Matraco Margall. Joventut de Badalona. Foto Miguel Ángel Forniés

Una entrevista de Javier Balmaseda | Foto Miguel Ángel Forniés

 

Hablamos con Josep María Margall, leyenda del basket español y uno de los mejores tiradores que se han visto en una cancha. Además de repasar sus comienzos en este deporte, Margall desvelará el verdadero origen del apodo por el que se le conoce en el mundo del baloncesto, Matraco.     

 

Josep María Margall (Malgrat, Barcelona, 70 años) es un referente en el Joventut Badalona y en la mítica selección española de los ochenta, aquella que consiguió la inolvidable medalla de plata en Los Ángeles 84. Matraco es, sin duda, uno de los jugadores más carismáticos de la historia de nuestro baloncesto, y alguien muy querido y admirado por todos los que empezamos a aficionarnos al mundo de la canasta hace unos cuantos años.

Tus comienzos.

Es un poco largo de explicar, pero creo que es interesante. Mi hermano mayor, Enric, en aquella época era muy alto, medía 1,94 metros. Jugaba en el Malgrat, y era un poco descuidado, no es que jugase muy bien. Un día, fue con el Malgrat a jugar un torneo a Barcelona. Y allí, un señor que se llamaba Albert Gasulla, que fue como nuestro segundo padre, vio a mi hermano subiendo unas escaleras, y dijo: “Este chico tiene buena pinta”. Luego lo vio jugar: “Bueno, vale, perfecto, me gusta. Voy a ver si puedo hablar con él”. Al terminar el partido se fue a ver al presidente del club. Mis padres no estaban. Albert Gasulla le dijo al presidente del Malgrat: “Oye, mira. Me gustaría entrenar a este chico y hablar con los padres”. El presidente: “¿A este chico? Pero si este no es muy bueno. Hay otros dos”. Gasulla: “No, no. Si quieres yo voy a entrenar a los tres, pero a mí me interesa entrenar a este chico”. Se presentó un día en casa y le dijo a mis padres que le gustaría entrenar a mi hermano. Gasulla estaba estudiando en Barcelona en la Escuela Industrial, y mi hermano siempre se quedaba los sábados a dormir en su casa para entrenar por las mañanas. Además, Albert Gasulla se desplazaba muchas veces entre semana con un 600 desde Barcelona a Malgrat, que hay 55 o 60 kilómetros, para entrenar a Enric. Al cabo de dos años el Joventut fichó a mi hermano. Después, el señor Gasulla fue entrenador del Joventut y Enric estuvo jugando en la Penya todos los años. Y dos o tres años después, mi hermano Narcís fichó también por el Joventut. Esto fue así. Gasulla vio que mi hermano Enric tenía posibilidades, por su manera de andar y por su físico, y luego también la voluntad de mi hermano mayor, que era muy voluntarioso y muy trabajador.

Estando tus dos hermanos en el Joventut, supongo que también se interesarían por ti.

Sí. Me llevo 11 años con Enric y 7 con Narcís. Yo jugué un partido con el Malgrat para el campeonato de Cataluña, Malgrat contra Joventut. Fuimos a jugar allí y perdimos de 15. Luego vinieron a Malgrat y les ganamos de 1. Después, me dijo mi hermano: “Oye, me han dicho si quieres ir al Joventut”. Yo tenía 15 años, y mi respuesta fue: “Hombre, soy muy joven ahora”. Lo que pasa es que al poco tiempo me fui a una operación altura en Pamplona, y enseguida ya me fui al Joventut. Aunque tenía 15 años, empecé en el equipo júnior. Mis compañeros me sacaban 3 años. Lo pasé, bueno mal no, me explico, mal para defenderlos y para jugar con ellos porque eran mucho más físicos, pero bueno, aprendí. Luego tuve la suerte de que cuando llegué de esta operación altura, Daniel Fernández, que era el director del club y quien nos había fichado a los tres, me dijo que tenía que ir a entrenar dos semanas con Eduardo Kucharski, que era el entrenador del primer equipo del Joventut, a Estartit. Recuerdo que íbamos a un pabellón de Gerona a entrenar. Entrenábamos una hora y media. Y allí fue donde me enseñó la biomecánica del tiro y donde cogí la habilidad para tirar. Kucharski estaba de vacaciones en Estartit. Me acuerdo que por las mañanas nos íbamos a la playa a bañarnos y por la tarde una o dos horas a tirar. Los dos primeros días me tuvo a tres metros de la canasta tirando y yendo a buscar el balón. Cuando cogía el balón, me intentaba ir un poquito más para atrás, pero él se daba cuenta: “¡Eh, al sitio!”. Y yo pensando: “Yo quiero tirar de lejos”. Me tuvo allí dos horas en el mismo sitio, sin saltar. El segundo día me dejó saltar un poco, y hasta que no mecanicé bien el tiro no me dejo tirar desde más lejos. Pienso que es la evolución lógica del tiro, no empezar la casa por el tejado. Primero de cerca, cogiendo una buena mecánica y un buen toque de muñeca, y después, poco a poco, tirar de lejos. Hoy en día veo muchos jóvenes que solo quieren tirar de lejos, y claro, lo hacen mal mecánicamente.

¿De dónde viene lo de Matraco?

Mira, el doctor Guillén, que era nuestro médico en el Joventut y es de Zaragoza, se lo decía a mi hermano. Matraco en maño parece que quiere decir que eres de pueblo. Esto fue lo que me dijo el doctor Guillén, pero no me he molestado en mirarlo o comprobarlo. Y claro, nosotros somos de Malgrat, que es un pueblo a 60 kilómetros de Barcelona. A ver, tiene 18.000 habitantes, no es que sea un pueblo pequeño, pero se lo decía así en broma a mi hermano y se me quedó a mí también. La gente me dice Matraco por la calle y ningún problema, solo faltaría. Muchos piensan que Matraco viene de metralleta, pero no, el origen es otro, es esta historia que te he contado del doctor Guillén.

Foto interior. Autor M.A. Forniés

Foto interior. Autor M.A. Forniés

Por Javier Balmaseda
Colaborador JGBasket

MIGUEL ÁNGEL FORNIÉS nació en Badalona el 18 de septiembre de 1952. Estudió en los Salesianos Badalona y en el Colegió Badalonés. Servicio Militar en Campo Soto, Cádiz.

Fotoperiodista de Devoción. Colaboró con Eco Badalonés, 5Todo Baloncesto. Desde 1981 con Nuevo Basket como fotógrafo. Primer fotoperiodista en viajar a ver y fotografiar partidos de la NBA en 1984. Europeo de 1973, cinco Mundiales Júnior (de 1983 a 1999). Quince meses trabajando, viviendo y jugando a baloncesto en Argelia (Sidi Bel Abbès).

Mundial de España 1986, Mundial de Argentina en 1990. JJOO de Barcelona 1992 como adjunto del jefe de prensa de baloncesto. Ha escrito dos libros, Crónica de un viaje alucinante (en 2009) y Memorias Vividas (en 2015). Durante 19 temporadas (1996-2014) responsable de prensa del Club Joventut Badalona.

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