Agosto de 1988, Wayne Robinson anuncia que se retira del baloncesto profesional por problemas cardíacos. Era jugador del Cacaolat Granollers y aún le quedaba un año más de contrato. Sin embargo, nada fue como se ha contado. Cuatro décadas después desvelamos los verdaderos motivos de su retirada y otros episodios ocultos durante su etapa en Granollers.

Wayne Robinson camiseta Cacaolat Granollers. Foto portadaa. Autor J.L.G. Surrallés
Por JAVIER BALMASEDA
Hoy arranca Historias de Baloncesto, un recorrido de varios capítulos donde daremos luz a grandes historias, anécdotas que se han quedado grabadas a fuego en la memoria de algunos, aventuras en una cancha de basket o fuera de ella contadas por los propios protagonistas.
Para empezar tenemos a un invitado muy especial que nos acompañará a lo largo de varios capítulos, se llama Diego Martínez, y fue una persona fundamental en el Granollers de los ochenta. De la mano de Diego repasaremos los dos años de Wayne Robinson en este equipo. El jugador estadounidense, que era uno de los mejores extranjeros en la recién creada ACB, había cosechados tres exitosas temporadas en el Real Madrid formando una pareja letal bajo los tableros con Fernando Martín. Pero en su último año en la capital de España hizo unas polémicas declaraciones que, al parecer, o al menos eso fue lo que se publicó, significaron el comienzo del fin en el Madrid. La temporada siguiente acabaría fichando por el Cacaolat.
Hablamos en profundidad con Diego Martínez para abordar el paso de Wayne Robinson por el Granollers.
Conozcamos a Diego Martínez
¿Cuál era tu función en el Granollers?
Yo entré por casualidad en el Granollers, lo hice porque tenía una empresa de telecomunicaciones y en aquel momento no había cámaras de vídeo que fueran autónomas, eran cámaras de estudio, cámaras grandes. Yo era servicio oficial de Hitachi, entre otros, y la mayoría de las cámaras de estudio de TVE, TV3, etc. eran de Hitachi. La primera cámara autónoma que salió, con la mochila al lado, es decir, que se consideraba portátil, fue Hitachi. Yo fui la primera persona en España que podías ver en un pabellón grabando un partido. De este modo, fui metiendo cámaras en los partidos y esto llegó a los oídos de los entrenadores, empezando por Aíto, y después otros muchos. Yo iba a todos los partidos del equipo que iba a jugar la semana siguiente contra el Granollers, por entonces el Granollers era Areslux. Era el primer año de Mendiburu, estaba Essie Hollis… había un buen equipo. Entonces yo no estaba vinculado al equipo, me pedían que grabara partidos porque podían interesar, y luego estos partidos se pasaban en discotecas, etc. Allí atraían a los jugadores, y estas discotecas se llenaban.
Estábamos en el antiguo pabellón, con capacidad para 2000 espectadores, que era también el pabellón donde jugaban al balonmano. Yo grababa estos partidos, pero por parte de la directiva había poca atención. No obstante, la directiva vio que hacíamos un movimiento social importante, y junto a otra persona con la que me ha unido toda la vida una gran amistad, impulsamos el área social desde dentro del club. Me hicieron directivo, y el equipo pasó de tener 600 a 2000 socios en una sola temporada. De este modo vieron nuestra capacidad de funcionamiento, y dijeron: «Nos dividimos y les damos puestos más importantes». Y a mí me pusieron un poco en manos de Zorrozúa, que fue el entrenador que suplió a Ángel Palmi, que pasó a ser gerente del club. Estamos hablando de la temporada 81/82. Con Zorrozúa el equipo no funcionaba y a media temporada lo cambiaron por Jesús Codina, Chus. Como Zorrozúa no prestó ninguna atención a las cintas de vídeo, pues yo tampoco se las ofrecí a Jesús Codina, aunque Jesús Codina desde el primer día sintonizó mucho conmigo. Codina, al saber que me dedicaba a las telecomunicaciones, me dijo un día: «¿Podríamos tener algún partido grabado?». Y yo: «¿Algún partido? Tengo dos temporadas y media de partidos grabados en VHS». Y él: «Hombre… ¿pues esto qué es? Si pudiera tener un sitio…». Yo: «Vente a donde trabajo, allí tenemos una salita y te voy poniendo partidos». Esto a Jesús Codina le fue muy bien porque conoció al equipo, y además conoció una cosa de mí que no se esperaba, y que yo tampoco esperaba que tuviera atención. Yo a veces pasaba ratos con él, y le decía: «Oye, ¿tú has visto a este jugador?». Por ejemplo: «Este jugador, cuando coge el balón y lo bota lo vuelve a sacar fuera, si no bota se gira por la izquierda hacia el aro». Él: «¿Tú te fijas en estas cosas?». Y yo: «Sí, te puedo decir cosas de muchos jugadores, tengo muchas anotaciones». Chus: «¡Hombre, pues te quiero conmigo!». Y ahí fuimos haciendo una amistad importante.
