Otra vez más, lo han conseguido. Las chicas de Lucas Mondelo han revalidado el título de campeones de Europa por la puerta grande. La selección española se deshizo de Francia en un auténtico partidazo (86-66), que dominó de principio a fin y en el que fue claramente superior a su rival.

Las españolas afrontaban un doble reto, clasificarse para el preolímpico y seguir sumando medallas a esa colección interminable a la que nos están mal acostumbrado en la última década. Eso sí, lo hacían sin Alba Torrens, el referente ofensivo del equipo en los últimos éxitos cosechados, pero su ausencia no se ha notado. Y no se ha notado, porque si algo ha conseguido Mondelo es que el grupo esté por encima de las individualidades y en esta selección, todas suman.

Clara muestra de ello es que Astou Ndour –MVP del campeonato– pasó desapercibida en la final y, lastrada por las faltas personales, se quedó en 4 puntos y 4 rebotes. Su escasa aportación fue compensada con la gran actuación de Marta Xargay (23 puntos) y la omnipresente Laura Gil (9 puntos, 10 rebotes y 5 robos). En esta ocasión, las bases, Laia Palau y Silvia Domínguez, además de marcar el ritmo de partido, buscaron con insistencia el aro, acabando con 12 y 13 puntos, respectivamente.

La selección salió concentradísima y con una Xargay enchufadísima –tres triples consecutivos– dejó claras sus intenciones, mostrando su tarjeta de visita, con ¡32 puntos en el primer cuarto! Las francesas no se iban a rendir y lo intentaron de la mano de Gruda y Hartley, pero las pérdidas de balón fueron un lastre que les condenó, permitiendo a las de Mondelo correr y anotar con facilidad, llegando al descanso con una cómoda ventaja (50-36).

El paso por vestuarios pareció animar a las francesas, que quisieron provocar una revolución y lo consiguieron a base de aumentar su intensidad defensiva y volver a buscar atacar en el 1c1 a las españolas, reduciendo las distancias hasta los ocho puntos (56-48), pero España también se sabe mover en el barro y compensó el atasco ofensivo con una espectacular defensa, que le permitió volver a abrir brecha en el marcador con un parcial de 11-1.

El último cuarto fue el momento de disfrutar y de que todas las jugadoras tuviesen la oportunidad de presumir de haber jugado una final de un Europeo de baloncesto. España volvía a ser campeona, la tercera vez en los últimos cuatro campeonatos y la segunda consecutiva, un hito solo a la altura de la mejor URSS de la historia.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: FIBA Europe

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