Hay reconocimientos que tienen un valor especial y eso es lo que debe pensar Javier Beirán tras recibir el Premio Endesa 2019. Un trofeo que busca reconocer al jugador que mejor “sabe aprovechar la energía para sacar el máximo partido, combinando los valores de actitud, liderazgo, eficacia, generosidad y entrega”.

El alero madrileño se encuentra en el momento más importante de su carrera, en una temporada en la que se ha consolidado como un fijo de la selección española durante las ventanas de clasificación para el Mundial, ha alcanzado la madurez siendo el único jugador español entre los diez mejores en el ranking ACB, con una media de 15.3 puntos por partido.

El jugador del Iberostar Tenerife, que sustituye en el palmarés a jugadores de la talla de Doncic, Felipe Reyes, Mumbrú o Navarro, se mostraba muy contento por el galardón, ya que “no solo se tienen en cuenta los números, que son importantes, sino también por la otra parte que se tiene en cuenta: los valores. Yo siempre intento transmitirlos en mi vida, tanto en la personal como en la deportiva. Así que, que me den un premio por las dos cosas es doblemente satisfactorio”. Beirán reconoce que ha sido una de las mejores temporadas de su carrera, en la que “he podido disfrutar de dos competiciones largas hasta el final: luchando por el Playoff de la Liga Endesa hasta el último día, jugando semifinales de la Copa del Rey, una final europea, la clasificación para el Mundial de China con la selección…”.

Javier Beirán ha destacado a lo largo de su carrera por su espíritu de superación, consolidándose como un jugador de referencia en la ACB, aunque sus comienzos no fueron precisamente fáciles. Tras formarse en la cantera del Real Madrid, fichó por el EBA de Estudiantes, donde estuvo dos temporadas (2005/06 y 2006/07) en las que su equipo logró ambos campeonatos del Circuito sub-20, siendo elegido como Jugador Más Valioso de la fase final en su segunda temporada. Una temporada que recordará para siempre al ser la de su debut en la ACB de la mano de Pedro Martínez y en la que consiguió la plata en el Europeo sub-20.

Era el momento de dar el salto al primer equipo, pero no fue fácil. En su primera campaña, Estudiantes estuvo peleando hasta el final por no descender y eso no ayudó a que un jugador joven como Beirán tuviese minutos. La temporada siguiente, con Casimiro en el banquillo, fue en la que más partidos disputó, pero seguía sin tener esa continuidad que le permitiese crecer. En su último año y ante la falta de oportunidades, decidió salir en busca de minutos y los encontró en el Herbalife Gran Canaria.

Tras cuatro temporadas decidió cambiar de isla y recalar en el Iberostar Tenerife donde ha rendido a su máximo nivel, después de superar una grave lesión de rodilla que le tuvo apartado diez meses de la competición. Una lesión que, lejos de hundirle, le sirvió para crecer “como jugador y como persona, ya que mis límites han crecido”. Ahora, aspira a que su equipo se meta en playoffs y seguir soñando con la posibilidad de representar a España en el Mundial de China.

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Fotos: ACB Photo

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