Drazen Petrovic. Croacia. Foto Miguel Ángel Forniés

Drazen Petrovic. Croacia. Foto Miguel Ángel Forniés. Texto Javier Balmaseda

Hablamos con dos de los entrenadores del ‘genio de Sibenik’. En primer lugar con Lolo Sainz, leyenda del baloncesto español, entrenó a Drazen en el Real Madrid en la temporada 88/89. Y, por último, con Zeljko Pavlicevic, entrenador ayudante de Cibona desde 1975 hasta la temporada 1984/85, en la que ya ejerció como primer entrenador para las competiciones domésticas (Mirko Novosel lo hacía para la Copa de Europa). Al año siguiente lo haría ya en solitario en todas las  competiciones.

Siempre me ha llamado la atención la obsesión que Drazen Petrovic tenía por mejorar el tiro a canasta. Recuerdo que, en una de mis conversaciones con Lolo Sainz, me explicaba que el croata tenía un defecto cuando llegó al Real Madrid y que trabaja día a día para intentar corregirlo y ser el mejor: “Él sabía perfectamente que tenía un defecto, y era que no había conseguido todavía automatizar su tiro. Hacía dos tiros bien, pero alguno se le iba. Su obsesión era mejorar el tiro cien por cien. Y siempre, siempre, se quedaba después de los entrenamientos a tirar. Hay una anécdota muy divertida en el viejo pabellón del Real Madrid. Después de los entrenamientos se
quedaba siempre a tirar y le decía a los niños que acudían a los entrenamientos que si le podían ayudar pasándole el balón, y al final del entrenamiento le daba cien pesetas a cada niño. Pues bien, al día siguiente se presentaron 1000 niños al entrenamiento. Se corrió la voz”.

Después de hablar con Lolo quería comprobar si aquella obsesión de Drazen por mejorar el tiro durante su temporada en el Real Madrid, estaba ya muy presente en sus años en la Cibona. Así que entrevisté a Zeljko Pavlicevic, una de las voces más autorizadas para hablar sobre la figura de Petrovic, dado que fue su entrenador en la Cibona en la temporada 84/85 y 85/86, cuando los de Zagreb conquistaron dos Copas de Europa de manera consecutiva.

Hola, Zeljko. Lolo Sainz me comentó algunas anécdotas sobre la obsesión de Petrovic por mejorar el tiro cuando estaba en el Real Madrid. ¿Era igual en Cibona?

Exacto, Javier. Él quería mejorar su tiro. Durante una parte de la temporada 85/86, el día antes de los partidos hacía 700 tiros. Tiraba de dos, de tres, con dribling… Todo tipo de tiros. Él siempre sacaba su momento antes de los partidos para meter más tiros que nadie. Nosotros, como todos los equipos yugoslavos, hacíamos ya muchos tiros a canasta. Cibona, especialmente, era un equipo de tiradores, pero él, por separado, hacía más lanzamientos a canasta. Se quedaba con un chico a tirar. Sin embargo, el cuerpo humano tiene un límite, entonces hablamos con él para que bajara un poco porque hay un momento en el que tirar tanto a canasta puede conllevar efectos
negativos. Después de esta conversación bajó sus tiros, y empezó a tirar 250 o 300 tiros en lugar de 700. No se podía cortar cien por cien esa rutina porque corríamos el riesgo de cortar su buena intención, pero hablamos con él y le dijimos: “¡Baja! Estos tiros excepcionales, 700, son muchos, y puedes perder un poco esta sensibilidad en el tiro”. Esta fue nuestra misión en la Cibona, entre médicos, entrenadores, etc. Por tanto, esta obsesión con su tiro estaba ya muy presente durante mucho tiempo.

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Háblanos de Drazen como persona.

Aquí, en nuestro equipo, había dos o tres jugadores, Arapovic y alguno más, con los que tenía buena relación. Era un poco reservado, estaba muy concentrado en el baloncesto. Alrededor de Drazen estaban muchas chicas, que es normal, como pasa con todos los jugadores. Son gente joven, famosa… Pero él tenía sus reglas, antes del
partido nada. Siempre tuvo un comportamiento muy profesional, preparación para el partido y todo esto. No tenía ningún problema con sus compañeros, pero era un poco especial. Fuera de la cancha no tenía relación con algunos jugadores más viejos, como Nakic o Knego. En la cancha era diferente.

