Las defensas en zona son un recurso defensivo muy utilizado, pero que, en ciertos sectores, no goza de mucha popularidad. El principal motivo es el modo de defender en zona, ya que no es lo mismo una defensa en zona con un objetivo claro que una sin tensión y dejando tirar al rival porque son malos lanzadores o porque delante tienen equipos de que no llegan los tiros de media o larga distancia.

Pero lejos de lo que pueda parecer, no es la primera vez que este tipo de defensa es cuestionada, ya la defensa en zona fue la más usada en los comienzos del baloncesto. Las medidas de las pistas, normalmente ubicadas en gimnasios estrechos, hicieron que los defensores se amontonaran alrededor del aro y los ataques acaparan el balón sin intención de tirar a canasta, lo que provocó que los espectadores se aburriesen debido a que los equipos que conseguían una ventaja inicial se cerraban en zona para evitar que el rival anotase.

Su mala fama hizo que se tratasen de implantar normas para acabar con esta situación como la de 10 segundos para pasar al campo contrario o impedir que se taponasen los tiros en trayectoria descendente hacia el aro, pero no consiguieron su objetivo prioritario que era acabar con las defensas zonales, aunque sí se hicieron algo más activas. Aunque si, en aquellos años, algo fue importante para dar más vistosidad al juego fue el cambio de filosofía ofensiva, pasando de retener el balón en a tratar de anotar con mayor facilidad, dando lugar al origen del .

Es más, la NBA en su reglamento inicial prohibía literalmente el uso de la defensa en zona. No fue hasta la temporada 2001-2002 cuando la permitió a los equipos poder emplear la defensa en zona restringida –ningún jugador podrá estar más de tres segundos dentro de su zona si no se encuentra a menos de un brazo de distancia de un contrario–. Con ello, lo que se pretendía era evitar el constante uso de los aclarados, lo que ralentizaba el juego, para involucrar a todo el equipo en el juego ofensivo y darle más velocidad al balón.

Mientras la NBA prohibía la defensa en zona, en la NCAA los la utilizaban para ganar títulos. Una de las defensas zonales más recordadas fue la de la final de 1957, que medía a North Carolina frente a la Universidad de Kansas, liderada por Wilt Chamberlain. Frank McGuire, de los Tar Heels, planteó una defensa en zona que cada vez que Chamberlain recibía le hacían un tres contra una. Además, después de cada tiro a canasta los jugadores de North Carolina tenían la consigna de colocarse dos por delante y dos por detrás para pararle. Al final, el resultado fue inmejorable, dejar a Chamberlain, que promediaba 30 puntos por partido, en 23 y llevarse el título por un ajustado 54-53 tras tres prórrogas.

Para NBA, esta medida fue una gran ayuda, sobre todo, para tratar de parar a las rivales, ya que con las destrezas que tenían para botar y anotar, la defensa en zona permitía cerrar las penetraciones y proteger a los defensores de las faltas, a la vez que se permitía realizar situaciones de 2c1 incluso sin balón. Las Finales de la NBA 2006 marcaron un antes y un después en el uso de la zona, ya que Miami, tras ir perdiendo por 2-0 ante Dallas, veía como se le escapaba el anillo y decidió alternar defensas individuales y en zona para acabar con la fluidez defensiva de los Mavericks y darle la vuelta a la eliminatoria.

A pesar de todo, fue un cambio controvertido que tuvo muchos detractores, sobre todo aquellos que consideraban que 24 segundos era poco tiempo para atacar una defensa en zona, lo que convertiría el juego en un carrusel de lanzamientos de larga distancia. Con el paso de los años, lo que se ha demostrado es que aquel cambio en la normativa tampoco supuso un giro tan radical en el juego y siguen existiendo muchas situaciones de aclarado para las estrellas de cada equipo.

 

Por
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: NBA Photo

Publicada el: 30 Mar de 2018 @ 18:49