Manu Ginóbili está viviendo su segunda juventud. A punto de cumplir treinta y cinco años, este argentino, nacido en Bahía Blanca parece que le ha sentado bien el lockout y el haber disputado sólo 34 encuentros. Sin tantos partidos de liga regular, Ginóbili ha llegado fresco y en plena forma a los playoff por el título. Ha sido clave en las dos victorias conseguidas por los San Antonio Spurs ante Oklahoma City Thunder en la final del Oeste, aportando 26 puntos y 20 puntos, respectivamente.

A pesar de que la temporada pasada demostró que todavía le quedaba mucho baloncesto, consiguiendo disputar su segundo All Star, muchos daban por terminada su carrera por culpa de las lesiones y el final de un ciclo en los Spurs tras la derrota, el año pasado, ante Memphis en primera ronda, después de concluir líderes de Conferencia. Pero parece que los de San Antonio quieren callar a sus detractores y después de terminar la fase regular como primeros del Oeste y segundos de la NBA –empatados con los Chicago Bulls–, no han perdido aún ningún partido en lo que va de playoff, (4-0 a Jazz y Clippers).

Aterrizó en 2002 en San Antonio después de su paso por Italia. Fue llegar y tocar el cielo, ya que, aunque apenas jugó en los primeros meses de competición por lesión, empezó a entrar en juego de cara a los playoff y ayudó a su equipo a conseguir el anillo, promediando en su año de rookie 7.6 puntos, 2.3 rebotes, 2 asistencias y 1.4 robos de balón.

Con este triunfo se sacaba la espina que tenía clavada del Mundial de Indianápolis donde, después de un torneo espectacular, en el que vencieron por primera vez en la historia a una selección estadounidense compuesta por jugadores NBA, se lesionó del tobillo en la semifinal ante Alemania y, aunque todo apuntaba a que no disputaría la final frente a Serbia y Montenegro, jugó renqueante, lo que le hizo estar muy por debajo de su nivel y no poder ayudar a su equipo a colgarse el oro.

Su papel dentro de los Spurs fue creciendo y se convirtió en un líder dentro del equipo, a pesar de contar con compañeros de la talla de David Robinson, Tony Parker o Tim Duncan. En 2005 lograría su segundo título de la NBA, siendo uno de los mejores jugadores de la temporada, lo que le valió para disputar su primer All Star. Dos temporadas más tarde, conseguiría su tercer anillo, después de acabar con su equipo primero en la liga regular.

Si por algo destaca el jugador argentino en su etapa en la NBA es por su regularidad. Desde su segunda temporada no ha bajado nunca de los 15 puntos de media por partido, a excepción de esta última (12.9 puntos), alcanzado su máximo en la temporada 2007-08 donde promedio 19.5 puntos. Su gran primer paso, unido a sus múltiples recursos para finalizar cerca del aro, le convierten en un jugador difícil de defender. Además, cuenta con un buen tiro de tres puntos que le hace aún más peligroso en ataque. Seguro que Ginóbili seguirá dando con su juego alegrías y espectáculo a los seguidores de los Spurs, a los argentinos y a los aficionados al baloncesto en general.

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete comunicación JGBasket

 

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