El club tenía a un directivo que se dedicaba al primer equipo, un exjugador, pero hubo diferencias con el presidente, que era Antonio Novoa, que se dedicaba ya mucho a formar la liga ACB. En junio del 81 hizo su primera acta constitucional, el 24 de junio del 81 para ser exactos, esta fecha la tengo grabada, tengo hasta el acta. Entonces, como Antonio Novoa le dedicaba mucho tiempo a la creación de la ACB, no podía estar con el primer equipo y quiso que lo cogiera yo. Imagínate, Jesús Codina sintonizaba muy bien conmigo, yo con el primer equipo, con el entrenador… me chupaba todos los entrenamientos y me desplazaba con el equipo a todos los lados.
Yo era el directivo del primer equipo del Granollers y todo pasaba por mí. Sí se tenían que hacer fichajes, renovaciones… en todo estaba yo, incluso si el presidente no podía, yo me dedicaba a llamar a jugadores. Al final de temporada se hacía la previsión para la temporada siguiente, quién sigue, quién no sigue, se hacían unas listas. Por ejemplo, Jesús Codina me decía: «Primera opción, segunda opción, tercera opción». Y yo tenía que tocar al primero, si este no podía ser al segundo, y si no, intentar fichar al tercero, ¿entiendes? Y así fichábamos a la gente.
Yo estuve muy vinculado al primer equipo a partir del segundo año de Jesús Codina, su primer año entero, que fue cuando se fichó a Slab Jones, en el 82. Y estuve hasta que se sacó a Manel Comas, a finales de los ochenta.

Cacaolat 87 88. Foto interior 1. (Archivo web historia del Bàsquet Granollers)
Háblanos de Wayne Robinson. ¿Cómo se produjo su fichaje?
Mira, su fichaje fue de la siguiente manera…
Extracto de la entrevista que le realicé a Wayne Robinson, publicada en JGBasket el 22 de abril del 2024.
A finales del mes de marzo de 1986, después de un gran partido frente al Maccabi en Tel Aviv, donde logró 42 puntos y 11 rebotes, concedió una entrevista al periodista Sixto Miguel Serrano para la revista Gigantes del Basket y realizó unas declaraciones que no cayeron muy bien dentro del club. Se llegó a decir que usted forzó su salida del Real Madrid con aquellas palabras. ¿Hasta qué punto influyó esta entrevista para su no continuidad en el equipo después de tres excelentes temporadas?
No he pensado en esa entrevista durante mucho tiempo. En retrospectiva, no debería haber hablado de esa manera. Era joven y quería que nuestro equipo fuera el mejor. Fue una gran lección de vida para mí, una lección que les enseñé a muchos jóvenes atletas. La lección es que si tienes preocupaciones habla con el equipo y los entrenadores. Debería haber guardado esos pensamientos y comentarios solo para mí y para el equipo.
Porque lo que se publicó en su momento fue que él forzó su salida del Real Madrid con unas declaraciones muy controvertidas durante una entrevista.
No, pero no fue… esto no fue el centro de todo. A ver, él estaba cansado ya en el Madrid porque tenía enfrentamientos y tal, eso sí es cierto. Pero hubo un Partido de las estrellas ACB, se hacían dos equipos con los jugadores que se habían seleccionado a través de las revistas. Y ahí él hace amistad con Chichi Creus, le gustaba jugar mucho con Chichi porque lo veía siempre. Wayne decía: «Es que Chichi me ve, me pasa balones…». La verdad es que Chichi le iba muy bien a los equipos, el factor tiempo de juego lo llevaba muy bien, el tempo del partido también… con él se entendía de maravilla. A raíz del Partido de las estrellas, todo esto que te estoy contando Wayne lo manifestó públicamente. Nosotros acabábamos de inaugurar el nuevo pabellón, estamos hablando de 1986, y dijimos: «Tendríamos que fichar a un tío que nos llene el pabellón». Claro, pasábamos de 2000 a 4500 espectadores, y teníamos que buscar a un tío que nos llenase el pabellón. Y a mí se me ocurre decir: «Hostia, pero sí es que este hombre dijo que se sentía muy a gusto jugando con Chichi. ¿Me dejáis que le dé un toque?». «Sí, venga, llámalo», me dijeron. Conseguí su teléfono a través de Arizaga, que le dijo: «No hagas nada hasta que yo te lo diga». Arizaga le dio un toque, le dijo: «Vas a recibir una llamada de un directivo del Granollers». Aunque Arizaga no era su agente, le dio un toque a Wayne. Y yo le llamé, me cogió el teléfono y pidió hablar con el presidente… una de sus condiciones para fichar con nosotros era recibir además dinero por publicidad. Hablamos con el Consejero Delegado de Cacaolat, que era un tío que estaba muy unido a nuestro club, y él estuvo de acuerdo. De este modo, Robinson hizo varios anuncios para Cacolat, machando el aro… y ya pasó a hablar con Antonio Novoa. Se le fichó en un piso en Madrid, y vino aquí porque su ficha se pudo unir a lo de la publicidad.

