Da igual la época de la temporada en la que estemos, el Madrid de Laso sigue sumando títulos. Llegaba a la Supercopa con la duda del estado físico de sus jugadores internacionales –Llull, Rudy, Campazzo, Laprovittola y Deck–, que habían sido fundamentales en los éxitos de sus respectivas selecciones, y midiéndose a la mejor plantilla del Barça de las últimas temporadas, un equipo hecho para asaltar la Euroliga y pelear por todos los títulos, aunque el primero ya se le ha escapado.

Los dos equipos llegaban a la final tras dos semifinales totalmente opuestas, mientras los de Pesic, con una gran actuación de Mirotic y Higgins, tuvieron que sufrir de lo lindo para deshacerse del Valencia (71-65); el Madrid fue todo un ciclón y arrasó al Fuenlabrada (116-61) al que no le dio ningún opción desde el primer minuto, con una exhibición coral de toda la plantilla.

Lejos de lo que pudiese parecer, los internacionales madridistas, en vez de notar el cansancio, siguen enchufados y como motos, con un Campazzo estelar –MVP–. Puede que, más adelante, les entre el bajón físico, pero cuando llegue ese momento, el Madrid tiene suficiente calidad en su plantilla para afrontar con garantías sus compromisos.

El Barça entró antes a la final y, con un Mirotic reivindicativo, colocó un 0-6 de inicio que sembraba las primeras dudas en los blancos, que reaccionaron a tiempo e igualaron el choque ya en el primer cuarto. Los segundos diez minutos fueron un monólogo de los de Laso, que aumentaron la intensidad defensiva y pudieron correr a su antojo, rompiendo el marcador al descanso (48-33).

El paso por vestuarios no pareció apaciguar el ímpetu de los madridistas que siguieron aumentando la renta (54-35) hasta que apareció Brandon Davies –23 puntos–, que lideró un parcial de 0-10 que metía a los azulgranas en el partido. Todas las tentativas de los de Pesis por seguir acercándose fueron inútiles, cada vez que lo intentaban, llegaba la respuesta por parte del Real Madrid.

Los de Laso tiraron de experiencia en los minutos finales y, a pesar de estar condicionados por las faltas de Tavares y Mickey, supieron sacar ventaja de jugar con un quinteto más bajo e impusieron un ritmo más alto que el Barça para revalidar el título de la Supercopa y dar un aviso a los azulgranas en la temporada en la que aspiran a ser la alternativa al Madrid: los nombres y las excusas no valen, lo que cuentan son los títulos.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: ACB Photo

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