Foto portada. Autor, Miguel Ángel Forniés

Foto portada. Autor, Miguel Ángel Forniés

Por Javier Balmaseda

En el día que se cumplen 22 años de su fallecimiento, nos acercamos a la figura de Kevin Magee, uno de los de los mejores pívots de la historia de la ACB y un jugador que ha dejado huella en nuestro país, especialmente en Zaragoza.

José Luis Rubio, histórico presidente del Club Baloncesto Zaragoza, el mítico CAI para los más nostálgicos, fichó de manera sorprendente a Kevin Magee cuando la temporada 83/84 ya había comenzado. Su fichaje significó un antes y un después para este club, que conquistó de manera inesperada ante su público la Copa del Rey esa misma temporada, derrotando al Joventut en semifinales y al todopoderoso Barcelona en la final. Magee, con 19 puntos y 13 rebotes, fue el jugador más destacado de la final, convirtiéndose en un ídolo en la capital maña y, posiblemente, en el mejor extranjero de la ACB ese año. Fueron dos temporadas las que jugó en el CAI (83/84 y 90/91) aunque, como veremos a continuación, nada tuvieron que ver una con la otra.

El 23 de octubre del 2003 fallecía en un accidente de tráfico cuando apenas tenía 44 años. Hoy se cumplen 22 años de su triste adiós y, para recordar su figura, hemos hablado con cuatro personas que estuvieron muy cerca de él durante sus dos años en Zaragoza. José Luis Rubio, presidente del CAI por entonces, Indio Díaz, compañero en la 83/84, Paco Zapata, compañero las dos temporadas de Magee en Zaragoza, y Luis Melendo, delegado de equipo en la última temporada de Kevin en el CAI.

 

 

EL FICHAJE ESTRELLA DEL CAI ZARAGOZA EN LA TEMPORADA 83/84.

José Luis Rubio.

Yo iba todos los años a Estados Unidos a ver las ligas de verano, por el año 80 o incluso antes, y a Kevin Magee lo había visto allí. Recuerdo que un día Miguel Ángel Paniagua, con el que tenía buena relación, me llama y me dice: “José Luis, Kevin Magee está libre, no ha entrado en la NBA. Ya hay clubes que están interesados por él, Madrid y Barcelona. ¿A ti te interesaría?”. Le digo: “Por supuesto”. Paniagua: “Pero tú tienes americano ya”. Y razón no le faltaba porque la competición estaba empezada en aquel momento y nosotros ya teníamos a nuestros dos americanos en el equipo. Le dije a Miguel Ángel: “No te preocupes que yo lo arreglo, no hay problema. Lo ficho ya. Dime cómo, cuánto y de qué manera, y que coja el primer avión”. Tuve la fortuna y sobre todo la decisión de ficharlo porque la temporada estaba empezada, aunque si te ofrecían un jugador y tenías ya la plantilla cubierta era complicado, en el baloncesto de ahora lo sería menos. Cuando me ofrecieron a Kevin Magee no me lo pensé y dije que sí. Sin embargo, tenía otro americano y tuve que llegar a un acuerdo con él y rescindir su contrato porque claro, venía Magee al día siguiente. Siempre me las he arreglado, de una manera u otra, para ver lo mejor para el equipo. Los otros equipos de la liga me preguntaban cómo lo había fichado, sobre todo algún equipo que estaba interesado.

Y así fue su fichaje. Kevin Magee vino aquí en la 83/84 y fue un momento muy importante para nosotros. Aquella temporada fue la de la primera Copa del Rey organizada por la ACB, y los equipos tenían que haberse clasificado previamente en la liga regular. Zaragoza había pedido la organización sin saber si nos íbamos a clasificar. Finalmente nos clasificamos y nos encontramos con esa Final a 4 que fue un éxito total porque era la primera de la ACB y además dio la casualidad o fortuna, o llámalo como quieras, que la ganamos después de eliminar al Joventut y vencer al Barcelona en la final, que estaban muy por encima de nosotros. Kevin jugó aquella Copa y de qué manera. Su fichaje fue un bombazo en Zaragoza. La gente se volvió loca con él, me decían: “Hay que renovarlo, hay que renovarlo”. Ya me hubiese gustado a mí tenerlo más años.

