Carter se mostró como un jugador diferente y espectacular que consiguió calar entre la gente e impulsar a Toronto mucho más allá de lo meramente baloncestístico, evitando la más que posible desaparición de la franquicia, como sucedería con la de Vancouver.

Después del anillo de la NBA logrado el curso pasado, los Raptors han conseguido hacerse un nombre entre los menos aficionados al baloncesto y dar a Canadá el primer título de su historia. La franquicia canadiense, fundada en 1995, ha alcanzado el cénit después de muchos años de dudas y unos comienzos nada halagüeños en una ciudad poco amante del baloncesto, que ya había tenido un equipo profesional en la BAA, los Toronto Huskies, en la temporada 1946-47.

Para arrancar el proyecto contaron con Isiah Thomas como general manager y fue el encargado de configurar la plantilla y escoger en su primer draft, en el puesto número 2, a Damon Stoudamire, nombrado rookie del año. Una primera temporada en la que acabaron con un pobre 21-61, pero con la satisfacción de haber sido uno de los pocos equipos en vencer en aquella temporada a los históricos Bulls del 72-10.

El equipo seguía sin convencer a los aficionados y necesitaba un revulsivo. Ese punto de inflexión llegó a modo de traspaso para cambiar la historia de la franquicia, con el intercambio en el draft de Vince Carter, procedente de Golden State Warriors, por Antawn Jamison. Desde el primer momento, Carter se mostró como un jugador diferente y espectacular que consiguió calar entre la gente e impulsar a Toronto mucho más allá de lo meramente baloncestístico, evitando la más que posible desaparición de la franquicia, como sucedería con la de Vancouver.

En su primer año, la temporada del lockout, Carter fue nombrado rookie del año y su espectacular juego empezó a cautivar a una ciudad carente da actividades culturales y de ocio. Supo trasladar su actitud a otros ámbitos de la ciudad. Un jugador que daba espectáculo y que con sus mates –le valieron el apodo de «Air Canada»– hacía levantarse de sus asientos a aquellos aficionados que, aunque poco a poco iban aprendiendo, entendían más de hockey que de baloncesto, pero que empezaban a identificarse con aquel equipo y se sentían orgullosos de él.

En su segunda campaña, llegó la explosión de Carter y con él, la de Toronto. Vince ya había cumplido su sueño de jugar en la NBA, pero tenía otro mucho más ambicioso, participar en el concurso de mates y ganarlo. Para ello, estudió minuciosamente cada movimiento y a los participantes en ediciones anteriores, para lograr los mates más espectaculares y vaya si lo consiguió. Dio una auténtica exhibición y puso el concurso de mates a otro nivel. Había nacido una estrella, todos los jóvenes se identificaban con él y querían ser como «Vinsanity».

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Dos semanas después de su exhibición en el concurso de mates, la televisión nacional americana apostó por retrasmitir el primer partido de los Raptors un domingo por la tarde. El día perfecto para darse a conocer a todo el mundo y Vince Carter no defraudó, 51 puntos a los Suns, logrando el récord anotador de su carrera. Un partido seguido por millones de espectadores que, por si no lo sabían ya, había un equipo en Canadá que jugaba al baloncesto y de qué manera. Lo que hizo que, por primera vez en su historia, se clasificasen para los playoffs.

Toronto empezó a acaparar portadas y generar interés, el glamour empezó a apoderarse de la noche canadiense. Carter atrajo patrocinadores, inauguró canchas de baloncesto en diferentes barrios y abrió varios negocios nocturnos, en los que consiguió que se pudiese vender alcohol, un atractivo más para atraer celebridades a una ciudad que se había convertido en un lugar de paso obligado para disfrutar del ocio y de sus virtudes arquitectónicas y su belleza paisajística, que la consagró como decorado de múltiples películas y videoclips.

Todo parecía ir a las mil maravillas, pero al final de aquella campaña, su primo, Tracy McGrady, la otra gran estrella del equipo decidió hacer las maletas y volar solo, buscando más protagonismo. Eso no mermo la moral de plantilla que volvió a meterse en playoffs, aunque la relación idílica de Carter con la afición tuvo su primer contratiempo al final de la temporada 2000-01. Antes de la disputa del partido más importante de la historia de la franquicia, el séptimo partido de la semifinal de conferencia ante Philadelphia, decidió esa misma mañana acudir a su graduación en la Universidad de North Carolina, cogiendo el avión privado del dueño de los Raptors para llegar a Philadelphia pocas horas antes del partido. Una decisión muy criticada por los aficionados, que lo fue todavía más, después de que Vince fallase el tiro ganador. Un tiro habitual para él, pero que esta vez no entró quizá por la tensión y el cansancio acumulado de todo el día.

Las lesiones empezaron a hacer mella en Carter y los cambios en el organigrama directivo de los Raptors tensaron una situación que acabó por romperse en diciembre de 2004 cuando fue traspasado a los Nets. Había llegado el final de aquella maravillosa aventura que había arrancado seis años atrás. Pero seguro que lo que nunca hubiese imaginado Vince es que aquel cuento de hadas se iba a convertir en una auténtica pesadilla cada vez que pisase el Air Canada Centre, con una sonora pitada y abucheos por parte de una afición que le idolatró. Es cierto que el tiempo acaba por cicatrizar las heridas y diez años después de su marcha, el 19 de noviembre de 2014, antes del choque ante Memphis, la afición de Toronto puesta en pie le rindió un merecido homenaje, una ovación que emocionó a Carter, que no pudo contener las lágrimas. Se cerraba así el círculo de un jugador que fue santo y seña de la franquicia y, probablemente, el partícipe de que no desapareciese.

A lo largo de sus veintidós temporadas en la NBA se ha medido a centenares jugadores, algunos de los cuales no habían nacido cuando empezó a jugar en Toronto, pero seguro que recuerda con especial cariño los duelos frente a Seth y Stephen Curry, hijos de su compañero en los Raptors, Dell Curry, y a los que conoció de niños cuando, después de los entrenamientos, se quedaban a tirar y a jugar un rato con él, mientras les daba consejos.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: NBA Photo

Publicado el: 19 May 2020 a las 10:22

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