Un jugador de baloncesto no empieza a ser autónomo hasta que es capaz de botar sin mirar el balón. Parece obvio, pero si lleva la cabeza abajo cuando está botando, es imposible que vea a sus compañeros y las ventajas que estos pudiesen tener e incluso le va a costar trabajo avanzar.

De ahí que el trabajo de coordinación óculo-manual sea fundamental desde que empiezan a jugar al baloncesto. Claro que, al principio, les va a costar no perder el balón sin mirarlo, pero tienen que ser conscientes de que se entrena para mejorar y si por tratar de hacerlo bien y no mirarlo pierden algún balón, hay que dejarles claro que no pasa nada, ya que si no, van a hacerlo mal con tal de que no se les escape.

Os vamos a proponer una serie de ejercicios muy sencillos, con los que poder trabajar este aspecto tan importante del juego. Un clásico que no podía faltar es aquel en el que el entrenador marca números con la mano para que los jugadores a la vez que botan, los vayan cantando. También lo pueden hacer por parejas, botando con una mano y con la otra marcándole números a los compañeros. Podemos variar el ejercicios, indicando el entrenador con sus manos el lugar al que se tienen que desplazar los jugadores (delante, atrás, izquierda o derecha) mientras botan.

Otro ejercicio interesante y útil es hacer que los jugadores, por parejas, hagan de espejo de su compañero. Enfrentamos a los dos jugadores, ambos botando, y uno hace de espejo del otro, imitando todos sus movimientos, tanto como si cambia de mano como si se desplaza hacia un lado u otro. Les servirá para prestar atención al compañero en vez de estar tan pendientes del balón.

Introducir otros elementos resulta muy práctico y divertido para nuestros jugadores. Cuando empiezan y son más pequeños, es bueno que a la vez que botan con una mano, con la otra, vayan dando toques a un globo. De primeras, el globo es lo más sencillo porque pesa poco y pueden levantarlo con facilidad. A medida que van evolucionando, podemos usar pelotas de tenis o incluso otro balón de baloncesto.

Además de lanzarlo hacia arriba, podemos darle más velocidad al ejercicio haciendo que los jugadores se pongan frente a una pared y lancen la pelota de tenis o el balón con una mano, mientras botan con a otra. El globo y la pelota de tenis pueden servirnos también para trabajar por parejas y que se los vayan pasando a la vez botan. En ambos ejercicios pueden hacerlo primero en estático y, posteriormente, en movimiento.

También se puede trabajar a través del agarre de balón. El jugador puede lanzar el balón al aire para cogerlo antes de que bote, después de que dé un bote en el suelo o, complicándolo un poco más, cogiéndolo por detrás de la espalda. Como vemos, la coordinación óculo-manual es un elemento esencial en el baloncesto, a la hora de botar, pasar o saltar a por un rebote.

Aunque pueda resultar extraño, la coordinación óculo-pédica, es muy importante en el baloncesto. Aquellos jugadores que dominan el juego de pies tienen una gran ventaja, sobre todo ofensiva, y una capacidad de recursos mucho mayor. Podemos trabajarla mediante ejercicios con las escaleras de coordinación, obligando al jugador a cantar los números que marca el entrenador mientras trabaja con los pies o bien mediante una versión del fútbol, en el que, además de tratar de golpear el balón con los pies, tienen que botar a la vez.

Por Víctor Escandón Prada
Periodista deportivo y entrenador superior de baloncesto
Gabinete técnico JGBasket

Publicado 25 de Ene, 2019 23:38

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