Una de las divisiones más desconcertantes de la NBA. Ciudades con gran tradición en el mundo del baloncesto, sólo los Bulls están bien reconocidos a nivel mediático, sin embargo el no contar con grandes mercados detrás no implica que el nivel de importancia de las cinco franquicias sea menor, todo lo contrario. Estos últimos años, varios de estos equipos están sufriendo reestructuraciones que obligan a pasar una serie de años de travesía por el desierto, dejando en el recuerdo épocas pasadas gloriosas.

CHICAGO BULLS: 50-16.
El punto clave al desastroso final de la temporada pasada fue la lesión de Derrick Rose, en un lance intrascendente, con el partido resuelto se produjo una de las lesiones más graves que un jugador puede sufrir. La nueva temporada comienza aún con Rose en la parte final de su recuperación, y será complicado ver en la pista al que fue MVP hace dos temporadas hasta principios de 2013. Cerca de 20 partidos en los que el equipo de Tom Thibodeau no deberá perder el hilo con los primeros puestos de la conferencia Este, especialmente si quieren obtener el codiciado factor cancha en los playoff. La recuperación de Noah ha ido por buen camino, aunque siguen existiendo ciertas dudas sobre su figura, especialmente por su controvertido, y explosivo carácter.

Noah, y Boozer contarán con el veterano Nazr Mohammed como complemento en el juego interior, dado que la presencia de Fesenko será testimonial, como en toda su carrera NBA en Utah. Rotación muy corta se antoja, especialmente para un equipo que no se puede poner límites a sus aspiraciones.

La baja de Rose estará bien cubierta hasta su vuelta por Kirk Hinrich, y Marquis Teague, el base titular de los Wildcats de Kentucky, que dirigió a su equipo a la consecución del título de la NCAA. La vuelta de Rose estará acompañada por una mejor dosificación en sus minutos de juego. La línea exterior también se ve reforzada con la gran incorporación de Marco Belinelli, otro escolta tirador, de gran plasticidad en sus movimientos, y con un talento más que sobrado, pero que al igual que otras estrellas del país transalpino, posee una indolencia que raya lo desesperante.

El estilo defensivo de Thibodeau seguirá convirtiendo a los Bulls en un equipo que concede muy poca anotación al rival, el control que se ejerce sobre los partidos es uno de los ejes fundamentales del éxito de este equipo. Sin embargo, respecto a otros años, el trabajo en los despachos no se puede catalogar de brillante precisamente, lo cual puede pagarse caro en determinadas fases de la temporada.

MILWAUKEE BUCKS: 31-35.
Tras varios años de ausencia entre los más grandes, esta puede ser la temporada del equipo que dirige Scott Skiles, uno de los sargentos de hierro de los banquillos NBA. La salida de Bogut cerró una época en la que toda la franquicia giró en torno a un jugador que no dio la talla como número uno del draft. La reestructuración era obligatoria, y ésta comenzó por enviar a Bogut a Golden State a cambio de, entre otros, Monta Ellis, un escolta con una capacidad para anotar formidable.

La ausencia años atrás en playoff permitió reclutar elecciones altas de draft, como Brandon Jennings, o Tobias Harris, el primero de ellos convertido en nuevo jugador franquicia, y el segundo un proyecto de alero, cuyos números en su primera temporada NBA, dejaron un gran sabor de boca a los aficionados. El perímetro de anotadores compulsivos lo completa Beno Udrih. Otro posible «robo» de esta edición del draft puede ser el de Doron Lamb, un fino escolta anotador que puede revolucionar los partidos saliendo desde el banquillo, esperemos que Skiles le dé cierto margen para desplegar el enorme talento que posee.

Drew Gooden, y Samuel Dalambert conformarán una pareja de interiores sólidos, y eficaces en su trabajo, aportando anotación, y rebotes, equilibrando en su justa medida, el arsenal de exteriores que posee la franquicia. El factor clave de este equipo volverá a ser Ersan Ilyasova, un jugador cada año más determinante en la NBA por su capacidad de abrir, y castigar a las defensas rivales con su tiro, y excelente juego de 1×1 cara al aro.

Puede ser un gran año para los de Wisconsin, el objetivo de los playoff se puede alcanzar con relativa comodidad, y se presenta casi como una obligación, sin cerrar las puertas a dar alguna sorpresa de tipo mayor.