Jesús Codina y Diego Martínez primer día entreno nuevo pabellón. Foto interior 2. (archivo Diego Martínez)
Más anécdotas de Wayne Robinson
Cuando fuimos a inaugurar el pabellón de Ibiza, hicimos un partido amistoso contra un combinado de Las Islas, y claro, la atracción era Wayne Robinson, que ya estaba en nuestro equipo, era su primera temporada con nosotros. Sin embargo, Wayne Robinson cogió gripe y no podía jugar, ¡es que estaba en cama! Contacté con un médico, que vivía al lado de Chichi Creus, me fui a verlo a su casa para que lo revisara. Y me dijo que Wayne podía viajar, me hizo un documento donde me daba la baja, no podía jugar, pero en cambio sí podía viajar. Yo cogí a Wayne con mi coche, el equipo estaba ya de camino al aeropuerto, le dije: «Vamos a parar un momento en casa de mis padres que coja una mochilita y nos vamos». Íbamos los dos solos, paré en casa de mis padres, un barrio de Granollers, y cuando salgo… ¡coño, no está en el coche! ¿Qué ha pasado? Este tío no está en el coche. Delante había un bar y veo que está lleno de niños, jovencitos… ¡Me cago en la leche, este está aquí! Resulta que había ido a coger una Fanta de naranja y estaba allí rodeado de niños. Lo tuve que coger, estirar, llevármelo… porque los críos se lo comían. Era la novedad del Granollers.
Me lo llevé al aeropuerto para irnos a Ibiza, llegamos, vamos al hotel y al día siguiente era el partido. Empieza el partido pero Wayne no puede jugar, lo revisan allí y, efectivamente, tiene gripe. Y a la media parte me viene la concejala de Deportes, que me tenía que pagar, y me dice que no me paga porque hemos incumplido el contrato. Y yo: «En ningún sitio habla de Robinson, además, tengo una justificación». Ella: «No, no, pero mínimo en el contrato más del 50% del equipo». Y yo: «No, qué va, qué va». Entonces miro a Jesús Codina y le digo: «Retira al equipo del campo, no jugamos». Imagínate el jaleo que se forma, que ven que no empezamos después del descanso… Bueno, total, que al final, después del chantaje acaba pagándome. Es que nos habíamos presentado con todo el equipo y Robinson hizo acto de presencia, es más, se hinchó a firmar autógrafos.

Wayne Robinson taponando. Foto interior 3. Autor M.A. Forniés
La retirada de Wayne Robinson
Un día, en la empresa donde yo trabajaba entonces, me dicen: «Hay un negrito abajo que no se aguanta de pie, está sentado en la tarima que tenemos abajo…». Y yo: «Hostia, ¿quién es?». Bajo rápidamente y era Wayne. Digo: «¿Qué te pasa, Wayne?». Y él: «No me aguanto derecho, no puedo…». Y aquí te voy a contar una primicia, agárrate porque no fue como se ha contado. Bajo y me asusto, venía… no era su color, estaba muy mal. Lo cogí y lo metí en mi coche y me lo llevé a una mutua médica de Granollers donde había gente muy preparada. Él había ido a buscarme porque se encontraba mal, toda la relación de contacto del primer equipo era conmigo. Entonces lo llevo a la mutua y lo tienen dentro mucho rato, y yo llamo por teléfono al médico del equipo, que era Eugenio Díaz, un traumatólogo muy famoso que también fue médico de la selección nacional de mujeres, era director de traumatología del Hospital Vall d’Hebron, un hospital muy importante de Barcelona. Él ahora está retirado y vive en Santiago de Compostela. Lo llamé enseguida al hospital y me dijeron que estaba en un simposio en Italia, no sé si en Roma o Milán. Me dieron el teléfono y le hice varias llamadas hasta que me llamó él a mí: «¿Qué pasa?», me dijo. Yo: «Mira, estoy con Wayne Robinson, que lleva ya 3 horas dentro, le están haciendo un chequeo porque no se aguanta derecho». Y él: «Hostia, que le hagan radiografías, que miren todo y me pasas la información». Sale el doctor de la mutua y me dice: «Este señor no puede jugar al baloncesto, tiene un problema en el corazón». Yo: «¿Y esto?». El médico: «Tiene el corazón demasiado grande, en cualquier momento puede tener un problema cardíaco muy importante». Yo digo: «¡Qué dices! Hostia… este jugador no puede jugar. Bueno, pues