CAI, campeón Copa 83 84. Foto Nuevo Basket

CAI, campeón Copa 83 84. Foto Nuevo Basket

Tuvimos muy buena relación con la familia de Kevin durante aquella temporada. Recuerdo que su mujer y los hijos venían a casa a ver por televisión los partidos que jugábamos fuera. Hicieron mucha amistad con mi mujer y había muy buena relación. Cuando terminó la temporada se marchó, y en verano fui a Estados Unidos como todos los años, pero en esta ocasión me acompañó el entrenador que había entonces. Fuimos a verle a su casa y estuvimos con él y con la familia. Nos presentamos allí con el ánimo de renovarlo, pero fue imposible porque Kevin Magee a partir de aquí se va a Maccabi, donde fue una estrella. De hecho, fuera del campo tienen una estatua de él en recuerdo del tiempo que estuvo allí. Luego lo fichamos otra vez, en la temporada 90/91, el año que jugamos la final de la Recopa en Ginebra. Yo entendía que con Mark Davis y él íbamos a arrollar y a conseguir este título, pero al final no pudo ser.

 

LAS DOS COSAS FANTÁSTICAS DE KEVIN MAGEE.

Indio Díaz.

Lo que más me llamaba la atención de Kevin es que era un jugador que sin ser un fuera de serie técnicamente, tenía dos cosas fantásticas. La primera es el movimiento hacia atrás, que era imparable, y la segunda su fuerza. Era un jugador que tenía una fuerza natural impresionante, yo nunca he visto una cosa igual. He jugado con jugadores que han llegado a ser muy fuertes porque han trabajado muchísimo las pesas, pero Kevin era un jugador que, sin tocar casi las pesas, era tan extremadamente duro y tan fuerte que no había rival que pudiese pararle. Técnicamente su mano izquierda prácticamente la tenía para apoyarse, todo lo hacía con la derecha. Era un jugador que me llamaba poderosamente la atención cómo marcaba esas diferencias con esas dos cosas.

De cintura para abajo era, de verdad, una roca, tenía unos cuádriceps, un culo, o sea, unas piernas… yo creo que ese era su poderío, el tren inferior, era espectacular. De cintura para arriba era fuerte, pero no tenía unos brazos muy poderosos, lo que pasa es que entre espalda y pecho había un muro. En cualquier caso, no era un jugador musculado como era, por ejemplo, Mike Davis, que era un animal, media 2,10… un tío fortísimo. Recuerdo que cuando veíamos a Kevin en el vestuario nos llamaba mucho la atención, tenía un tren inferior espectacular, y yo creo que ahí estaba su fuerza.

He visto duelos con jugadores como Marcelous Starks y Mike Davis, que eran los pívots del Barça, y no podían con él. Aunque decían que medía 2,02 o 2,03, no llegaba a los 2 metros, pero tenía el movimiento tan automatizado que se convertía en un pívot muy rápido para los rivales. Además jugaba mucho al choque, era tan fuerte que chocaba contra los jugadores y ese choque lo utilizaba para desplazarse hacia atrás y sacar el tiro. Tenía un volumen importante y era muy duro, así se hacía hueco debajo del aro.

Era un 5 falso, lo que ahora es un 5 abierto. No tiraba desde muy lejos, pero tenía un tirito a 4 metros y medio muy bueno, y siempre a tabla. Jugaba muy agachado, y los pívots que le marcaban eran tan grandes que les ganaba por rapidez.

