No estuvo tan brillante en Minsk la como en la primera ventana, pero lo importante, en estos choques, es el resultado. Hay que sumar victorias para evitar apuros y pasar este marrón que se inventó la FIBA en su pulso con la Euroliga y del que ha salido malparado, ya que otra vez las selecciones no han podido contar con jugadores de los clubes de Euroliga.

En este ritmo frenético de partidos, parece que a algunos jugadores españoles les pasó factura la inactividad, con el parón de la Copa del Rey por medio. A pesar de todo, la selección entró más metida en el duelo ante Bielorrusia, aunque los locales tenían claro que si querían tener alguna opción, esta pasaba por cortar el ritmo de juego y, desde el principio, abusaron de las faltas para evitar que corriese. Con Colom a los mandos y Beirán, en su debut, anotando tres triples prácticamente consecutivos, los de Scariolo abrieron su primera brecha (15-25).

Lejos de amedrentarse, los bielorrusos, en teoría inferiores, apretaron en defensa y con Liutych y Kudrautsau como referentes ofensivos, se acercaron en el marcador y llegaron vivos al descanso (34-40). Parece que Scariolo les puso las pilas a sus jugadores en el descanso y salieron como motos, con un Fran Vázquez que vive una segunda juventud, para volverse a ir en el marcador por encima de los diez puntos. Parecía que en cualquier momento España podía romper el partido, pero no era el día.

Bielorrusia seguía haciendo la goma y se colocaba a un punto (52-53) antes de que el acierto desde el triple de San Miguel y Vidal volviesen a poner un poco de tierra de por medio (59-63). Quedaban diez minutos y España tenía que apretar para sumar su tercera victoria en esta fase, ya que los locales no se iban a rendir tan fácilmente.

Otro tirón más y, en abrir y cerrar de ojos, la selección volvía a coger una renta de doce puntos (71-83), a falta de tres minutos y medio. ¿Sentenciado? Pues no, España tenía ganas de sufrir. Un parcial de 11-0 metía a los bielorrusos en el partido con ocho segundos por jugarse y balón para los españoles. Los locales fueron a hacer falta y cometieron una antideportiva a Colom, que finiquitó el choque.

España, con pleno de victorias, se medirá a Montenegro en Zaragoza con la intención de seguir sumando, aunque tratando de hacerlo con menos sufrimiento, y dar un paso más camino al Mundial.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: FIBA Europe