CLEVELAND CAVALIERS: 21-45.
Byron Scott tratará de mejorar los pobres resultados cosechados la temporada pasada, pero será una tarea muy complicada. Se prevé otro año de travesía por el desierto, pensando incluso más en el Draft de 2013.

La trayectoria de Irving, a pesar de ser Rookie del año, genera muchas dudas en torno a su estado físico, sus continuas bajas por lesión, ya desde época universitaria, le hacen estar fuera de las pistas durante muchos partidos a lo largo de la temporada. Nadie pone en duda su talento, pero estas ausencias se antojan determinantes para esta franquicia. La savia nueva llega de la mano de Dion Waiters, un escolta con unas grandes condiciones físicas, procedente de Syracuse, y de Tyler Zeller, un poste versátil, y completo, procedente de North Carolina, que deberá aprender la dureza de ser poste en la NBA junto a Tristan Thomson, y Anderson Varejao.

Será muy complicado que puedan dar alguna alegría a sus aficionados esta temporada. Aún colea la salida del gran referente del baloncesto en Ohio, y estrella de la NBA, Lebron James, que dejó huérfano el equipo.

DETROIT PISTONS: 25-41.
Ha pasado casi una década desde que se proclamasen brillantemente campeones de la NBA, los Billups, Wallace, o Rip Hamilton fueron saliendo del equipo por la puerta de atrás, y los resultados en este último lustro han sido paupérrimos. Lawrence Frank parece que no acierta en guiar a esta franquicia de nuevo a playoff, y es complicado que lo haga con la plantilla de esta temporada.

Greg Monroe contará con un acompañante que dará mucho que hablar, Andre Drummond, poste procedente de la Universidad de Connecticut, y con el que conformará una pareja de interiores a tener en cuenta. Sin embargo ahí se queda todo el potencial de unos Pistons carentes de una referencia clara en el perímetro. Will Bynum, Prince, y Stuckey se antojan insuficientes como para ser considerados en serio como alternativa en el Este, faltos de anotación regular desde el exterior, y sin profundidad de banquillo, todo el juego estará centrado en los interiores del equipo.

¿Qué rol, y actitud adoptará Corey Maggette?, ¿Qué puede aportar Kyle Singler a este equipo?, son dos interrogantes que pueden ayudar a mejorar ese tránsito hacia playoff, o pueden terminar por confirmar los peores augurios, condenando a los Pistons a ser de los 5 peores equipos de la NBA.

INDIANA PACERS: 42-24.
El año pasado estuvieron muy cerca de dar la campanada, la temporada fue muy brillante, y el éxito de Larry Bird en los despachos fue vital. Este año, aún sin contar con el bueno de Larry los movimientos no han hecho más que mejorar lo que ya había el año pasado, con lo que las expectativas han aumentado, y hay que recordar que Indiana es uno de los lugares míticos del baloncesto, en los que la gente tiene un mayor conocimiento sobre este juego.

Frank Vogel, un técnico prácticamente desconocido al estar lejos de los grandes focos mediáticos de otros compañeros, ha sabido gestionar a la perfección los egos, y los roles de todos su jugadores, hecho fácilmente comprobable por la alta implicación de cada uno de ellos en los objetivos del equipo. Esa capacidad de liderazgo se ha trasmitido a los jugadores, y dos figuras como Danny Granger, y David West dejaron de lado sus objetivos personales por el bien colectivo, el resultado les dio la razón, y les premió a nivel de reconocimiento mediático por parte de los analistas, su crecimiento como jugadores ayudó al resto de sus compañeros.

Gerald Green ha obtenido un gran contrato, plenamente merecido tras su temporada en los Nets, y suma más profundidad a una línea exterior ya de por sí interesante como Paul George, o George Hill.

Junto a Hibbert, excelente trabajo de despachos reteniendo a este gran poste, nos encontramos a Tyler Hansbrough, y Mahini, a los cuales hay que sumar Miles Plumlee, un ala pívot rocoso procedente de Duke, lo cual ya es sinónimo de ciertas garantías, aportará seriedad, esfuerzo, y trabajo, además de conocimiento y lectura de juego.

 

Por Alex Senra del Cerro
Analista NBA para JGBasket

 

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