Después de pasar el confinamiento con la incertidumbre de saber si tendrían que acabar la temporada o no, María Espín de Sancho, jugadora del Movistar Estudiantes y fisioterapeuta, repasa con JGBasket estos últimos meses en los que ha visto como su equipo lograba, sin necesidad de jugar, el ascenso a Liga Femenina y se ha anunciado su reciente renovación. Además, aprovechando la vuelta de la ACB, nos comenta los problemas a los que se han podido enfrentar los jugadores a su vuelta a los entrenamientos y la incertidumbre ante posibles lesiones musculares.

– ¿Cómo te ha afectado la cuarentena a nivel físico y psicológico?

– En el Estu llevábamos más de un mes, al saber que estábamos clasificadas para la fase de ascenso, haciendo una mini pretemporada en mitad de la temporada, estábamos trabajando muy duro mirando al futuro y justo cuando terminas esa mini pretemporada y estás fundida, te encuentras con el confinamiento, se suspende todo y psicológicamente te deja KO, porque todas esas horas de entrenamiento no han servido para nada. La frustración de las primeras semanas era terrible, luego empiezas a aceptarlo y pensar que es algo irremediable, empiezas a aceptarlo y a tratar de recuperar la motivación por si teníamos que volver a competir. El problema es que, durante dos meses, nadie nos aclaraba nada, era una incertidumbre, se suponía que iba a ver fase de ascenso, pero vieron que era inviable. Recuerdo que el primer día que salí a correr me sentía extraña porque no podía correr de manera natural, mis piernas no respondían. No he tocado un balón en todo este tiempo y sé que por mucha paliza que me haya dado en casa o saliendo a correr, seguramente al día siguiente del primer entrenamiento, no me voy a poder mover, ya que es una actividad específica que el cuerpo lleva tres meses sin practicar.

– Al final, se suspende la fase y conseguís el ascenso directo a Liga Femenina.

– Sí, nos ha dado tiempo a asimilarlo hace poco. Nuestro equipo tenía a casi toda la plantilla, porque nos habíamos quedado en Madrid, pero los había que habían perdido a algunas jugadoras y qué vas a jugar la fase de ascenso con las júnior. Nosotros teníamos el miedo de lo que pudiese pasar y no nos parecía justo, porque mientras en Madrid no podíamos ni entrenar, había otras provincias en las que llevaban tres semanas entrenando.

– ¿Te sentías preparada para volver a competir?

– Tengo que reconocer que estaba en la fase de negación y no quería jugar, porque si hubiésemos jugado la fase de ascenso, mi cabeza no paraba de pensar que estábamos expuestas a posibles lesiones y, además, de gravedad. Me preguntaba si merecía la pena por cuatro días de competición poder perderme la temporada que viene entera. Llega un momento en el que queríamos que se tomase la decisión más sensata. Todas estábamos que no queríamos enfrentarnos a eso, porque entendemos que un equipo ACB tiene una serie de condiciones que le permiten llegar preparado a la competición. Nosotras esos  recursos no los tenemos, no íbamos a tener ese mes de preparación que nos pudiese garantizar nuestra propia salud. Te da miedo. Realmente sopesas y pones en una balanza si me compensa jugar esa fase de ascenso en comparación con lo que pueda ocurrir.

– Vuelve la ACB, ¿llegarán preparados los jugadores después de un mes de entrenamiento?

– El confinamiento ha sido muy duro para todos los deportistas, se sabe que incluso con cuatro o cinco semanas de inactividad se pueden perder muchas capacidades físicas –anaeróbicas, aeróbicas, velocidad, flexibilidad…–, y eso hace que a la hora de volver a la pista no seas ese jugador que eras hace dos meses y puedes tener un poco de frustración porque la respuesta de tu cuerpo no es la que esperas. Nunca hemos estado parados tanto tiempo, me imagino, por ejemplo, a Rudy que compite todo el año, ya que después de la temporada con su equipo, en verano juega con la selección y, de repente, se ha encontrado con un parón obligado. Es un poco un shock para tu cuerpo porque no está realizando su actividad normal. A la hora de reactivarlo tienes que ir poco a poco, porque, aunque te hayas entrenado en casa para estar en las mejores condiciones, vas a llegar al primer día de entrenamiento y no vas a estar al 100%. De inicio tendrán que trabajar una serie de condiciones físicas que se han perdido durante estos meses y luego, un trabajo individual por posiciones, porque no es el mismo físico ni los mismos movimientos de un base o un pívot. Cuando ya tengas esos pequeños engranajes por separado, lo tienes que poner todo en conjunto, pero es una locura entrenar ciertas cosas de primeras, ya que el cuerpo no está preparado después de tanto tiempo de inactividad.

– ¿Qué era lo más adecuado haber trabajado en la cuarentena para tratar de perder el menor físico posible?

– En el baloncesto le damos mucha más importancia al tren inferior, que nos ayuda a hacer prácticamente todo, pero para prevenir lesiones cuando se volviese a la actividad, además de hacer un mantenimiento de todo el cuerpo, es importante haber hecho entrenamientos de fuerza para evitar lesiones, porque aunque se trabaje con el peso corporal, se necesita un extra para preparar la musculatura y que esté al 100%.

– ¿Crees que pueden aumentar las lesiones en estos primeros partidos?

– Es verdad que aunque el tiempo de inactividad es muy grande, no dejan de ser cuerpos de deportistas de élite que están acostumbrados a hacer mucho ejercicio. Además, seguro que han tenido los recursos suficientes para entrenarse a alto nivel, no son las mismas condiciones que hayamos podido tener nosotras. Para condicionar su cuerpo, mínimo son dos semanas, si han tenido unas semanas más, es suficiente. Ten en cuenta que las pretemporadas suelen durar ese tiempo, pero es verdad que no han tenido amistosos ni han podido jugar 5c5 desde el principio. Por tanto, no vamos a saber hasta que empiecen a competir como se pueden resentir. Es algo nuevo, pero hemos visto como en otros deportes el número de lesiones ha aumentado, aunque sean molestias, tirones, distensiones… pequeñas cosas, pero ya son. El deportista de alto rendimiento está expuesto siempre a poder lesionarse y, después de esto, es normal que el porcentaje aumente, pero el jugador tendrá que adaptarse y algunos tendrán que ir los primeros partidos con el freno de mano echado, no podrán ir a tope, pero porque su cuerpo tampoco se lo dé. Por lo tanto, los entrenadores tendrán que valorar con los preparadores físicos y fisios la situación de cada jugador y, posiblemente, tengan que distribuir más los minutos y hacer más rotaciones, porque  el nivel de exigencia va a ser muy alto. Las sesiones de recuperación van a ser vitales para que el jugador este preparado para el siguiente partido en tan poco tiempo.

– Por último, ¿cómo deben afrontar la vuelta aquellos jugadores que no son profesionales?

– Durante el confinamiento, los profesionales teníamos el compromiso, la responsabilidad, la disciplina y la fortaleza mental para afrontar la situación y saber cómo entrenar para estar al 100%, pero en el caso de jugadores de formación tienen que haber sido guiados por el entrenador, el preparador físico o por el fisio y ser ellos los que les hayan marcado las pautas para tener esa seguridad de que hacían algo y lo hacían correctamente. A la hora de volver, no creo que sea lo más recomendable que lo hagan a tope. Todas las competiciones están suspendidas y lo mejor es trabajar de forma individual para seguir mejorando de cara al año que viene, porque los equipos de formación están para eso. Es importante realizar un trabajo más específico para intentar que el cuerpo se adapte.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: Movistar Estudiantes

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