Siempre se insiste en que un alto porcentaje de los ataques se resuelven en situaciones de 1c1, pero hasta llegar ahí, el atacante ha tenido que hacer un trabajo previo para poder recibir el balón. Hay veces que se nos olvida este hecho y para crear situaciones más realistas, es aconsejable que en los entrenamientos cuando trabajemos situaciones de 1c1, lo hagamos con un trabajo previo de .

Es importante marcar a nuestros jugadores una serie de pautas para realizar ese trabajo previo. Como en otros aspectos del juego, el timing es esencial para recibir. Tenemos que insistir a nuestros jugadores que el trabajo comience cuando nuestro compañero tenga opción de poder pasarnos el balón, ya que si lo hacen antes o después pueden haber perdido la obtenida.

Otra situación que desespera mucho a los entrenadores es ver cómo sus jugadores reciben a ocho o nueve metros del aro, en posiciones que no resultan nada peligrosas para la defensa. Por ello, hay que recordarles que tienen que recibir el balón en un punto del campo en el que sean peligrosos, pudiendo armar el tiro, botar para penetrar o pasar a un compañero. Para conseguir recibir en esa posición, el trabajo previo de recepción tiene que comenzar, por lo menos, desde el punto en el que quieren recibir hacia la canasta, ya que si empiezan a trabajar desde el punto donde desean recibir, lo más normal es que, finalmente, reciban más atrás de lo deseado.

Ya saben cuándo y dónde comenzar a trabajar para recibir, ahora les queda saber cómo hacerlo. Tienen que ir hacia el defensor, buscándole para contactar y fijarle con el antebrazo –al igual que sucede con el bloqueo de rebote–. Una vez fijado, el atacante debe separarse de su oponente en un ángulo diferente del iniciado para recibir (lo más normal es decirle a nuestros jugadores que trabajen en L o V), abriendo, con un cambio de ritmo, un hueco entre él y su defensor para poder recibir. Si el defensor continúa presionando la línea de pase, es un buen momento para explicarles la puerta atrás. Eso sí, insisto a mis jugadores en que siempre que la inicien, la terminen y no se queden a medias.

Trabajar en ángulo y cambiar el ritmo son elementos básicos que nuestros jugadores tienen que conocer y asimilar conjuntamente. Es muy frecuente que trabajen en línea recta, facilitando al defensor su recuperación defensiva, ya que por mucho que cambien el ritmo, el rival siempre está en la línea de pase. Y viceversa, si trabajan en ángulo, pero lo hacen al mismo ritmo siempre, la ventaja obtenida puede no ser suficiente para recibir. Un ejemplo claro de jugador que aprovecha al máximo sus cambios de ritmo para obtener ventajas y en el que se pueden fijar nuestros jugadores es Juan Carlos Navarro.

Por último, una vez que reciban el balón y para convertirse, realmente, en jugadores peligrosos, tienen que estar flexionados, equilibrando sus y orientándolos hacia la canasta para poder tirar, penetrar o pasar. A partir de aquí, el trabajo de que les hayamos enseñado, les permitirá tener un mayor abanico de opciones para atacar.

 

Por
Periodista deportivo y superior de baloncesto
Gabinete comunicación JGBasket

Foto: ACB Photo / L. García