Llega el momento de afrontar una nueva temporada. Además de comenzar con la planificación de la temporada, me gusta ir viendo qué sistemas puede introducir según las características del equipo y, sobre todo, si los que he empleado el último año, han sido útiles y han cumplido los objetivos que me había planteado con ellos.

Es importante hacer esta reflexión, porque los sistemas los enseñamos y diseñamos para que nuestros jugadores obtengan una ventaja durante un tiempo determinado y puedan desarrollar sus mejores armas. A medida que van subiendo de categoría, los jugadores se van “especializando”, por lo tanto, es lógico que no resulte igual de efectivo poner un bloqueo indirecto para que salga cualquiera a tirar al triple, pero no solo por la eficacia del tirador sino también porque no todos son buenos bloqueadores y si no se coloca un buen bloqueo, la ventaja se esfuma. Por eso, tenemos que pensar en todo ello a la hora de poner en práctica nuestros sistemas.

También podemos utilizar los sistemas para generar desajustes en la defensa rival, ya que si el contrario cambia en todos los bloqueos, ya sean directos o indirectos, nuestro sistema puede provocar en los cambios, situaciones de emparejamientos favorables, obteniendo con un simple bloqueo lo que estábamos buscando, lograr una ventaja para el ataque.

En los sistemas tenemos que introducir diferentes elementos que son importantes que nuestros jugadores conozcan y hayan entrenado. De nada sirve copiar un sistema que hayamos visto, por ejemplo, a un equipo ACB porque nos gusta y resulta que a la hora de ponerlo en práctica con nuestro equipo es un desastre, ya que no ocupan bien los espacios, no saben poner buenos bloqueos, dar buenos pases o, simplemente, los jugadores no saben leer las ventajas que les ofrece la situación.

De hecho es importante que empecemos desde lo más sencillo y trabajemos paralelamente en nuestros entrenamientos la táctica individual y la táctica colectiva, así como comenzar a crear el sistema por bloques, trabajándolos por separado y con un número menor de jugadores antes de llegar al 5c5. Aquí, es esencial y cada vez resulta más determinante para obtener ventajas, la ocupación de espacios. Antes de cualquier sistema, nuestros jugadores han de saber moverse intuitivamente en función del balón, siguiendo unas pautas básicas, porque si solo son capaces de seguir el sistema e ir como autómatas a colocarse donde les toca, si algún compañero rompe el sistema, no van a saber dónde ir.

Una vez que se tengan claro los aspectos anteriormente citados, podemos ponernos a elaborar los sistemas. Es fundamental saber dónde queremos que llegue el balón y a quién, tanto si queremos meter el balón interior como realizar una salida para un lanzamiento. Cuando lo entrenemos, además de hacer hincapié en el objetivo final, hay que enseñar a los jugadores a leer lo que pasa en cada situación, ya que la ventaja puede estar en otro sitio, debido a un cambio defensivo o a un desajuste. Tienen que ser capaces de verlo y romper el sistema si se produce una ventaja anterior, aunque también tienen que saber que hay situaciones en las que esa ventaja puede no interesar y tienen que continuar con el sistema hasta el objetivo final.

Por último, hay que hacer un sistema acorde al tiempo de posesión y dejar unos segundos de margen para que en caso de que no se haya podido desarrollar, el jugador con balón no tenga que hacer un lanzamiento precipitado porque se agota el tiempo y pueda pedir un bloqueo o buscar un tiro con un mínimo de posibilidades de éxito.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete comunicación JGBasket

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