Me acuerdo de los mates que hacía… puedes ver jugadores plásticos metiendo los mates, pero Kevin cuando metía un mate lo hacía con tanta fuerza que parecía que se venía la canasta abajo. No era un jugador plástico, era un jugador muy rudo.

Recuerdo alguna vez darle asistencias y meter algún mate, que yo decía: “Pero cómo puede ser tan bestia, de meter con tanta fuerza un mate”. Yo nunca le vi meter un mate a una pierna, siempre era a dos piernas, y súper explosivo. Me acuerdo que le decía: “Kevin, para meter un mate no hace falta utilizar tanta fuerza”. Y él me decía que él era así, que jugaba así. Yo: “Vale, vale, estupendo”. Cuando hacía un mate crujía el tablero, el aro, los tornillos… todo.

Paco Zapata.

Tuvo dos etapas en Zaragoza y fueron muy diferentes. Cuando viene en la primera era joven, con mucha hambre, una ambición de la hostia, era una fuerza de la naturaleza, tenía unas patas… Es más, la equipación de juego que nosotros llevamos era Adidas, la camiseta y pantalón, pero el pantalón que le correspondía llevar no le cabía y le tuvieron que buscar otro pantalón, Le Coq Sportif, porque tenía unas piernas brutales. Al final llevó un pantalón diferente al resto de jugadores, porque el pantalón original le estaba justo, era incómodo, y en vez de llevar Adidas le dieron un pantalón Le Coq Sportif, que era más ancho. Por entonces, Le Coq Sportif era del mismo grupo que Adidas. Por eso, en lugar de llevar el pantalón que llevábamos todos, que era uno con tres bandas laterales y tres bandas en el bajo del pantalón, le dieron un pantalón Le Coq Sportif, que era con la pernera abierta y más ancha.

Kevin Magee con el pantalón diferente. Foto Nuevo Basket

Kevin Magee con el pantalón diferente. Foto Nuevo Basket

La final de la Copa del Rey fue el 1 de diciembre del 83, y él había llegado como un mes antes. Jugó cuatro o cinco partidos antes de la Copa del Rey. Su llegada nos cambió al equipo, todo el mundo en Zaragoza recuerda su partidazo en la final de la Copa.

Kevin hizo un temporadón en Zaragoza. Yo creo que era el jugador que más impacto causó en la liga hasta la llegada de Audie Norris. No había jugadores de ese perfil, con esos físicos en ese momento. Antes no se trabajaba tanto el físico como ahora, y cuando él vino ya era un puto animal.

 

FUERA DE LA CANCHA.

José Luis Rubio.

Durante todo el año, en su primera etapa, fue un hombre muy cercano fuera de la pista, en la pista sabemos que era un bestia jugando y reboteando. Durante la temporada fue muy importante para nosotros.

Era un hombre muy casero. Normalmente a los jugadores y en especial a los americanos, les gusta conocer la ciudad y la noche de la ciudad, pero él era un hombre que  era baloncesto, entrenar y su casa. Tenía relación con los jugadores cuando hacían una comida, pero era muy casero, siempre con su mujer. Te cuento una anécdota, un día no le funcionaba la lavadora, nos llamaron a las tantas de la noche y tuve que ir a su casa con mi mujer para solucionarle el problema.

Indio Díaz.

Entre nosotros hablábamos un poquito en inglés porque yo lo hablo un poco. A mí me caía muy bien. Era un jugador serio, pero luego tenía bromas simpáticas, las bromas de todos los equipos. Teníamos multa por llegar tarde y él siempre hacía así, con gestos, como que hay que pagar. Cuando alguien llegaba tarde, él era el primero que decía: “Paga multa”, eso lo decía bien en español (risas).

Si no recuerdo mal, en la 83/84 todavía existía la Base Americana de Zaragoza. Entonces él y Jimmy Allen, el otro americano del equipo, iban mucho allí, para ellos era un respiro. Kevin se llevaba bien con todo el mundo, pero con nadie en especial. Era un tío educado, llegaba, hacía su trabajo y se iba a casa. Yo no recuerdo ni una vez irme a cenar con él.

