens en la actualidad (archivo Eric Struelens)

Por JAVIER BALMASEDA
Colaborador JGBasket

MIGUEL ÁNGEL FORNIÉS nació en Badalona el 18 de septiembre de 1952. Estudió en los Salesianos Badalona y en el Colegió Badalonés. Servicio Militar en Campo Soto, Cádiz.

Fotoperiodista de Devoción. Colaboró con Eco Badalonés, 5Todo Baloncesto. Desde 1981 con Nuevo Basket como fotógrafo. Primer fotoperiodista en viajar a ver y fotografiar partidos de la NBA en 1984. Europeo de 1973, cinco Mundiales Júnior (de 1983 a 1999). Quince meses trabajando, viviendo y jugando a baloncesto en Argelia (Sidi Bel Abbès).

Mundial de España 1986, Mundial de Argentina en 1990. JJOO de Barcelona 1992 como adjunto del jefe de prensa de baloncesto. Ha escrito dos libros, Crónica de un viaje alucinante (en 2009) y Memorias Vividas (en 2015). Durante 19 temporadas (1996-2014) responsable de prensa del Club Joventut Badalona.

[Visitas 9938, visitas totales web 1482042]