Rimas Kurtinaitis. Foto Miguel Ángel Forniés

Foto portada Miguel Ángel Forniés.

En el día en que Rimas Kurtinaitis cumple 65 años, sacamos a la luz una de las genialidades con las que deleitaba a sus compañeros en los entrenamientos a su llegada a nuestro país.

No era fácil en los noventa encontrar grandes tiradores de larga distancia en la ACB. Por este motivo, cuando al Real Madrid le surgió la posibilidad de fichar a Rimas Kurtinaitis en la temporada 93/94, que estaba jugando en el Townsville australiano, lo tuvieron muy claro, el lituano era un jugador que encajaba perfectamente en la dinámica del equipo y uno de los pocos snaipers (francotiradores) que había en el mercado a un precio asumible. Chechu Biriukov: «Recuerdo que le sacamos cuando estaba perdido en Australia. Sabas me dijo: ‘Tío, tenemos que fichar a un tercer extranjero’. Y no había mucho dinero porque Sabas y Ricky Brown cobraban mucho. Por tanto, teníamos que fichar a un jugador que no costase mucho dinero. Sabas me comento: ‘¿Qué te parece si hablamos con Clifford y le pedimos que venga Kurti?’. Nos faltaba un tercer extranjero, así que hablé con Clifford y le propuse lo de Kurti, a petición de Sabas. Sabíamos que en Australia no estaba cobrando mucho dinero y era un buen jugador. A Sabas y a mí nos hacía mucha ilusión que viniera y sabíamos que iba a venir para ayudarnos. Teníamos muy claro que no nos iba a fallar. Kurti era un gran jugador. Éramos conscientes de que no había muchos snaipers como Kurti en el mercado«.

Aquella temporada, Rimas y compañía ganaron la ACB derrotando en la final al eterno rival, el Barcelona, por 3-0. El lituano fue decisivo en el definitivo partido en el Palau Sant Jordi con 17 puntos y 5/6 en triples. A pesar de que no pudo alargar mucho tiempo su periplo en la capital de España, Kurti es uno de los extranjeros que han dejado huella en el Real Madrid. Era un jugador muy especial, muy valorado por las vacas sagradas del equipo y uno de los mejores triplistas de su época. Recordemos que fue uno de los grandes artífices, con 28 puntos y cuatro triples, de la histórica victoria de la URSS frente a USA en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Seúl. De hecho, aquella sensacional actuación no pasó desapercibida para David Stern, que al año siguiente le invitó a participar, en plena Guerra Fría, en el concurso de triples del All Star de la NBA celebrado en Houston. Aunque el concurso no fue tal y como había imaginado, lo cierto es que Rimas es el único que puede presumir de haber sido el primer jugador de fuera de la NBA invitado a un All Star de la mejor liga del mundo, todo un pionero.

Rimas Kurtinaitas. Real Madrid. Foto M.A. Fornies

Foto interior 1. Autor. M. A. Forniés

Durante su paso por el Madrid, su habilidad para enchufar triples fue llamando la atención de todos los jóvenes que empezaban a asomar la cabeza en el primer equipo. José María Silva era uno de ellos: «Rimas era un grandísimo tirador y trabajaba mucho el tiro, le encantaba. Sus sesiones de tiro eran intensas. Tenía una mentalidad de tirador puro. Si fallaba o metía, su actitud no cambiaba. Él sabía que el baloncesto era un juego de porcentaje y si había fallado tres entraría a la cuarta, y si no a la siguiente, y que luego tendría una muy buena racha porque sabía que era muy buen tirador. Esa mentalidad de tirador puro, no importa si fallas o si metes, soy buen tirador y hay que tirarlas porque al final voy a tener un buen porcentaje, era lo que más me llamaba la atención de él como jugador. Con Obradovic era un poco más libre a la hora de seguir sus instrucciones. El resto seguíamos sus instrucciones al pie de la letra, especialmente los jóvenes, pero Kurti entendía otro baloncesto. No entendía muchas de las cosas de Obradovic, que era mucho más estructurado. Él sabía que era un anotador, y muchas veces hacía caso omiso de las indicaciones de Obradovic de una manera muy natural«.