 

LA SEGUNDA ETAPA EN EL CAI (90/91).

Paco Zapata.

En la 90/91 vuelve de otra forma, más comedido, más resabiado, más a hacer números… Yo creo que él al principio iba a trabajar y trabajar por él y por el equipo, y ya en su segunda etapa venía a hacer sus números, venía de otra forma.

Luis Melendo.

No tengo muy buen recuerdo de él. Yo coincidí con Kevin la segunda vez que estuvo en aquí porque la primera yo todavía no había entrado al club. El tío no tenía nada que ver con la primera vez que estuvo en Zaragoza, según me decía la gente que lo conoció en la primera época. Además, en mi opinión, tenía mala influencia sobre Mark Davis. A Mark lo volvía loco y de alguna forma Mark ya no fue el mismo que había sido el año anterior. También recuerdo que hubo un problema con las zapatillas, porque nosotros teníamos contrato con Adidas y no quería llevarlas, hasta que le dieron un dinero.

Chuchi Carrera empezó de entrenador aquella temporada, pero lo echaron y trajeron a un entrenador que había sido ayudante en los Boston Celtics, Lanny Van Eman. Y me acuerdo de un detalle, jugábamos en Tenerife y llega Lanny y me dice: “Oye, me había dicho Kevin Magee que todo muy mal, que el club muy mal, que íbamos a hoteles malos…”. Y claro, el hombre me lo decía porque fuimos al Mencey, que es un hotel de 5 estrellas en Santa Cruz, con un edificio estilo colonial. Casi siempre íbamos a ese hotel. El entrenador se quedaba extrañado de las cosas que le decía Kevin, que luego no eran así.

Como en aquella época los delegados tomábamos las estadísticas a mano en unas hojas que nos preparábamos, recuerdo que en la final de la Recopa en Ginebra se tiró 6 triples, un pívot que tenía que pegarse contra el americano del PAOK. Yo no sé qué pasaba, pero no había forma de que entrara en la zona.

La relación de Kevin Magee con la gente era mínima. Claro, es que la segunda vez ya tenía más de 30 años, venía del Maccabi y ya no era lo mismo. Aquel año fue malo, empezó Chuchi, luego vino Lanny, después Manel Comas por segunda vez, que fue el que dirigió al equipo en la final de la Recopa en Ginebra, y Kevin ni caso a Manel. En fin…

Kevin Magee en su segunda etapa en Zaragoza (90 91). Foto Miguel Ángel Forniés

Kevin Magee en su segunda etapa en Zaragoza (90 91). Foto Miguel Ángel Forniés

Por JAVIER BALMASEDA
Colaborador JGBASKET

MIGUEL ÁNGEL FORNIÉS nació en Badalona el 18 de septiembre de 1952. Estudió en los Salesianos Badalona y en el Colegió Badalonés. Servicio Militar en Campo Soto, Cádiz.

Fotoperiodista de Devoción. Colaboró con Eco Badalonés, 5Todo Baloncesto. Desde 1981 con Nuevo Basket como fotógrafo. Primer fotoperiodista en viajar a ver y fotografiar partidos de la NBA en 1984. Europeo de 1973, cinco Mundiales Júnior (de 1983 a 1999). Quince meses trabajando, viviendo y jugando a baloncesto en Argelia (Sidi Bel Abbès).

Mundial de España 1986, Mundial de Argentina en 1990. JJOO de Barcelona 1992 como adjunto del jefe de prensa de baloncesto. Ha escrito dos libros, Crónica de un viaje alucinante (en 2009) y Memorias Vividas (en 2015). Durante 19 temporadas (1996-2014) responsable de prensa del Club Joventut Badalona.

 

[Visitas 3347, visitas totales web 1463871]