Su nombre se ha quedado en el Real y en todos los equipos en los que ha estado. Él ha dejado huella en todos sus equipos, y esto no puede suceder si no tienes algo, si no tienes carisma.

¿Es verdad que estaba negociando con el Panathinaikos antes del fatal accidente?

Yo estaba de entrenador del Panathinaikos en el año 92 o 93, y él tenía intención de venir a Grecia. Yo no voy a decir que 100%, pero al 80% tenía intención de venir porque en esta época le ofrecimos dos temporadas, a 2 millones de dólares netos por temporada, y en la NBA cobraba 2 millones de dólares por temporada, pero brutos. Él tenía ganas de jugar en la NBA, pero estaba un poco decepcionado porque pensaba que tenía que recibir mucho más ya que estaba jugando muy bien. Pero el accidente con el coche en Frankfurt cortó toda esa situación con Drazen. La última vez que hablé con él fue cuando iba a jugar con la selección croata en Polonia. Recuerdo que hablé con él por teléfono dos o tres días antes de este partido. Nosotros, desde el Panathianikos, tanto el club, como el presidente, como yo, no teníamos intención de poner en la prensa griega ninguna información sobre esta conversación. Esta conversación era entre Drazen, el presidente del Panathinaikos, el agente de Drazen y
yo. Ninguno hizo ninguna declaración, nada de nada. Creo que un periódico griego de deportes hizo una entrevista a Drazen, pero sin una implicación de que podía venir a Panathinaikos, solo diciendo algo así como qué pasaría si algún día viniese a Grecia, algo muy neutral. Drazen estaba muy bien con la idea de venir a Panathinaikos porque en ese momento, en nuestro equipo, estaba Vrankovic, su mejor amigo, Galis, Volkov, etc. Había un grupo de jugadores con grandes opciones de ganar la Liga Europea. Él tenía intención y se le ofrecía un buen dinero para aquella época. No quiero decir que fuese a venir al 100%, pero en ningún momento me dijo que no. Nosotros teníamos un buena relación y me podía haber dicho: “Zeljko, esto es buena idea, gracias, pero no tengo interés”, que hubiese sido lo normal. Yo hablé con el presidente del Panathinaikos y le comenté que ganaba dos millones brutos en la NBA, y el presidente me dijo que le ofrecían dos millones netos por temporada para dos años. Entonces me dijo: “Venga, habla con él a ver si quiere venir”. Hablé directamente con Drazen y después empezaron a hablar el agente y el presidente sobre los detalles y todo eso.
Quiero decir, estaba bastante avanzado, bastante avanzado.

Drazen Petrovic. Cibona. Foto Miguel Ángel Forniés

Drazen Petrovic. Cibona. Foto Miguel Ángel Forniés

Artículo Javier Balmaseda.
Colaborador JGBasket

Fotos Miguel Ángel Forniés.

MIGUEL ÁNGEL FORNIÉS nació en Badalona el 18 de septiembre de 1952. Estudió en los Salesianos Badalona y en el Colegió Badalonés. Servicio Militar en Campo Soto, Cádiz.

Fotoperiodista de Devoción. Colaboró con Eco Badalonés, 5Todo Baloncesto. Desde 1981 con Nuevo Basket como fotógrafo. Primer fotoperiodista en viajar a ver y fotografiar partidos de la NBA en 1984. Europeo de 1973, cinco Mundiales Júnior (de 1983 a 1999). Quince meses trabajando, viviendo y jugando a baloncesto en Argelia (Sidi Bel Abbès).

Mundial de España 1986, Mundial de Argentina en 1990. JJOO de Barcelona 1992 como adjunto del jefe de prensa de baloncesto. Ha escrito dos libros, Crónica de un viaje alucinante (en 2009) y Memorias Vividas (en 2015). Durante 19 temporadas

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