Pero el Real Madrid no sería el único equipo de Kurti en España. La temporada anterior, el lituano se había incorporado al mítico Argal Huesca para reemplazar la baja temporal de Valeri Tikhonenko por la triste muerte de su mujer. Pese al poco tiempo que permaneció en tierras oscenses (3 partidos, entre la jornada 5 y 7 incluidas), ayudó al equipo a salir del playoff de descenso con un balance de dos victorias y una derrota. Durante aquellos tres encuentros, Rimas firmó una media de 13,3 puntos por partido, con un 47% en triple. Aunque el público de Huesca solo pudo verle en acción durante uno de esos tres partidos, sus compañeros de equipo tuvieron más suerte y disfrutaron, durante los entrenamientos, de las genialidades de uno de los mejores tiradores que ha dado el baloncesto europeo.

Foto interior 2. Autor. M. A. Forniés

 

Algunos de ellos todavía no han olvidado el peculiar juego con el que Kurti los deleitaba al final de cada entrenamiento. Iván Pardo era uno de los bases del equipo: «Era un tío bastante reservado y muy profesional. Cuando no estaba entrenando, estaba todo el día tirando. Nos quedábamos después de los entrenamientos a hacer tiro y más tiro. Parecía que tenía una manguera de la mano al aro. ¡Es que no fallaba! Recuerdo que jugábamos siempre a un juego que me enseñó. Consistía en tirar triples. Si metías, sumabas +1, y si fallabas, restabas -3. Para completar el juego tenías que llegar antes a +21 que a -21. Pues bien, él lo conseguía siempre. Hacer, como poco, 21 de 26 en triples era lo normal en Kurti. Si fallabas siete o más triples ya habías llegado a -21, por lo tanto, había que meter 21 triples antes de fallar siete, de lo contrario perdías porque llegabas antes a la cuenta negativa que a la positiva, que era lo que me pasaba a mí (jaja). Sin embargo, él siempre lo conseguía. Además, recuerdo que Kurtinaitis tiraba desde diferentes posiciones. En cambio, yo siempre tiraba desde el mismo sitio porque cuando metía tres seguidas, decía: ‘De aquí no me muevo’, pero a él le daba lo mismo tirar desde un sitio u otro, las metía igual. Era una pasada. Nadie le plantaba cara en este juego«.

Aquel juego, casi imposible, fue todo un descubrimiento para Iván Pardo, que intentó enseñarlo tanto a compañeros de la ACB como a los chavales que iría entrenando: «Es un juego que no se lo he visto hacer a nadie más. Yo se lo he enseñado a jugadores de la ACB en años posteriores, incluso a chavales que entrenaba en Huesca. El recuerdo que tengo de Kurtinaitis como persona, es que era un tío tranquilo, reservado y muy buena persona«.

Foto interior 3. Autor. M. A. Forniés

 

Un artículo de Javier Balmaseda.
Colaborador JGBasket

Miguel Ángel Forniés nació en Badalona el 18 de septiembre de 1952. Estudió en los Salesianos Badalona y en el Colegió Badalonés. Servicio Militar en Campo Soto, Cádiz.

Fotoperiodista de Devoción. Colaboró con Eco Badalonés, 5Todo Baloncesto. Desde 1981 con Nuevo Basket como fotógrafo. Primer fotoperiodista en viajar a ver y fotografiar partidos de la NBA en 1984. Europeo de 1973, cinco Mundiales Júnior (de 1983 a 1999). Quince meses trabajando, viviendo y jugando a baloncesto en Argelia (Sidi Bel Abbès).

Mundial de España 1986, Mundial de Argentina en 1990. JJOO de Barcelona 1992 como adjunto del jefe de prensa de baloncesto. Ha escrito dos libros, Crónica de un viaje alucinante (en 2009) y Memorias Vividas (en 2015). Durante 19 temporadas (1996-2014) responsable de prensa del Club Joventut Badalona.

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