Cuando empezamos a entrenar el pase, nos pueden surgir varias dudas. Lógicamente, la primera es cómo hacerlo, porque no es sencillo trabajar el pase específicamente y lograr que los jugadores estén concentrados durante todo el ejercicio, lo que provocaría que diesen los pases de cualquier manera.

Todos recordamos algún entrenador que hemos tenido que nos ha puesto delante de otro compañero para estar diez o más minutos dándonos pases. Al final, nos aburríamos y desconectábamos. Por eso, es aconsejable que como entrenadores no caigamos en los mismos errores y tratemos de buscar ejercicios dinámicos y útiles para nuestros jugadores.

A diferencia de otros fundamentos técnicos como el bote o el tiro en el que el trabajo puede realizarse de manera más individual, en el pase se requiere la participación de dos personas –pasador y receptor–. Por eso, aunque los jugadores pueden practicarlo solos –por ejemplo, fijando un objetivo en la pared y tratando de, mediante diferentes tipos de pase, dar siempre en él–, es aconsejable que lo realicen por parejas, aunque lo ideal sería que interviniese un defensor, lo que lo haría mucho más realista y dificultaría el pase al atacante, exigiéndole una mayor concentración y la necesidad de buscar la mejor opción.

Para llegar hasta este punto, nuestros jugadores necesitan saber antes una serie de pautas. Hay que hacerles ver que el objetivo es que el balón llegue a su destino, pero no de cualquier manera, el pase tiene que ser fuerte, tanto si es de pecho como picado, en el primer caso, el balón tiene que ir recto, mientras que, en el segundo, el balón solo tiene que botar una vez antes de llegar al compañero y con la suficiente fuerza para que lo recepcione siempre por encima de la cintura, no a la altura de la rodilla.

Parece sencillo, pero si dejamos que nuestros jugadores lo hagan sin decirles nada, lo más probable es que en el pase picado saquen el balón por encima de la cabeza para darle más fuerza y que llegue al rival. Al igual que hacemos a la hora de que boten o tiren, es importante enseñarles la posición correcta para ejecutar los pases. Claramente tenemos que ser conscientes de la fuerza que tienen, porque al igual que si queremos que realicen una buena mecánica de tiro, de primeras, no les ponemos a tirar desde el triple, con el pase sucede igual, la distancia entre pasador y receptor tiene que ser equitativa a la fuerza que tienen para realizar el pase con garantías.

El dilema para algunos entrenadores viene a la hora de enseñar la posición más idónea para realizar el pase, ya que varía entre los que se decantan por hacerlo con las dos manos o aquellos que prefieren que se haga con una. Conviene decir que hacer el pase a una mano no implica que lo cojan con una sola mano, porque entonces se les escaparía siempre. Sucede igual que con el tiro, lo realizan a una mano, pero la otra está de apoyo para que no se les mueva el balón.

A partir de aquí, mi opinión, que ya la he expresado en otros artículos, es que se enseñe a dar con una sola mano desde el lado de la mano con que se va a hacer el pase. De inicio, a los jugadores les puede resultar más complicado, pero les va a permitir tener un mejor ángulo de pase al encontrarse con menos oposición corporal del defensor y, por otro lado, pueden imprimirle más fuerza, ya que pueden echar el brazo hacia atrás para darle más impulso al pase, algo que no podrían hacer si sacan el balón con dos manos desde la altura del pecho al estar los brazos abiertos y chocar con el cuerpo si se quieren echar para atrás. Obviamente, para gustos, colores, así que si alguien piensa que lo mejor es enseñar a darlo con dos manos, sus razones tendrá. Y a ti, ¿cómo te gusta más enseñar a pasar?

 

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

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