El Campus JGBasket se ha convertido en todo un referente en la formación de jugadores. Tras un año sin celebrarse, su XVIII edición ha vuelto con muchísima ilusión y en un nuevo escenario, el colegio Nueva Castilla. Un trabajo individualizado, con entrenadores contrastados, basado en la mejora específica del rendimiento de los jugadores.

La clave del éxito está como apunta Fran Hernández, coordinador del Campus y entrenador ayudante del San Pablo Burgos, en que “al trabajar de manera individual, con pocos jugadores por entrenador, podemos focalizar los detalles y de una manera amena, hacer que mejoren casi sin que se den cuenta”. Con todos los contratiempos que han sufrido los jugadores en este último año y medio, “este Campus es un formato ideal para que aprovechen el tiempo y vuelvan a disfrutar del baloncesto”, cumpliendo con todas las medidas sanitarias.

Si por algo destaca el Campus JGBasket es por su programa de mejora del lanzamiento. El tiro es un gesto muy particular de cada jugador, por eso, como explica Fran, “es importante que seamos conscientes de que cada jugador tiene su propia mecánica y a partir de ahí, viendo cuál es su mecánica, ir puliendo ciertos detalles –uno o dos, no más– que le ayuden a mejorar su velocidad de tiro y su porcentaje de acierto”. Lo primero que hay que hacer es identificar “cuáles son los detalles que más están influyendo en su tiro, tanto en la velocidad como en el acierto”. Durante el Campus, los jugadores trabajan esos detalles, pero también se le dan una serie de pautas de autoentrenamiento, con ejercicios que pueden realizar por su cuenta para consolidar esa mejora.

El error que se ha cometido años atrás es intentar estandarizar la mecánica de tiro para todos los jugadores, “queriendo modificarse casi por completo en algunos jugadores, lo que lleva a la frustración, porque cuando intentas cambiar completamente el gesto, el porcentaje baja considerablemente, pero si has adaptado esos pequeños detalles, es algo más natural y no es un cambio tan drástico, entonces el jugador no se frustra tanto y cuando pasa ese tiempo de adaptación, el jugador ve que hay una mejora”. Para que el jugador sea consciente de qué errores puede estar cometiendo, para conseguir que corrija, “se graba, desde diferentes ángulos, su tiro en estado natural y lo analizamos minuciosamente con él, desde la posición de los pies hasta el gesto final de la muñeca, viendo qué se puede mejorar”.

El pase es otro de los fundamentos que se trabaja a conciencia en JGBasket, si bien es cierto que está relacionado con el conocimiento del juego y es un aspecto que los jugadores van adquiriendo con el paso de los años, “aunque, de primeras, hay que guiarles, para ello, lo que trabajamos es mecanizar situaciones para que los jugadores reaccionen, es un trabajo de táctica individual, en la que el jugador reconozca las situaciones en función de dónde está el defensor para saber dónde está la ventaja y qué pases pueden ser más óptimos para que el balón llegue en cada momento”.

Un Campus 100% baloncesto, con entrenamientos de muchísima calidad, en el que no faltan las charlas a cargo de personalidades de la talla de Jota Cuspinera o Javier Beirán y en el que también tienen cabida el streetball y la competición de 3×3, cada día más en auge y que será olímpica este verano.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

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