deme toda la información que tengan para que se la pueda pasar al doctor del club, y cuando llegue a Barcelona que lo trate él». Me dan todo, radiografías… y a Wayne le decimos esto. Bueno, «tiene problemas de corazón, tiene problemas de corazón…» Pues no, todo lo que tenía este señor era falta de hierro, ¡falta de hierro! Cuando vino Eugenio Díaz de Italia y miró todo, le mandó hacer una revisión grande al Hospital Vall d’Hebron, Eugenio dijo: «El corazón lo tiene como todos los grandes deportistas. Todos los deportistas profesionales tienen el corazón grande, todos, sin excepción. Ha de tratarse el tema del hierro». De hecho, tomaba unas pastillas para el hierro. Entonces empezamos a revisar los vídeos que yo tenía en los que él jugaba, incluso los del Madrid, y vimos… hay una foto que sale mucho de Wayne Robinson en la que apoya las manos sobre las rodillas, así como agachándose. Siempre que hacía esto, que se ponía así, es que tenía el bajón, y esto se observa en los vídeos. Así que se le regularon estas pastillas y él podía jugar, pero optó por irse, aunque le quedaba un año más en Granollers. Llegamos a un acuerdo y optó por irse porque él tenía otros problemas. De hecho volvió a jugar, pero ha quedado como que tuvo problemas de corazón, pero no fue eso…
Hasta ahora, todos teníamos entendido que lo había dejado por problemas en el corazón.
Pues no es así, lo siento.
Después de un tiempo Wayne vino a verme una vez. «Vengo a verte porque quiero hablar con Antonio Novoa, no lo localizo», fueron sus palabras. Esto fue justo cuando yo había acabado de dejar el equipo. Lo acompañé y me dijo: «Mañana ficho por el TDK Manresa, por media temporada nada más». Y él se fue al TDK Manresa al cabo de dos o tres años de estar en Granollers. Después también jugó en Alcalá, su último equipo, aunque ya no era la liga ACB.
Wayne Robinson en la actualidad
Ahora es cura… te voy a explicar un detalle de esto. Mira, en la temporada 87/88 nosotros recuperamos a Charles Bradley para hacer pareja con Wayne Robinson, era una de mis preferencias, pero todo se torció cuando Charles dejó el equipo y tal. Y cuando Bradley se fue fichamos a un jugador que se llamaba Joe Ward. Resulta que un día de partido, en el descanso, viendo que no salían los dos americanos del vestuario (Wayne Robinson y Joe Ward), vuelvo atrás y me los encuentro rezando. Según parece, Joe Ward, por lo que me explicó después, era de una religión… porque yo le preguntaba: «¿Y esta religión?». Y él me decía un nombre. Y yo: «¿Qué religión es?». Él decía: «Es una religión que recoge todo lo bueno de todas las religiones». Era como una especie de conglomerado, ¿sabes? Yo después siempre he pensado: «Seguro que Joe Ward convirtió a Wayne a esa religión. Estoy convencido». Es que me los encontré rezando a los dos en el vestuario, y yo nunca antes había visto a Wayne rezando.
Por JAVIER BALMASEDA
Colaborador JGBasket

Wayne Robinson y Epi. Foto interior 4. Autor M.A. Forniés
MIGUEL ÁNGEL FORNIÉS nació en Badalona el 18 de septiembre de 1952. Estudió en los Salesianos Badalona y en el Colegió Badalonés. Servicio Militar en Campo Soto, Cádiz.
Fotoperiodista de Devoción. Colaboró con Eco Badalonés, 5Todo Baloncesto. Desde 1981 con Nuevo Basket como fotógrafo. Primer fotoperiodista en viajar a ver y fotografiar partidos de la NBA en 1984. Europeo de 1973, cinco Mundiales Júnior (de 1983 a 1999). Quince meses trabajando, viviendo y jugando a baloncesto en Argelia (Sidi Bel Abbès).
Mundial de España 1986, Mundial de Argentina en 1990. JJOO de Barcelona 1992 como adjunto del jefe de prensa de baloncesto. Ha escrito dos libros, Crónica de un viaje alucinante (en 2009) y Memorias Vividas (en 2015). Durante 19 temporadas (1996-2014) responsable de prensa del Club Joventut Badalona.




Muy interesante este artículo sobre Wayne Robinson en su etapa de jugador en el Cacaolat Granollers.
Curiosas y originales anécdotas aportadas por Diego Martínez durante la entrevista con Javier Balmaseda.
OK.