Pasan los años, y Kevin Wayne Durant comenzará su sexta temporada en la NBA, ha pasado un tiempo suficiente para valorar fríamente la trayectoria de este joven jugador formado en la prestigiosa Universidad de Kansas, bajo la tutela del mismísimo Bobby Knight.

Y es que la NBA tiene la facilidad de encumbrar en breve espacio de tiempo a jugadores con potencial para convertirse en estrellas, aunque la mayoría de ellos terminen quedándose por el camino. Sólo unos pocos elegidos consiguen ascender a la cima del estrellato en la NBA, y desde hace muchos años ese privilegio lo comparten dos monstruos de la canasta como son Kobe Bryant, y Lebron James. Dos jugadores que con el paso de los años han conseguido dominar la liga a su antojo, obteniendo todo tipo de galardones, tanto a nivel individual, como colectivo, y que relegaron de la cima a otros enormes jugadores como Tim Duncan, o Shaquille O´Neal. Sin embargo en el draft de 2007 apareció en segunda posición un jugador de brazos interminables, que jugaba de alero, y que fue seleccionado por Seattle Supersonics, el número uno de esa promoción fue Greg Oden, que sin haber jugado aún en la NBA ya era considerado un digno sucesor del gran Shaq, sin embargo cinco años después la historia es bien diferente, mientras uno lucha desesperadamente contra sus rodillas por volver a ser un jugador de baloncesto, el otro acaba de obtener una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

De forma parecida a lo que ocurre con la figura de Lebron, cuyo físico irrumpió en la NBA imponiéndose al del resto de jugadores, el físico de Kevin Durant parece estar diseñado para triunfar en una cancha de baloncesto. Sus 2,08 de altura le convierten en una gran amenaza en todas las posiciones del campo, sus 2,28 de envergadura de brazos le permiten ejecutar suspensiones de tiro alejadas de cualquier mano de los defensores, su velocidad, y agilidad le confieren una mayor peligrosidad en el 1×1, aspecto que domina gracias a su execelente bote, y su primer paso largo, y demoledor hacia el aro. Todos sus movimientos parecen seguir una coreografía perfectamente acompasada, y de una belleza plástica que no tiene ningún otro jugador en la NBA. La elegancia en sus movimientos no está reñida con la agresividad con la que encara el aro, y los defensores que encuentra a su paso, gracias a lo cual es un asiduo cliente en la línea de tiros libres. Sin olvidar el instinto asesino que posee, y que le hace ser uno de los jugadores con mayor eficacia desde el perímetro, prueba de ello, sus exhibiciones en los partidos de los JJOO. Aunque no es un gran reboteador, su físico le permite obtener un buen número de capturas por partido. Ese físico también le permite ser un buen defensor, siendo capaz de frenar en desplazamiento lateral las penetraciones de los rivales, y punteando sus lanzamientos. Mientras Lebron domina la NBA por su fuerza física, Kevin Durant esculpe a base de dosis de talento, y también gracias a su privilegiado físico, los cimientos de su reinado en la mejor liga del mundo.

Su popularidad ha ido en aumento, y no sólo por ser un habitual de los highlights de la NBA, sino por su carácter más afable, y cercano al espectador, alejado de otros estereotipos de jugador, David Stern acertó con el código de vestimenta, adecentando la imagen de jóvenes multimillonarios sin formación, que eran un ejemplo más que dudoso para la sociedad. La imagen se sensatez de Kevin Durant corresponde a la de un jugador maduro en muchos aspectos de su vida. La falta de arrogancia en sus actos, le diferencia positivamente de las otras dos grandes estrellas, tanto Bryant, como Lebron, son dos jugadores cuyos índices de popularidad no es que sean muy altos. Sus apariciones en anuncios comerciales, incluso en alguna película, le permite seguir la senda de otra leyenda como fue Michael Jordan, salvando las notables, y evidentes diferencias que aún hay entre ambos.

Tres veces consecutivas como máximo anotador de la NBA, jugador temible en finales de partido, sólo le queda dar un paso más, y es el de conseguir que su equipo se alce con el anillo de campeón de la NBA. La temporada pasada la gloria le fue arrebatada por los Miami Heat, y este año parece que los Lakers serán sus grandes rivales en la conferencia Oeste, la llegada de Howard, y de Nash al conjunto angelino hará que el camino hacia las finales sea aún más complicado. No hay duda que aunque no haya obtenido aún un MVP, más pronto que tarde lo conseguirá, al igual que el anillo de campeón. El futuro de la selección de USA pasa por sus manos, que tan brillantemente han lucido en otras competiciones como el Mundobasket de 2010, y en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Su carrera si no tiene ningún contratiempo apunta a ser una de las que pasen a la historia, de momento los aficionados sólo podemos esperar a que en Noviembre arranque de nuevo la NBA para poder disfrutar del juego de este enorme jugador, que sin duda está comprando un billete directo hacia el Olimpo de las leyendas con sus actuaciones.

 

Por Alex Senra del Cerro
Analista NBA JGBasket

 

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