Los grandes dominadores de la NBA en el último lustro, a pesar de su derrota en las últimas finales ante Toronto, han empezado la temporada muy lejos de lo que se esperaba de ellos (1-5), aunque es cierto que las ausencias al final del curso pasado podían dar alguna pista del bajón de calidad de una plantilla, mermada también por las lesiones, la última, la de Curry.

La situación actual comenzó a fraguarse ya la temporada pasada, la tensión entre Kevin Durant y Draymond Green en el vestuario empezó a ser insostenible y los reproches a rompieron el equipo. Los rumores que apuntaban a la marcha del “35” al final de la temporada cobraban fuerza, aunque las victorias iban sofocando el fuego, llegaron las Finales y las desgracias en forma de lesiones, primero Durant y luego, Klay Thompson. La derrota ante Toronto hizo el resto.

Durant, a pesar de estar lesionado, se fue rumbo a Brooklyn y llegaba el momento de afrontar una nueva temporada sin Kevin y sin Thompson, que probablemente no reaparezca en todo el año por la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla. Ese no era el único problema, ya que el éxito de las últimas temporadas hizo que los contratos de sus grandes estrellas –Curry, que firmó el mejor contrato de la historia de la NBA (201 millones de dólares por cinco temporadas), Thompson y Green– se disparasen, dejando poco margen de maniobra para posibles fichajes.

Así que si querían mejorar su plantilla tenían que deshacerse de algún jugador importante, el elegido fue Iguodala –MVP de las Finales de 2015–, a lo que hay que sumar la retirada de Shaun Livingston, dejando espacio solo para un fichaje contrastado, el de D’Angelo Russell, ya que el resto de plantilla la han tenido que completar con jugadores jóvenes como Eric Paschall o Jordan Poole.

La franquicia californiana estrenó esta temporada nueva casa, el Chase Center, un pabellón con capacidad para unos 18 000 espectadores, situado en San Francisco, en un estrategia comercial que se espera que, a pesar de la espectacular inversión, empiece pronto a dar réditos, aunque la mala marcha del equipo puede frenar esas previsiones optimistas. Los cuatro partidos disputados en su feudo se han saldado con derrota ante Clippers, Suns, Spurs y Hornets. A domicilio han disputado dos partidos, cosechando una derrota ante los Thunder y logrando su única victoria frente a los Pelicans.

La lesión de Curry, de la que ya ha sido operado y que le mantendrá, al menos, tres meses de baja por su fractura en la mano izquierda, es un golpe duro que complica aún más este comienzo de temporada de los Warriors. Pero como las desgracias nunca vienen solas, en el duelo ante Clippers, a Kevon Looney se le diagnosticó una neuropatía, mientras que Draymond Green también se perderá los próximos partidos por un desgarro en un dedo.

Ante este panorama, a pesar de que queda muchísima temporada por delante, ya hay aficionados y especialistas que ven con buenos ojos que Golden State haga tanking, dejándose perder el mayor número de partidos para optar a una ronda alta en el próximo draft. Desde la franquicia ya han declinado esta opción por el carácter ganador del equipo, aunque no se descarta que puedan ir sumando derrotas como consecuencia del juego y de las múltiples ausencias que acumulan. Habrá que ver cómo transcurren las próximas semanas, pero, de momento, parece que se avecina un fin de ciclo en los Warriors.

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Foto: NBA Photo

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