Los cuatro finalistas de conferencia liquidaron por la vía rápida sus enfrentamientos de segunda ronda y llegan a tope al momento álgido de la temporada. Son muchos los expertos que ven campeón de la NBA al ganador de la eliminatoria entre Rockets y Warriors, pero no hay que restar un ápice de posibilidades a los dos equipos del Este, que repiten la final de la temporada pasada, ya que tanto Celtics como Cavaliers, después de pasar la primera ronda en el séptimo partido, están yendo de menos a más y no han tocado todavía techo.

Houston-Warriors, una final anticipada

Ha llegado el momento que todos esperaban, una final del Oeste entre los dos grandes favoritos. Houston, que aspira a rememorar sus mejores años cuando  lograron dos anillos consecutivos, tiene una ligera ventaja, el factor cancha. Es la primera vez que los Warriors, desde que está Steve Kerr en el banquillo, no tendrán dicho factor en una serie de playoffs. Un elemento importante si, como se presume, la eliminatoria está muy igualada y tiene que decidirse en el último choque.

No hay un favorito claro, aunque la experiencia en estas lides de los Warriors puede ser un factor determinante. Steve Kerr ya ha dejado claras sus intenciones, mostrando en la eliminatoria ante los Pelicans su cinco de gala para no pasar aprietos, compuesto por Curry, Klay Thompson, Durant, Iguodala y Green. Un quinteto explosivo, intenso y muy anotador, que, a diferencia de otros años, cuenta con recambios de menos garantía. Por su parte, Houston ha encontrado en Chris Paul un complemento perfecto para Harden, el base ha encajado a la perfección en la estructura de los Rockets y ha hecho mejores a sus compañeros, sobre todo a Capela, que ha dado un paso al frente tanto en ataque como en defensa.

Una defensa que será una de las claves para superar la eliminatoria, ya que lejos de lo que pudiese parecer al tratarse de los dos equipos más anotadores de la NBA y que más lanzan de tres puntos, sus defensas muy activas y con cambios continuos son un auténtico rompedero de cabeza para sus rivales. No hay duda de que está eliminatoria será todo un espectáculo.

Celtics-Cleveland, en busca de la revancha

Se veía a LeBron agotado y él mismo lo confirmó, pero nada mejor que finiquitar su enfrentamiento contra Toronto por 4-0 y a descansar. Parecía que este, por fin, sería el año de los Raptors, proclamándose líderes de conferencia, con un gran juego y un equipo muy equilibrado, pero la sombra de LeBron es muy alargada. Tras caer en el primer choque en la prórroga y perder el factor cancha, Toronto se fue diluyendo en la eliminatoria y acabó claudicando ante unos Cavaliers que volvieron a ser su bestia negra.

Si ha habido un equipo con mayúsculas esta temporada en la NBA es Boston, que ha sabido reinventarse a lo largo del año debido a las lesiones. No lo habría logrado sin Brad Stevens, el técnico de los Celtics se ha consagrado, demostrando el dominio que tiene de todos los aspectos del juego y mentalizando a los jugadores de que todos tienen que sumar, sobre todo tras perder a sus dos estrellas (Kyrie Irving y Gordon Wayward), y que nunca pueden dejar de creer. Lo que les ha hecho un equipo muy rocoso y al que nunca se puede dar por muerto, ya que han sido capaces de remontar y sacar partidos adelante que otros equipos hubiesen dado por perdidos. Una final del Este muy abierta, en la que los Celtics buscan revancha.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete comunicación JGBasket

Foto: NBA Photo

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